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Domingo 11 de enero 2026

El círculo vicioso de una eterna contradicción

Redacción 11/01/2026 - 00.15.hs

La primera semana del año ya nos trajo una polémica que se reavivó como el fuego de los incendios. En temporada de riesgo de incendio en los campos, sucedió lo que tanto se temía: las insistentes advertencias no fueron escuchadas y la falta de mantenimiento en numerosas picadas hizo que fuera más complicado el control de las llamas.

 

Lo que siguió es una historia repetida. El lamento de la dirigencia ruralista reclamando la inmediata ayuda del Estado para que todos los afectados puedan cuanto antes reparar los daños provocados por los incendios.

 

Así vuelven una vez más a un histórico bucle que los encierra en una contradicción de la que no pueden salir.

 

Representantes del sector agropecuario que apoyan a un gobierno nacional que habla del retiro del Estado y hasta de la destrucción como si fueran topos, terminan cuestionando al gobierno provincial porque no los ayuda lo suficiente ni en tiempo y forma.

 

Para colmo, ese gobierno nacional recortó con motosierra los fondos del Plan de Manejo del Fuego, pero los ruralistas prefieren mirar para otro lado. En cambio, reclaman a las autoridades provinciales y hasta se victimizan cuando les marcan esa doble vara.

 

Lo raro es que hasta hablaron de un legado, pero sin recordar que unos cuantos se convirtieron en propietarios durante la gestión de un tal Juan Domingo Perón, ni tampoco rememoraron que cuando estuvieron a punto de perder sus tierras, quien los salvó de los remates fue un tal Néstor Carlos Kirchner.

 

Apenas intentaron una tibia reacción para defenderse de las acusaciones, pero con un mensaje por demás ambiguo y sin una sola línea dedicada a cuestionar al gobierno nacional. Y fueron tantas las réplicas que recibieron de parte de funcionarios provinciales que al final terminaron optando por el silencio. Y en ese momento alguno que otro recordó aquello de que “el que calla otorga”.

 

Quejosos empedernidos.

 

Ahora se volvieron a quejar de las adversidades del clima. Piden ayuda cuando hay sequía, solicitan excepciones impositivas cuando hay inundaciones, reclaman créditos cuando se les queman los campos y siempre aprovechan todos los beneficios gracias a ese “Estado presente” al que cuestionan pero del siempre toman la ayuda. Eso es lo que hacen para las épocas de las “vacas flacas”, con el aporte de “la nuestra”. Después, cuando llegan las “vacas gordas”, no se acuerdan de devolver nada de lo recibido. Quieren que el Estado sea “socio en las pérdidas” pero nunca cuando llegan las ganancias.

 

Pretenden que el Estado esté presente cuando ellos lo necesitan. Pero cuando la necesidad es de los que menos tienen, ponen el grito en el cielo, apuntan sus dedos contra los “planeros” y acusan al Estado de “ineficiente”.

 

Y cuando el gobernador les marca la cancha de la doble vara, en vez de hacer autocrítica intentan defender lo indefendible: hasta ellos mismos saben que hay productores que no se preocupan por cuidar ni sus propiedades ni las de sus vecinos.

 

Por eso apenas unas horas después la ministra del área salió a apuntar contra el “oportunismo político” de una dirigencia que hace unos meses había prometido cambiar la confrontación por el diálogo. Sin embargo, ese compromiso nunca se cumplió, ni para avanzar con un consenso para la Ley de Agroquímicos ni para otros temas importantes de una política de Estado que deberían consensuar y acompañar.

 

Pero el alineamiento ideológico que los tuvo primero cercanos a Macri y ahora codo a codo con Milei los mantiene con las mismas anteojeras que utilizan para algunos de sus animales en el campo. Vaya una muestra: se cansaron de reclamar por las retenciones con otros gobiernos y ahora hasta son capaces de justificar las esporádicas medidas que solo buscan aspirar dólares cuando al gobierno libertario lo asfixian las deudas. Así, terminan una vez más en ese círculo vicioso de la eterna contradicción.

 

DANIEL ESPOSITO

 

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