La víbora que se muerde la cola
Días atrás, el gobierno libertario se endeudó a una tasa del 10% para pagar el vencimiento de la deuda contraída por el propio ministro de Economía en su turno macrista. Más deuda para pagar deuda parece ser todo el recurso de este gobierno para salir de la espiral financiera en la que se mete cada día más.
El REPO con los bancos internacionales que pactó para pagarle al FMI es como salir de Guatemala para meterse en Guatepeor. Pero, como ni así logró pagar la totalidad del vencimiento, otra parte fue malgastar el canon de 700 millones que recibió de la concesión de las centrales hidroeléctricas construidas por el Estado argentino, ese que, de acuerdo al presidente, es inútil y él vino a destruir, pero que no duda en liquidar a precio vil cuando debe cumplir con sus mandantes externos que le prestan plata para asegurar la dependencia.
Deuda para pagar deuda y venta de “las joyas de la abuela” es todo lo que tiene este gobierno de respuesta a la crisis inminente que está tratando de ocultar. En términos plebeyos, es apagar fuego con nafta. Porque el pago de deuda no se hace con mayor producción o inversión o riqueza. Algo equivalente a pagar el mínimo de la tarjeta indefinidamente. No hay economía familiar ni nacional que aguante.
Pero no es todo el circo de mentiras sobre la que se sustenta el estado de cosas de la economía de hoy en la Argentina. Se celebra también, y lo hace hasta el propio Fondo Monetario, que el Banco Central (ese que había que destruir porque era el origen de todos los males de la Argentina de acuerdo a las enormidades que se le escucharon al presidente de campaña y que votó una mayoría de la población) está comprando dólares y acumulando reservas.
Lo que no se dice es que la lógica de esta compra es la misma que el pago de deuda con deuda, porque el Banco Central está comprando dólares con emisión monetaria. Esa emisión que el gobierno jura y rejura que es el origen de la inflación y que la maquinita de imprimir billetes está parada. Pero no. La maquinita de imprimir billetes de manera espuria es la que le ha permitido al gobierno enhebrar una hilera de varios días de festejadas compras de dólares.
Pero como lo hace con emisión, y los pesos que quedan flotando en el mercado por la compra de dólares tienen un inmediato efecto inflacionario, se “aspiran” (término muy de estos bandoleros de las finanzas) pagando tasas de interés altísimas para que no se vayan nuevamente al dólar y empujen su valor al techo de la banda y más allá.
Esta expansión de la base monetaria se intenta esterilizar (otro término de las cuevas) o sea, evitar que circulen en el bolsillo de la gente y vaya al consumo que hoy está en un piso histórico, seduciendo a los vendedores de dólares con instrumentos típicos de la bicicleta financiera. Son las llamadas Leliqs o REPOs, por las que tiene que pagar tasas de retorno de esa inversión a corto plazo, altísimas, del doble de la inflación.
Asi, los magos de las finanzas que hoy nos gobiernan pagan deuda con deuda, liquidan la riqueza acumulada por la sociedad malvendiendo o entregando represas, rutas, empresas, etcétera y, en el colmo de la contradicción con sus propios “principios” libertarios, compran dólares con pesos emitidos sin respaldo, con el simple hecho de prender la máquina de imprimir.
Y que el último apague la luz.
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