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Sabado 21 de marzo 2026

En defensa de Juan B. Justo

Por Redacción 21/03/2026 - 19.39.hs

Df. El Historiador

Por Mario Mazzitelli* 

 

En la publicación “El cohete a la Luna”, del domingo 15/03/26, Horacio Verbitsky dedica un extenso párrafo a un debate desactualizado entre librecambistas y proteccionistas. Allí ubica como cabezas de la discusión histórica a Carlos Pellegrini y Juan B. Justo. Son tantos los errores materiales y conceptuales que merecen alguna respuesta. Además, no puedo pasar por alto otro ataque a una de las personalidades políticas más admirables que tuvo nuestro país, el Dr Juan B. Justo. 

 

A principios de la década de 1890 dirá JBJ: “El movimiento socialista es para mí más que la protesta de los trabajadores contra los parásitos, la de los explotados contra los explotadores. Es también la lucha de la verdad contra la mentira que bajo multitud de formas sirve de débil armazón a la sociedad actual”. Qué actualidad!!! Mentiras que sirven de armazón a la sociedad actual.

 

Un consenso parece recorrer Argentina. Consenso desde la oligarquía y el imperio hasta quienes consciente o inconscientemente se hacen eco de sus deseos: el antisocialismo. O comúnmente llamado macartismo. Solo así se pueden entender las referencias de Horacio Verbitsky sobre Juan B. Justo. 

 

Por ejemplo. Dice HV que José Arico y Juan Carlos Portantiero “encomiaron el rigor intelectual de su pensamiento pero señalaron su aislamiento de las masas”. Resulta que José Aricó llegó a escribir sobre el proyecto político de JBJ otra cosa: “fue el más coherente de nacionalización de las masas, de la incorporación de los trabajadores a la vida social, y de construcción de una democracia social avanzada, hasta el arribo del peronismo”. 

 

Vale recordar para quien no conozca la trayectoria de JBJ que: participó como médico (a los 25 años) de la Revolución de 1890, en 1894 fue fundador de La Vanguardia (Periódico socialista científico. Defensor de la clase trabajadora), en 1896 cofundador del Partido Socialista, en 1899 de la Sociedad Luz en el barrio de Barracas, en 1905 de la cooperativa el Hogar Obrero, etc . Constructor por impulso innato, organizador eficaz, inquebrantable defensor de los de abajo.

 

Sin embargo, para Horacio Verbitsky “…el socialista Juan B. Justo fue el neanderthal del que desciende Milei…” Un verdadero agravio. Quizás para desviar la atención de lo que señala Jorge Asís: “A Milei lo creo el peronismo para evitar que Cambiemos volviera al poder”.  

 

Pero analicemos un poco. En primer lugar debió decir el “homo sapiens”, dado que Justo fue un hombre de una inteligencia sobresaliente, por tanto más vinculado a la sabiduría humana que al primitivismo de los neanderthal. Por lo menos en el imaginario. No solo le otorgaron una medalla de oro al recibirse de médico en la Universidad de Buenos Aires, también fue reconocido como un neurocirujano brillante. No fue neanderthal de nadie. 

 

También cabría corregir otro error de HV al decir que: JBJ fue “Premiado con un viaje a Europa por su tesis doctoral, allí leyó la primera traducción al castellano de El Capital…” No. JBJ lo leyó en alemán, y luego se tomó el trabajo de traducir del alemán al castellano la obra cumbre de Carlos Marx. De esa traducción se nutrió Pablo Iglesias, fundador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y muchos hispanoparlantes. 

 

La línea en la que se asiente HV para plantear una continuidad del actual presidente de Argentina con el fundador del Partido Socialista, es la defensa del librecambio. Tan errado está el pobre HV que omite lo esencial. Lo esencial es que: Juan B. Justo abrazo la causa de la clase trabajadora. Luchó en defensa de sus intereses. Javier Milei, en cambio, es un simple chupamedias, adulon y alcahuete de las clases dominantes, servidor del parasitismo financiero, la oligarquía rentista y el sionismo. Esta es la cuestión de fondo: con quien se está. De qué lado se está. Justo estaba del lado de los oprimidos. Mieli de los explotadores. Omitir esto es desvirtuar cualquier análisis posterior. No alcanzaría con compartir un criterio económico (librecambio) para forzar este desvergonzado paralelismo.  Porque no hay una síntesis de esta contradicción. Toda vez que se la intentó, las clases dominantes resolvieron el asunto en su propio provecho. 

 

Por eso es tan raro que siendo Milei un fenómeno emergente en 2023, cuyas raíces se podrían buscar en la propia experiencia del siglo XXI, los varios gobiernos peronistas, el gobierno de Macri, la pandemia, la inflación, el empobrecimiento, el resurgimiento de la ultra derecha en el mundo, las crisis del capitalismo actual, la caída de la unipolaridad, etc. HV busca sus raíces en un eminente socialista que murió hace 98 años. El 8 de enero de 1928. ¿Si esto no es macartismo, el macartismo dónde está?

 

HV también plantea de manera incorrecta la contradicción entre libertad de comercio e industrialización. 

 

La ciencia económica mostró de manera incontrastable las virtudes del libre comercio. De manera que el error achacable a Justo (que murió antes del crac económico de 1929 y previo al primer plan quinquenal de la URSS, con el que le dio un enorme impulso a su industrialización) es relativo. 

 

Justo no estaba en contra de la industrialización. Pero pensaba que ese medio de producción (de bienes y servicios para mejorar la vida) debía ser de propiedad colectiva. Para que la industria se encaminara al bien común, antes que al lucro empresario. Lucro empresario que, en Argentina, sirvió a las clases opulentas y muy poco a la clase trabajadora. Podría criticarse  la mirada incompleta de Juan B. Justo. Pero también los industrialistas (que creían que se industrializa todo en casa y con eso alcanza) tenían una mirada incompleta. (Quien no tenga una mirada incompleta, que tire la primera piedra)

 

Los fracasos del librecambismo y del industrialismo argentino deben ser asumidos desde otra óptica. Hay que observar la experiencia concreta y sacar nuevas conclusiones. Continuar con las mismas disyuntivas sin superarlas, hunde al país en el atraso. La nota de HV (que se la pasa criticando a Justo de manera unilateral, quizás para satisfacer la vieja consigna de Ni…., ni marxistas, como si fuera válida) carece de valor estratégico para el desarrollo de nuestra sociedad. Diría que es un aporte para hundirnos en el pasado. No vale la pena decir nada más sobre esa nota. 

 

Cerrando. 

 

Al solo efecto de dar unas pautas con las que considero que Argentina puede salir adelante, superando las antiguas dicotomías, digo: lo primero es la planificación estratégica (sin definición de objetivos claros y los caminos para alcanzarlos, el país va a la deriva conforme las demandas circunstanciales del mercado. De esta forma nos transformamos en una factoría) Lo segundo es alcanzar un Estado altamente eficaz, eficiente, moderno, ágil e inteligente. Lo tercero es un tipo de cambio competitivo hasta alcanzar el pleno empleo (esta es una herramienta vital para defender el trabajo, la producción y la industria) El equilibrio fiscal y el superávit comercial parecen ser lo más recomendable para la modernización económica, en esta etapa histórica. Cuarto: una reforma financiera que transforme esa actividad en un “servicio público” (con bajas tasas de interés y crédito abundante) Quinto: una revolución tributaria (con la que cubrir la inversión pública) que recupere las rentas extraordinarias que genera la sociedad y se privatizaron a lo largo de las últimas décadas. Sexto: el dominio sobre el comercio exterior. Y, como fundamento del porvenir, una refundación del sistema educativo, científico y tecnológico (que incorpore todas las áreas desde el jardín hasta la universidad, desde el Conicet hasta el Invap, desde el Intí y el Inta hasta YPF) Son parte de la revolución modernizadora, que garantiza soberanía y justicia social. Esto plantea el Socialismo Argentino hoy. Fundado en 1896 por el Dr Juan B. Justo y atacado sin solución de continuidad desde entonces. Y desde todos los flancos. Esta corriente del pensamiento y de la acción, todavía tiene mucho para brindarle al pueblo trabajador argentino.

 

* Dirigente del Partido Socialista Auténtico (PSA) 

 

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