¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Cortina de humo

Redacción 08/12/2015 - 03.43.hs

Mientras la discusión sobre el lugar del traspaso del mando presidencial se roba los titulares de las tapas de los grandes diarios porteños, la postergación a la quita del Impuesto a las Ganancias a los salarios y al aguinaldo apenas se menciona en las páginas interiores.
De esta manera, lo que han logrado los medios corporativos -con el auxilio de sus innumerable satélites- es imponer en la sociedad un debate sobre un tema menor, subalterno, de relevancia nula frente a otro de mucha mayor envergadura y que, además, fue uno de los ejes centrales de la campaña electoral de la alianza Cambiemos.
Ese blindaje mediático que ya protege antes de asumir el nuevo gobierno nacional es el mismo que tuvo a disposición el PRO durante sus ocho años al frente de la Ciudad de Buenos Aires. Por lo tanto no debe asombrar demasiado. Sin embargo debe ser puesto en evidencia cada vez que actúa pues ahora no solo afectará al estrecho territorio circundado por la avenida General Paz, el Riachuelo y el Río de la Plata sino a todo el conjunto del país.
Las maniobras distractivas como ésta van a hacerse cada vez más frecuentes debido a que el Grupo Clarín ya cambió su objetivo estratégico con relación a la Casa Rosada. La furiosa y vengativa oposición al gobierno nacional -al que nunca perdonará, entre otras cosas, impulsar una nueva ley de medios para regular el mercado de las comunicaciones- está mutando rápidamente hacia una línea de respaldo a la administración en ciernes por afinidades ideológicas y económicas.
La rapidez con que el próximo gobierno macrista salió a anunciar la postergación del beneficio para los trabajadores afectados por el Impuesto a las Ganancias contrasta con el silencio respecto de las retenciones a las exportaciones agropecuarias. Podría decirse muy bien que ambos gravámenes que retiene el Estado son equivalentes: una para el mundo del trabajo y otra para el sector agropecuario. Sin embargo la posición del elenco macrista frente a las dos es bien diferente. En el primer caso ya hubo definiciones del presidente electo quien anticipó que el medio aguinaldo de fin de año seguirá alcanzado por Ganancias (puede recordarse que el año pasado el gobierno kirchnerista ya lo había exceptuado del alcance de ese impuesto). Pero el próximo ministro de Economía fue más contundente aún cuando estiró hasta marzo una definición sobre el tema.
En cambio, todo indica que la eliminación de las retenciones al agro será de aplicación automática apenas asuma el nuevo presidente, independientemente de que lo haga en el Congreso de la Nación ante la Asamblea Legislativa o en el Salón Blanco de la Casa Rosada. Ese acto protocolar de entrega de los "atributos" del mando presidencial, vestigio de los fastos ceremoniales monárquicos, no incide, en absoluto, en la legitimidad que le otorga el voto popular al nuevo mandatario ni tendrá ninguna incidencia en los actos de gobierno que le sigan.
De ahí que la discusión bizantina planteada en términos tan extremos aparece como una cortina de humo para esconder o minimizar temas mucho más relevantes y, de paso, seguir fogoneando un enfrentamiento artificial en el seno de la sociedad argentina con el evidente propósito de enturbiar un traspaso de mando en un país normalizado y sin los graves problemas que sí heredó la administración que se retira.

 


'
'