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Lunes 12 de enero 2026

Lo que arde: una sentencia de muerte prematura

Redaccion Avances 12/01/2026 - 11.48.hs

Por Ing. Javier Mariano García Guerrero*.

 

"Hay momentos en que la historia se acelera,

 

y es cuando el pueblo descubre que sus padecimientos

 

no son leyes de la naturaleza, sino errores de la política."

 

Bertolt Brecht.

 

Kansas (USA), comparte con La Pampa perfiles edafoclimáticos similares: pastizales templados, clima seco, vientos continuos y una matriz productiva similar. Allí los incendios han sido “desnaturalizados” se los reconoce como expresión de un modelo evolutivo que puede ser reconocido, intervenido y modificado. Al igual que en la Argentina, durante los últimos 20 años, los días de peligro extremo de incendio (baja humedad + viento fuerte) han aumentado en un 15%, el clima se está volviendo más "extremo". Disponen de maquinaria propia, cuadrillas locales permanentes, quemas prescriptas, etc. Han desarrollado una estrategia nacional/estadual que combina tecnología, financiamiento y toma de conciencia donde las decisiones se toman en base a datos certeros, con costes 180% inferiores a los pampeanos. ¿Lo hacen porque les sobran los recursos? o les sobran recursos por lo que hacen.

 

La provincia de la Pampa mantiene una conducta fiscalmente responsable, apuesta a la innovación tecnológica y a la previsibilidad política, aunque enfrenta una singular limitante en el concierto federal: su escaso número de votantes en relación con el de las provincias vecinas que limita su influencia en las elecciones nacionales con distrito único.

 

Arde la escasa Materia Orgánica de una zona Semiárida.

 

Las pérdidas de la cobertura arbórea de la Argentina durante el período 2001-2024 suman más de 7 millones de has, equivalente al 18% de la superficie forestal existente al inicio del siglo. Entre 2000 y 2019, se quemaron más de 47 millones de has (incluyendo pastizales, humedales, bosques y parques nacionales). Cada millón de has incendiadas aporta 100 millones de Toneladas de dióxido de carbono al efecto invernadero del calentamiento global que retroalimenta los “climas de fuego” que enfrentamos. Solo en enero de 2025 se registraron más de 240.000 has quemadas, un incremento del 500% respecto al mismo periodo del año anterior. Al ser la inacción estatal una constante, el riesgo es tan alto que las aseguradoras o no cubren incendios forestales o cobran primas prohibitivas. En La Pampa el motor principal de deforestación es el fuego recurrente. El incendio mata el estrato arbóreo, que es reemplazado por arbustales densos (fachinal) y pastizales cicatriciales, los cuales son aún más inflamables, preparando el terreno para un incendio más violento en el siguiente ciclo.

 

Con una superficie de solo el 1,4% de la superficie de nuestro país, La Pampa, en la única serie completa disponible (2001–2017), encabeza el total nacional de la superficie quemada con una participación del 43% (Área de Divulgación Científica y Tecnológica de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires). Pese a haberse incorporado nuevas técnicas como los sensores, internet de las cosas, inteligencia artificial y modelos predictivos de alta precisión con información satelital disponibles, los efectos devastadores de los incendios crecen exponencialmente.

 

La respuesta del gobierno nacional con las competencias críticas a su cargo ha sido renuente, tardía, escasa, descoordinada y siempre insuficiente. Frente a un coste promedio de los desastres naturales durante los últimos 50 años equivalente a un 0,7% del PBI nacional los gastos de recursos y gestión asignados totalizaron menos del 0,08% La subejecución del 75% durante el año pasado y la reducción del 78% propuesta en el presupuesto nacional 2026 durante los grandes incendios en curso en la Patagonia confirman la voluntad del ejecutivo nacional de desentenderse del problema,

 

Arden las inversiones públicas y privadas.

 

Periódicamente los incendios de sexta generación destruyen el entramado rural y periurbano en múltiples planos, cobrándose frecuentemente vidas humanas. Las pérdidas de fertilidad del suelo derivadas de la intensificación de la erosión eólica e hídrica son irreversibles. Se ha determinado que durante la primera lluvia posterior al siniestro, se produce el desplazamiento de hasta 40 kg de sedimentos por ha, Los alambrados inutilizados por los incendios durante los últimos 20 años alcanzan los 12 a 17 mil kilómetros. Las pérdidas de maquinarias, viviendas, infraestructuras, caminos, picadas, contrafuegos, etc. público resultan casi inconmensurables. Con el avance de la desertificación, la tasación de los campos incendiados desciende al menos en un 30%, mientras que la imposibilidad de alcanzar la “certificación libre de desmontes”( Reglamento vigente (UE 2023/1115) veda el acceso a los segmentos de mercados agrícolas y ganaderos de mayor interés penalizando a las producciones provenientes de lotes sujetos a “degradación forestal” posterior al año 2000. El mercado las castiga con una reducción de precios cercana al 20% y obliga a dirigirlas a mercados secundarios con mayores costes logísticos.

 

Otro de los efectos derivados ha sido la reducción de la cantidad de establecimientos ganaderos (30% en bovinos, 30% en caprinos y 45% en ovinos), de las existencias (bovina 13%, caprina 25% y ovina 55%) lo que explica la falta de pastoreo y ramoneo tradicional para reducir el material inflamable del caldenal y el control temprano de los conatos, propio de las explotaciones familiares que desarrollaban ganadería extensiva.

 

"Eutanasia ambiental".

 

Arde la salud pública con la “eutanasia ambiental” derivada de la degradación a niveles incompatibles con la salud de la calidad del aire y del agua. La incidencia de cuadros respiratorios crónicos incapacitantes en la población no fumadora ha aumentado durante los últimos 20 años un 165%. El aire no solo transporta el humo de los incendios, sino también los residuos de aplicaciones de fitosanitarios (glifosato, 2,4-D, atrazina, entre otros). Durante la aplicación, una parte del producto no llega al objetivo (deriva primaria). Posteriormente, el agroquímico depositado en el suelo puede volver a la atmósfera por evaporación o adherido al polvo (deriva secundaria). Cuando un incendio de alta intensidad consume áreas de interfaz agrícola o pastizales tratados, se produce una termólisis en la que el calor extremo puede degradar los restos de pesticidas en compuestos aún más tóxicos que se dispersan en el humo, ingresando por vía inhalatoria y llegando directamente al sistema circulatorio y nervioso.

 

Durante los años de sequía extrema, la falta de humedad cohesiva en el suelo pampeano permite que los vientos (como el Pampero) levanten toneladas de polvo cargado de sílice, agroquímicos residuales y cenizas de incendios previos. La falta de "lavado atmosférico" que produce la lluvia durante esos lapsos determina que las partículas suspendidas permanezcan en la tropósfera baja hasta 3 meses después del incendio, creando un ambiente de exposición crónica que supera la reserva funcional de los ancianos.

 

En una persona con patologías previas, esta inflamación no se agota en los pulmones; migra al sistema cardiovascular, aumentando la viscosidad de la sangre y precipitando eventos coronarios agudos, infartos de miocardio, anginas inestables, arritmias y descompensación de insuficiencia cardíaca. La mala calidad del aire no solo se vincula con asfixia, sino con un aumento de la mortalidad por causas cardiorrespiratorias combinadas

 

Esta "mortalidad ambientalmente inducida" constituye la tercera causa de muerte en La Pampa. El 60% de los picos en la tasa de mortalidad de adultos mayores en La Pampa durante los veranos, puede explicarse directamente por los fenómenos descritos.

 

Los incendios alteran el equilibrio químico del suelo, facilitando la liberación del abundante arsénico natural. La combinación de arsénico y agrotóxicos en el agua potable potencia el daño celular y renal atizando la incidencia de la Enfermedad Renal Crónica (ERC) de forma significativa. En La Pampa el indicador AVISA que mide los años de vida saludable que una población pierde por muerte prematura o discapacidad vinculados a causas ambientales han crecido un 18% desde el año 2000.

 

Existen numerosos precedentes internacionales (USA, India, España, Italia, etc.) sólidamente fundados donde estados subnacionales (provincias, regiones o departamentos han demandado y obtenido resarcimientos de gobiernos centrales por el gasto excedente derivado de omisiones regulatorias o falta de inversión en la contención de desastres naturales y salud ambiental.

 

Impera el principio de "Responsabilidad por Omisión" y el “Principio de Causalidad”, donde el nivel central, al no ejercer su poder de policía o no asumir los costos de la prevención, el control y la rehabilitación de su competencia, traslada un costo directo e indirecto (la atención de los enfermos, remediación de superficies dañadas, potabilización del agua, etc.) a la jurisdicción local.

 

La doctrina internacional está evolucionando hacia el "Federalismo Sanitario Responsable". No es una utopía; es una tendencia jurídica global donde el presupuesto de salud, infraestructuras, medioambiente, etc. apuntan a limitar las causas del daño. Si los motivos resultan ser la falta de idoneidad, negligencia criminal, omisión dolosa, etc. del poder central, el estado nacional debe hacerse cargo de cuanto le competía y correspondiera.

 

En La Pampa, el presupuesto nacional del 0,08% en prevención de desastres naturales ha demostrado ser una sentencia de muerte prematura, cronicidad y decadencia, de destrucción de las infraestructuras provinciales y privadas, de vidas humanas limitando el desarrollo potencial y la reducción de las desigualdades. El ahorro en prevención es el combustible que alimenta incendios tres veces más caros de apagar y cien veces más costosos de reparar. Cuando la inacción estatal se vuelve sistémica, la enfermedad ambiental deja de ser un accidente para convertirse en una deuda pública exigible.

 

"Cuando el grado de conocimiento de las circunstancias se vuelve insoportable,

 

la lucidez deja de ser una carga y se convierte

 

en la única herramienta de supervivencia de un pueblo."

 

Jean-Paul Sartre.

 


*Ex Auditor Principal de la Unidad de Auditoría Interna del Consejo Directivo Nacional del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria INTA. Ex Director del Curso Anual de Ecotoxicología del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires, declarado de interés nacional por la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno Argentino.

 

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