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Cuando el destino nos alcance

Redacción 22/09/2026 - 00.13.hs

El abandono de las rutas y los canales no es austeridad fiscal; es una trampa que la próxima tormenta y el próximo incendio se va a encargar de cobrar con creces.

 

*Por Javier Mariano García Guerrero

 

I. La trampa de la linealidad: El mito del ajuste perpetuo.

 

La matemática se impone a la arrogancia. La ilusión de que una trayectoria de ajuste brutal y abandono de las funciones esenciales del Estado puede sostenerse de manera indefinida sobre la base del miedo a un colapso o el apoyo de Trump, terminará como siempre.

 

El propio presidente Javier Milei ha reiterado este mes que: "No voy a cambiar el plan económico ni un ápice porque este es el único camino correcto".

 

A esta cerrazón doctrinaria se suma la arrogante autopercepción triunfalista cuando afirma:

 

"Naturalmente me voy a postular a la reelección, dado que estoy desarrollando el mejor gobierno de la historia".

 

Sin embargo, al proyectar de forma lineal los indicadores socioeconómicos y de financiamiento construidos a partir de la inercia iniciada en diciembre de 2023, lo que emerge es la cartografía de un desplome sistémico. Se “puedes ignorar la realidad, pero no puedes ignorar las consecuencias de ignorar la realidad". (Ayn Rad)

 

II. Anatomía del deterioro: La proyección social y productiva al 2031.

 

La extrapolación mediante regresión lineal de las variables fundamentales hacia el año 2031 donde culminaría el período relecto sin modificar un ápice sus tendencias, resulta como plan de gobierno, estremecedora, a menos que seas titular de un RIGI: estos porcentajes no son estimaciones basadas en opiniones expertas, son algoritmos matemáticos de correlación lineal estricta y estadísticamente incontrastable proyectando lo afirmado sobre el período aspirado según lo verificado en el período de gestión desarrollado por el presidente Milei hasta el presente. Otro producto de su incontinencia verbal.

 

III. La ilusión del equilibrio: Maquillaje contable y la advertencia del FMI.

 

Frente al proclamado dogma del "déficit cero", la arquitectura técnica de las propias evaluaciones del Fondo Monetario Internacional expone la ficción sobre la que se asienta el superávit oficial. Al contabilizar adecuadamente los cuantiosos pagos diferidos por intereses de la deuda en títulos capitalizables -postergados deliberadamente "debajo de la línea" para disfrazar el resultado financiero-, el organismo multilateral ha establecido el balance real de las cuentas públicas arroja un déficit de alrededor del 0,8% del PBI, cifra que sirve como su verdadera métrica de referencia técnica. Esta fragilidad que no logra mantener ni los desvíos ilegales de fondos fiduciarios, ni la decretada anorexia provincial, se torna insostenible al observar la dinámica de financiamiento externo: el constante incremento del endeudamiento en divisas no encuentra compensación alguna en el actual ritmo de acumulación de reservas ni en los saldos de la balanza comercial, los cuales se ven severamente acorralados por la caída vertical de la recaudación fiscal en un contexto depresivo de los sectores claves para la recaudación fiscal y el empleo.

 

IV. Geopolítica, dogmatismo y el dilema electoral.

 

El abandono de las rutas y los canales no es austeridad fiscal; es una trampa que la próxima tormenta y el próximo incendio se va a encargar de cobrar con creces. El contexto económico global se ha tornado muy desfavorable. El aumento desorbitado en los costos de transporte y seguros marítimos, la volatilidad en el precio de insumos industriales estratégicos derivado de los conflictos bélicos mundiales, el impacto del SuperNiño, la expansión descontrolada del déficit comercial con China y la fragilidad frente al aumento de las tasas de interés ya iniciado en la zona del dólar y del euro se intensificarán

 

Sostén.

 

La eventual derrota del trumpismo en las elecciones de medio término en Estados Unidos privaría al gobierno argentino de su principal sostén político y financiero internacional, liquidando la expectativa de rescates bilaterales o facilidades extraordinarias en el FMI. A este aislamiento se le suma el endurecimiento de la tasa de interés global: al subir los rendimientos en el centro financiero mundial para contener presiones inflacionarias, se detona una fuga de capitales hacia activos seguros (*flight to quality*) que encarece de forma dramática la deuda externa, paraliza el crédito para países emergentes y exige una mayor devaluación para no perder reservas, asfixiando por completo un esquema local dependiente del atraso cambiario y el endeudamiento.

 

La promesa de la refundación homérica, la denuncia de la pesada herencia, los slogans anestésicos y los sacrificios infinitos son tan remanidos como el futuro inexorablemente venturoso de un país condenado al éxito. Dijeron que el ajuste brutal era para pagar una fiesta, pero la cuenta la están pagando los que nunca fueron invitados. Si la inviabilidad de las promesas es evidente ¿nos encontramos acaso ante una nueva plataforma estafadora donde tampoco se cumplirá nada de lo propuesto, tal como ocurrió oportunamente con la dolarización de la economía, el prometido cierre del Banco Central, la premisa de no aumentar las tarifas hasta que no se hubiera recuperado el poder adquisitivo de los salarios, o la máxima de que el ajuste lo pagaría la casta política y en lugar de los más vulnerables?

 

Si pierde, el presidente anunció que esta “hecho” y se dedicará a dar conferencia por el mundo describiendo que el problema de la Argentina es que está llena de argentinos estúpidos, que se dejan engañar por un periodismo al que no odian lo suficiente. Si es reelegido la pregunta se reformula: En lugar de interrogarnos sobre si el año 2031 nos encontrará en posesión de las Malvinas como una potencia mundial la pregunta inquietante empieza a ser: El año 2031 ¿nos encontrará?

 

"El desastre es lo que ocurre cuando el tiempo para la advertencia se agota y el tiempo para la acción ya pasó." — Winston Churchill

 

*Profesor Adjunto de Macroeconomía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.

 

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