Afirmaciones temerarias
Tras las críticas recibidas por su voto a favor de la modificación de la Ley de Glaciares, el diputado nacional por La Pampa Adrián Ravier ha reaccionado de manera intempestiva, reiterando lo que cree fue un proceder correcto y cayendo en algunas afirmaciones temerarias, tanto en lo que hace al tema glaciares como al desempeño del gobierno que apoya.
En principio, admitió que “los diputados nacionales (sic) no somos expertos en todas las áreas sobre las cuales legislamos, pero al menos en el bloque de LLA recibimos expertos que nos ilustran sobre las cuestiones asociadas a cada proyecto sobre el cual pretendemos legislar”.
Añadió que “a esto se suman las audiencias públicas y los estudios que cada uno desarrolla en forma particular para hacer un trabajo responsable. Como diputado nacional me corresponde legislar sobre cuestiones nacionales que son relevantes para todos los argentinos, aunque nunca dejo de pensar en los pampeanos que confiaron en mi (sic) su voto para representar sus intereses”.
Resulta llamativa la mención de las audiencias públicas de las que –vale la pena recordar— sobre cientos de miles de pedidos de exposición apenas si habló medio centenar de ciudadanos, o menos, pero que los diputados no suelen ser expertos en lo que tratan está sobradamente demostrado, muchas veces en forma lamentable, pero esa ilustración por parte de expertos a la que se refiere es controvertible, y basándose en datos de la realidad física del problema. Así resulta muy discutible la afirmación de que la alimentación del río Colorado a través de sus afluentes es nival o pluvio-nival, ya que en la alta cuenca del río los glaciares pequeños y medianos –abiertos y de escombros— suman varios centenares y no pueden ser ignorados en una interpretación global de las fluctuaciones del curso. Esta errónea afirmación curiosamente se identifica con una aseveración del diputado que reconoce “la necesidad de hacer estudios científicos particulares para cada caso”, lo que no parece evidenciarse en el aporte de “expertos que nos ilustran sobre las cuestiones asociadas a cada proyecto sobre el cual pretendemos legislar”.
Muy cierto es que en su condición de legislador le “corresponde legislar sobre cuestiones nacionales que son relevantes para todos los argentinos, aunque nunca dejo de pensar en los pampeanos que confiaron en mi su voto para representar sus intereses”. De la afirmación se deduce que se mueve entre dos posturas que pueden ser diferentes. A este respecto se diría que no hizo efectiva la representación de los pampeanos, ya que avaló con su voto un instrumento jurídico mayoritariamente rechazado por sus comprovincianos, tanto en el orden oficial como en el particular, evidenciado en la acción de las ONG, para el caso la Asamblea de los Ríos y la Fundación Chadileuvú..
Más que pensar en las cuestiones nacionales, debió considerar no solamente a las que hacen a La Pampa sino a cinco provincias argentinas. También como un curioso apoyo a su postura en el tema, el diputado señala su participación desde que asumió en una serie de hechos políticos que interpreta como meritorios pero que la realidad se encarga de desmentir a diario; por caso la deuda “heredada” o el equilibrio fiscal “ a partir de cual puede continuar generándose la baja de la inflación”.
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