Llevas mi nombre
Por Horacio Verbitsky
Sobre fines de la década de 1950, el periodista alemán Norbert Lebert culminó una investigación sobre varios hijos de los más altos jerarcas del III Reich. El resultado fue el libro Llevas mi nombre. Entre los entrevistados estuvieron
- Edda Göring, cuyo padrino había sido Hitler. Hasta su muerte, la hija de Hermann Göring reivindicó al nazismo.
- Gudrun Himmler, hija del jefe de las SS. Dirigió la organización Ayuda Silenciosa, que brindaba asistencia y protección a los ex nazis.
- Brigitte Höss, hija del comandante de Auschwitz, Rufolf Höos, que negaba los crímenes de su padre.
- Lothar Streicher, quien minimizaba la responsabilidad criminal de su padre, Julius Streicher, porque como director del diario antisemita Der Stürmer no mató a nadie.
- Wolf-Rüdiger Hess, uno de los hijos de Rudolf Hess, quien publicó la biografía de su padre No me arrepiento de nada.
- Niklas Frank quien llama a su padre Hans Frank "el asesino que hizo posible Auschwitz". El día en que ahorcaron al ex gobernador nazi de Polonia, se masturbó sobre una foto de "ese cobarde, corrupto y ansioso de poder", según su propio testimonio. Los recuerdos infantiles de Niklas Frank lo asediaron toda su vida. Cuenta que en una visita al campo de concentración un soldado lo alzó y le hizo mirar por la mirilla de una casa. "Ahí hay una bruja muy mala", le dijo. Había una mujer sentada en el suelo. "No temas, pronto estará muerta" le dijo el soldado cuando el niño rompió en llanto. "Esas imágenes de mierda son las que llevo dentro y por las noches aún sueño con pilas de cadáveres", escribió.
- Monika Hertwig, quien repudió a su padre Amon Göth, cuando supo que había sido Comandante del campo de Plaszów.
El trabajo de Norbert Lebert se publicó en 1959 en la revista Weltbild. Su hijo Stephen Lebert, también periodista, descubrió las anotaciones de su padre 40 años después y decidió volver a entrevistar a las mismas personas, con el propósito de abrir un debate sobre la intimidad de las familias de los mayores criminales. Una de sus comprobaciones fue que ninguno de ellos había cambiado de opinión, tanto quienes alababan a sus padres como quienes los aborrecían. Gracias a esos testimonios, la sociedad alemana reflexionó sobre un periodo siniestro del que era preferible no hablar.
Milei y sus demonios.
El recuerdo de ese libro estremecedor se produjo a partir de la designación como Ministro de Defensa, del general Carlos Alberto Presti, hijo de un coronel que fue jefe de la policía de la provincia de Buenos Aires y que fue procesado y detenido en la causa 450 por la desaparición o la muerte de 44 personas. Al revés que en Alemania la designación del hijo del coronel Roque Carlos Presti procura clausurar el debate sobre los crímenes de la dictadura, a los que el presidente Javier Milei se refiere como "la demonización de las Fuerzas Armadas".
La dictadura de Alemania en las décadas de 1930 y 1940 fue muy distinta a la de la Argentina en las de 1970 y 1980. Allí el componente principal fue el racismo antisemita, si bien el exterminio alcanzó también a gitanos, homosexuales, opositores políticos y discapacitados. También difirió la escala de la masacre, que fue 500 veces mayor en Alemania, además de su participación en la Segunda Guerra Mundial. La similitud fueron los campos clandestinos de concentración y exterminio, que favorecieron el deslinde de responsabilidades por parte de millones de buenos ciudadanos que alegaron ignorancia sobre lo que ocurría, a pesar de todas las evidencias. La obra de los Lebert inutilizó esa coartada. Todos sabían y demasiados aprobaban. Tal vez por eso son también los dos países que más a fondo llevaron la investigación posterior y el castigo de los responsables, después de una guerra perdida. Otra diferencia es que los jefes nacional-socialistas fueron juzgados por un tribunal internacional formado por juristas de los países aliados en la guerra, como Estados Unidos, la Unión Soviética, Francia e Inglaterra. Los militares argentinos y sus colaboradores, en cambio, fueron procesados y condenados por jueces argentinos, con la legislación penal vigente al momento de los hechos. Por todo eso, es un grave error asimilar ambos regímenes.
Para la socióloga argentina radicada en México Pilar Calveiro las actuales derechas no son equiparables al fascismo, al nazismo o a la última dictadura argentina, que administraban la muerte a gran escala, sino gubernamentalidades que dejan morir sin compasión. Son una radicalización del neoliberalismo. En su último libro, De matar a dejar morir, considera confuso y engañoso pensarlas como fascismos que remiten a unas experiencias que se dieron en otro momento del capitalismo. Esas derechas actuales están muy interesadas en mirar como si fuera el mundo bipolar, en designar comunismo lo que saben perfectamente que no es comunismo. "Es parte de un juego que remite a la derrota de lo que fueron entonces los proyectos alternativos al capitalismo. Es importante señalar cuáles son las características del momento actual y el tipo de luchas que se dan en este momento. Hay que pensar las formas alternativas al capitalismo en lo social y lo político: o sea, mirar más poderosamente a las resistencias", afirma.
"El Estado ha sido penetrado por distintas redes de lo privado –tanto corporaciones legales como corporaciones ilegales, como el narco o las mafias. Es, por ende, un Estado fragmentado. Hoy, lo que sostiene el dispositivo desaparecedor es esta articulación entre lo público y lo privado, donde hay fragmentos del Estado articulados con redes criminales, que son las que producen las desapariciones".
Para el historiador italiano Enzo Traverso, el fascismo clásico estaba en contra de la democracia, quería destruirla, a pesar de que en Italia y en Alemania pudo llegar al poder a través de las instituciones. Pero una vez que se estableció en el poder, destruyó la democracia. Desde un punto de vista ideológico, eso estaba muy claro. La ideología, la cultura, la filosofía política del fascismo clásico, era antidemócrata, antiliberal. "Hoy las nuevas derechas quieren establecer una forma de autoritarismo dentro de la democracia liberal. Es lo que yo llamo postfascismo: una transformación autoritaria de la democracia liberal sin destruir sus instituciones. Después de décadas y décadas de democracia, del rechazo al fascismo, de las dictaduras militares, no es posible... En la Argentina, hoy Milei no podría decir 'soy el nuevo Videla' porque la sociedad no lo aceptaría. Meloni tampoco dice 'soy la reencarnación de Mussolini'".
Los apolíticos.
El padre del ministro Presti recuperó la libertad por la ley de obediencia debida, y murió antes de su anulación y de la reapertura de los juicios. Desde diciembre de 2023, su hijo era jefe de Estado Mayor del Ejército, y la semana pasada recibió las insignias correspondientes a la máxima jerarquía en esa institución: teniente general. Su nombramiento ha provocado reacciones contradictorias, en las filas castrenses y en la sociedad en general. Presti informó que no pasaría a retiro en el Ejército, sino que permanecería en disponibilidad.
El caso más parecido durante un gobierno elegido por el voto popular es el de Jorge Rafael Videla. En diciembre de 1973 asumió como Jefe de Estado Mayor del Ejército, designado por el Comandante General, Leandro Enrique Anaya, hijo de un compañero de promoción del presidente Juan Perón. Pero después de su muerte, su viuda, la presidenta Isabel Martínez, designó en mayo al general Alberto Numa Laplane, en lugar de Anaya. Expositor de una doctrina que llamó de "profesionalismo integrado", Numa Laplane desarmó la custodia armada de José López Rega y pasó a Videla a disponibilidad. Recién dos meses después, el 4 de julio lo designó como jefe de Estado Mayor Conjunto, un cargo que en aquella época tenía escasa relevancia porque cada fuerza se manejaba con autonomía. Allí duró apenas un mes, porque el 28 de agosto, como resultado de un planteo de los jefes de cuerpo de Ejército, la presidenta pasó a retiro a Numa Laplane y le entregó a Videla la comandancia general del Ejército. El ministro de Economía, Antonio Cafiero, se lo recomendó a la viuda de Perón porque Videla "era apolítico, un hombre absolutamente profesional y que de ninguna manera podría encabezar un golpe". Lo hizo siete meses después.
Según la ley para el personal militar, si en los siguientes seis meses no se le asigna un nuevo destino operativo, el oficial superior en disponibilidad debe pasar a retiro. Nadie ha clarificado cómo afectará esta designación a las cúpulas del Estado Mayor Conjunto, de la Armada y de la Fuerza Aérea. La designación de Presti en el Ejército ya provocó el pase a retiro de dos docenas de oficiales superiores que egresaron del Colegio Militar antes que él, una de las mayores purgas de la historia. Las primeras reacciones mediáticas señalaron su carácter apolítico, como en el caso de Videla. Su promoción a un cargo que el gobierno define como técnico, ha provocado malestar en las filas, que recelan de la politización de las instituciones castrenses. Entre diversas organizaciones de la sociedad civil la inquietud es inversa: temen y rechazan la militarización de la política. Aunque ha transcurrido casi medio siglo, la experiencia de Malvinas, donde Fuerzas Armadas politizadas desde el derrocamiento de Perón se demostraron mal preparadas para su verdadera función, que es la guerra.
Durante su desempeño como jefe de la brigada de paracaidistas de Córdoba, el 1° de mayo de 2022, Presti usó cuatro camiones militares y otros implementos de logística para cocinar y servir un locro durante un acto de Luis Juez, candidato del Frente Cívico que integraba Juntos por el Cambio. Pura política partidaria. Ahora Presti viste políticamente de morado y tiene una relación amistosa con la Zarina. Su hermano Daniel Presti, fue subsecretario de Justicia de la Capital Federal, durante la intendencia de Maurizio Macrì. Antes fue secretario del juzgado federal de los sucesivos jueces Jorge Urso y Guillermo Montenegro. Los tres fueron firmantes en serie de arrestos domiciliarios para los militares procesados por su actuación en la dictadura. En 2011 fue acusado de presionar a la jueza María Cristina Nazar, para que exonerara a la policía porteña por las muertes causadas durante el desalojo del Parque Indoamericano. Fue Legislador porteño, entre 2011 y 2019; presidente del bloque de Juntos por el Cambio y por último auditor general de la Capital, ya con Horacio Rodríguez Larreta.
Los ex ministros de Defensa Oscar Aguad y Agustín Rossi objetaron su designación. Aguad fue ministro de Defensa del presidente Maurizio Macrì. Conocido en Córdoba como "el milico", dijo que la ley no lo permite y que antes debería pasar a retiro. “La defensa es el ejercicio de un cargo político y los dirigentes políticos que ejercen cargos de esa naturaleza adhieren al gobierno de turno. Las Fuerzas Armadas no pueden adherir a ningún gobierno de turno, son un instrumento de la defensa. Me parece que esa confusión habría que solucionarla, es un error".
Rossi, quien fue ministro durante las presidencias de CFK y del Doctor Fernández, dijo que constituía un retroceso para la democracia porque involucraba a las Fuerzas Armadas en la gestión política. Puso como ejemplo que "deberán asumir que son corresponsables de los salarios de hambre que están cobrando sus camaradas". Para Rossi, esto socava uno de los pilares construidos en los últimos 40 años de democracia: "la conducción política/civil de la defensa" y "genera dudas lógicas" sobre si el nuevo ministro actuará como representante del poder político ante la estructura militar o representará a la estructura militar ante el poder político.
Como Ministro, Rossi consiguió en 2020 que el Congreso aprobara el Fondo Nacional para la Defensa (Fondef), para financiar el reequipamiento de las Fuerzas Armadas. También dispuso la equiparación de los salarios militares con los de las policías, y el blanqueo del 100% de los ingresos del personal militar, que implicó una mejora en los haberes de los retirados. Cuando dejó el ministerio para presentar su candidatura a la gobernación de Santa Fe, fue aplaudido en una ceremonia pública por los altos mandos de las tres fuerzas, cosa que nunca había ocurrido antes.
Contradicciones.
La comunicación presidencial sobre el nombramiento de Presti dijo que por primera vez llegaba a la conducción del Ejército un oficial egresado del Colegio Militar cuando ya gobernaba Raúl Alfonsín. Omitió, en cambio, que también era el primer hijo de un procesado por Crímenes de Lesa Humanidad en alcanzar esa jerarquía. Esa contradicción fue ostensible en el cuestionamiento a la posición de Agustín Rossi formulada por el ex jefe de Estado Mayor del Ejército entre junio de 2013 y de 2014, durante la segunda presidencia de CFK, del general César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani. En las redes antisociales y en varias entrevistas, Milani negó que "la designación de un militar al frente del Ministerio de Defensa represente un retroceso para la democracia, como sostuvo el exministro Agustín Rossi. Retroceso fue el resultado electoral de 2023, consecuencia directa de un peronismo que insistió en reciclar dirigentes obsoletos, desconectados del pueblo y de la realidad". Esos funcionarios "terminaron allanando el camino para que hoy gobierne una administración que entrega soberanía, desarma al Estado y desintegra la Nación". En cambio, Milani objetó que el elegido haya sido Presti, porque responde "al ala liberal que históricamente perjudicó a la institución. [Forma parte de] la herencia doctrinaria entreguista que el actual Presidente reivindica y que ha sido la marca de todos los gobiernos liberales de nuestra historia". Su conclusión fue que "algún día, la Defensa argentina será conducida por un militar auténticamente nacional, comprometido con los intereses de la Patria, capaz de integrar al Ejército con su pueblo, de sostener una política exterior soberana y de reconstruir una estrategia de defensa que no se arrodille ante ninguna potencia extranjera".
Este ha sido un tema de discusión desde los primeros gobiernos kirchneristas. Néstor Kirchner designó como su primer jefe de Estado Mayor del Ejército al general Roberto Bendini, quien había comandado la XI Brigada Mecanizada de Río Gallegos, mientras Kirchner era gobernador de Santa Cruz. Esto debía implicar el pase a retiro de 27 generales más antiguos, pero el nuevo jefe intercedió ante el presidente para que excluyera a quienes habían sido sus compañeros de promoción, con lo cual la purga se redujo a 23 retirados. Declarado nacionalista y peronista, el 24 de marzo de 2004 Bendini bajó los cuadros de los ex dictadores Videla y Benito Bignone de la galería de ex directores del Colegio Militar, como un potente mensaje a las nuevas generaciones castrenses, aliviadas de una mochila que no les correspondía. El 9 de julio de ese año, Bendini también encabezó un desfile militar en La Matanza, municipio gobernado entonces por Alberto Balestrini. Kirchner ordenó el retiro de los cuadros, pero llamó a Bendini y le ordenó que se abstuviera en el futuro de actos como el que organizó en La Matanza Carlos Kunkel. "No quiero que me armes un Ejército nacionalista, porque en ese caso del otro lado tratarán de organizar un Ejército liberal, y son mayoría". Esa lógica, que Milani nunca entendió, tuvo una manifestación inapelable en las elecciones de renovación legislativa del mes pasado. En la Antártida, donde todos los votantes provienen de las Fuerzas Armadas o trabajan para ellas, el gobierno de los Hermanos Milei obtuvo el 94,8% de los votos. Según el momento y el contexto, la politización de las Fuerzas Armadas conduce a la desprofesionalización y al surgimiento del Partido Militar o al golpismo, como aprendió la Argentina a un altísimo costo en el siglo pasado.
Los organismos defensores de los derechos humanos cuestionaron que Presti nunca hubiera repudiado los crímenes de su padre durante la dictadura. Según la asociación Desobedientes, una de las integradas por familiares de represores sostuvieron que la designación de Presti "es una reivindicación de los crímenes de lesa humanidad cometidos en nuestro país. Porque la última etapa del genocidio es su ocultamiento y su negación".
Aun antes de asumir formalmente su cargo, Presti participó en la primera reunión de gabinete convocada por Milei. El breve video difundido por la presidencia muestra al presidente saltando, abrazándose y bailoteando con cada uno de sus funcionarios. Presti está con su uniforme de diario, recibe su abrazo pero no interviene en las monerías, de las que sí participan Diego Santilli y el saliente Luis Petri.
Otras notas de El Cohete afirman que a instancias de Estados Unidos, el gobierno procura convertir a las Fuerzas Armadas en una guardia nacional, con funciones contra las drogas y el terrorismo. Esto constituye una desnacionalización estratégica y una occidentalización dogmática. Un interesante editorial del diario La Nación que exulta de entusiasmo porque "se abandona la nefasta política de vejar a valiosos militares por el apellido que portan". Incluso celebra que "un militar en actividad puede vestir uniforme y hacer de esa forma una exteriorización simbólica de pertenencia que puede ser determinante en una política hacia las Fuerzas Armadas". El editorial también señala en forma contundente las consecuencias que tendrá para la Defensa "la asistencia financiera reciente" de Estados Unidos, "sin la cual el Gobierno habría entrado seguramente en agonía". Con una pluma sentenciosa como la de su directivo Claudio Escribano, el diario afirma que "hoy, como siempre los hechos mandan desde una visión realista y descarnada de la política: nuestro alineamiento con los Estados Unidos ha traspasado por la fuerza de ese imperativo los límites naturales de la cooperación; ahora, hiera o no la sensibilidad política de los argentinos, tiene fuerza automática". Añade que no es de festejar "el alineamiento automático" y desea que "una política norteamericana eficaz" provea a las Fuerzas Armadas argentinas de "tecnologías de punta". Con un ostensible desdén hacia Milei, anhela que Presti lo ayude a cerrar "este período tan singular y entrar en otro, de gran dignidad".
Esa sumisión dogmática a Estados Unidos tiene abundantes expresiones. Por ejemplo:
- La Argentina votó junto con Estados Unidos e Israel una declaración de la asamblea general de las Naciones Unidas contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Repite cada año los conceptos básicos de la Convención contra la Tortura que entró en vigor en 1987 y que desde 1996 tiene rango constitucional en la Argentina. Los embajadores de Estados Unidos e Israel declararon que compartían las prohibiciones y recomendaciones de la Convención pero que no podían votarla por su referencia a Israel. No hay una sola mención a ese país. Se abstuvieron Papúa Nueva Guinea, Nicaragua y Rusia.
- La Argentina y Estados Unidos tampoco firmaron la declaración de los líderes del G20 reunidos en Sudáfrica, alegando diferencias geopolíticas. El comunicado del Palacio San Martín alega que "se diferencia del enfoque parcial reflejado en el documento, que omite el contexto regional y las causas estructurales subyacentes". Pero una lectura cuidadosa del documento verifica que sólo anhela que mediante el derecho internacional y la resolución pacífica se logre “una paz justa, integral y duradera en Sudán, la República Democrática del Congo, los Territorios Palestinos Ocupados y Ucrania".
- Pablo Quirno fundamentó su posición en un inglés casi tan correcto como el del Dibu Martínez y el de Alfonso de Prat Gay, como si no fuera el canciller de la Argentina sino el de JPMorgan.
Sin tanto compromiso de sus articulaciones, Lula consiguió que Trump dejara sin efecto aranceles del 50% sobre productos brasileños como café, carne vacuna, açaí y cacao. A la capacidad negociadora de su presidente, Brasil debe la novedad al aumento del 20% del café en Estados Unidos, lo cual ha golpeado la imagen presidencial.
El escepticismo sobre el gobierno de los Hermanos Milei del diario La Nación se explica, entre otras cosas, por la irrelevancia que el gobierno de Trump le asigna a su monito saltarín. Se acaba de publicar el informe anual de la comisión de Estados Unidos que investiga las relaciones con China. Un experto en el manejo de la lupa, al estilo de los antiguos kremlinólogos, constató que el documento menciona 6 veces a Latinoamérica; 3 veces a Perú. 2 a Brasil y a Panamá y una a lo que llama "Hemisferio Occidental", como llaman a Subamérica. La Argentina no obtuvo ni una mención. Pese a que estudia las formas en que China "busca socavar la posición de Estados Unidos en Latinoamérica y el Caribe", presentando a Beijing como un socio más confiable por su contribución al desarrollo de sus países en vez de sembrar divisiones, el documento enumera obras financiadas por China en distintos países de la región, pero ignora la estación espacial en Neuquén, lo cual hace pensar que usa su existencia para obtener concesiones de un gobierno bien dispuesto a hacerlas.
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