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Viernes 05 de junio 2026

El gran hermanastro

Redacción 05/06/2026 - 00.14.hs

La idea es alimentar un modelo de inteligencia artificial con datos provenientes de diversas fuentes públicas (Anses) y privadas, que incluirían información sobre cada individuo y sus actividades sociales, con el objeto de realizar "simulaciones" para poder "predecir escenarios sociales".

 

POR JOSE ALBARRACIN

 

Una iniciativa del Ministerio de Capital Humano nacional, denominada "gemelo digital social", trae resonancias de ficciones distópicas como "1984" de George Orwell, y promete convertir a la Argentina, una vez más, en un laboratorio para experimentar políticas socio-económicas extremas, con los argentinos como conejillos de indias. La iniciativa coincide curiosamente con la "radicación" en Buenos Aires del dueño de la empresa de cibervigilancia "Palantir", Peter Thiel, por lo que el comunicado oficial se esfuerza especialmente en aclarar que el proyecto se hará con personal propio, sin contrataciones privadas, y que el modelo a aplicar no le pertenece a ninguna empresa en particular.

 

Gemelo.

 

La idea básica es alimentar un modelo de inteligencia artificial con una enorme cantidad de datos provenientes de diversas fuentes públicas (Anses) y privadas, que incluirían información sobre cada individuo y sus actividades sociales, con el objeto de realizar "simulaciones" de comportamiento, y así poder "predecir escenarios sociales" con carácter previo al diseño de las futuras políticas públicas.

 

Vale decir, que por cada argentino de carne y hueso (incluyendo toda su realidad personal, física, familiar, laboral, social, política) habría un "gemelo", un avatar que se pondría en funcionamiento en distintos procesos de simulación virtual para anticipar situaciones futuras. Las que podrían incluir fenómenos asociativos, participación en causas sociales o políticas, asistencia a demostraciones, probablemente incluso cambios en la ideología personal y en la intención de voto. Y todo esto sería puesto en manos de una inteligencia artificial, una tecnología que ha provocado una inmensa burbuja financiera, sin que sus propios creadores puedan explicar sus constantes fallos, ni garantizar las consecuencias de su aplicación extensiva.

 

Siguiendo la analogía de "1984", la Argentina podría rebautizarse "Oceanía", y el ministerio que impulsa esta medida podría pasar a llamarse "Ministerio de la Verdad". Sin embargo, esta pretensión de formular predicciones sobre comportamientos futuros también recuerda a otra obra de ficción, "Reporte minoritario", en la cual un sistema parecido es empleado para pronosticar los futuros crímenes que podrían cometer las personas, para sancionarlas preventivamente (con la prisión o la muerte) para evitar daños y preservar la paz social.

 

Tímidos.

 

Resulta llamativo que una iniciativa semejante no haya despertado ni remotamente el debate social y político que debiera esperarse de un pueblo como el argentino. Tanto más, cuando este experimento de control social proviene de un gobierno que supuestamente pone a la libertad en el eje central de su ideología, y que en su catecismo promete "el respeto irrestricto por el proyecto de vida del prójimo". Para no hablar del contrasentido que representa generar semejante estructura de espionaje social, mientras se pregona el desguazamiento del Estado.

 

No es casualidad, desde luego, que una movida de este tipo se ponga en funcionamiento cuando buena parte de la sociedad está distraída con la inminencia del próximo mundial de fútbol. Y, lo que es más grave aún, una época en la que buena parte de la dirigencia opositora hace meses que en lugar de promover el debate público parece entretenerse en una interminable fiesta de cumpleaños.

 

Una tibia reacción al respecto ha sido la acción judicial planteada por el diputado justicialista Agustín Rossi, que en principio busca reunir información más concreta sobre un anuncio que el gobierno ha presentado como un avance radical, pero sin proporcionar datos concretos.

 

El legislador se encarga de seleccionar frases realmente inquietantes del mensaje oficial, como cuando se habla de "? integrar información de múltiples fuentes (?) en una base unificada" que serviría para convertir "la experiencia social en inteligencia pública", o cuando se convoca "a los principales actores del mundo (?) para construir el primer modelo global (?). Argentina reúne al mundo (?) para innovar en políticas sociales".

 

Derechos.

 

A decir verdad, no seríamos tan pioneros en este rol de cobayos de laboratorio. La verdad es que esta aplicación de la tecnología al control social intenso ya fue empleada -con ayuda de Palantir- en Israel, para la vigilancia de la población palestina, individuo por individuo.

 

Clave en esta iniciativa es la tecnología de "reconocimiento facial", que permite la identificación inmediata de individuos mediante su fotografía, incluso tomada a gran distancia o en multitudes. A esta base de datos seguramente contribuirá -y no gratuitamente- la compañía Mercado Libre, que desde hace unos años viene obligando a sus millones de usuarios a proveerla frecuentemente de fotografías del propio rostro, como requisito para poder seguir operando sus cuentas personales: una práctica que está terminantemente prohibida en el nuevo Código Civil y Comercial.

 

No erra entonces Rossi cuando habla de que esta iniciativa tiene el potencial -por no decir la certeza- de "avanzar sobre derechos y libertades individuales ni para desarrollar mecanismos de control social". Lo cual violaría no sólo derechos constitucionales, sino también normas modernas y efectivas como la Ley de Protección de Datos Personales.

 

El gobierno confía en que por esta vía se logrará "construir una representación dinámica de fenómenos sociales complejos, con el objetivo de mejorar la planificación, coordinación y evaluación de políticas públicas". Basta darse una vuelta por la marcha de los jubilados, cada miércoles en la Plaza del Congreso, para darse una idea de adónde apunta esta nueva munición anti disturbios.

 

(Df. MDZ Online)

 

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