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Sabado 17 de enero 2026

Miente, miente que ¿la gente es tonta?

Redacción 17/01/2026 - 00.31.hs

¿Cuánto tiempo más aguanta la Argentina a un gobierno destructor y saqueador de nuestras riquezas, naturales, de infraestructura y culturales? La pregunta es necesaria hacérsela y responderla si ya no por la asertiva, si por las probables causas que demoran una reacción a tanta entrega y, más aún, cuando los que llegaron hace dos años para desalojar a la casta política corrupta han dado sobradas pruebas de asociarse impunemente a lo peor de esa misma casta, a los socios de los narcos, y, en el colmo de la paciencia argentina, han dado muestras de corrupción inauditas como el caso $Libra, que se maquinó y perpetró desde la propia cuenta de la red social del presidente de la Nación, o el tres por ciento para la hermana.

 

Es imposible dejar de asociar esta especie de “paciencia” social a la complicidad de los medios de comunicación que hoy han dejado de ser en su mayoría tribunas periodísticas para venderse a vil precio a los intereses corporativos que están saqueando el país.

 

No de otra forma se entiende que hayan logrado imponer como paradigma de la corrupción al presidente de la AFA, a quien le han dedicado decenas de tapas en contra desde el día que esa entidad le negó a los dueños del multimedio que hoy lo ataca, el negocio de la transmisión del fútbol de ascenso.

 

Ya lo hicieron antes, inundaron a la ciudadanía de tapas acusando a la “morsa” Aníbal Fernández en un crimen narco, cuando la “morsa” era un candidato peronista que perdió las elecciones con esas acusaciones, aunque luego la justicia descartó esa operación mediática judicial como un invento sin asidero. Pero ya habían cumplido su objetivo de encumbrar al partido que le abrió, al medio acusador y a sus satélites pagados y gratuitos, las puertas a grandes negocios.

 

En esos años acusaron también al mismo Aníbal y al entonces presidente de la AFA de quedarse con millones de dólares del “Fútbol para todos”, un programa que le permitía ver a todo el país, gratis, los partidos del fútbol de la Argentina. El objetivo no era una cruzada moralizadora, sino liquidar el programa para quedarse con los derechos y comenzar a cobrarle a los argentinos lo que entonces tenían gratis. Algo parecido a lo que hacen hoy crucificando periodísticamente a “Chiqui” Tapia que, más allá de todas las tapas, aun no ha sido convocado por la justicia que, al parecer, no ha encontrado motivos para hacerlo.

 

La justicia, once años después, consideró que todas las acusaciones contra ese programa eran un invento periodístico que un fiscal impulsó sin pruebas. Pero el objetivo estaba cumplido. “Fútbol para todos” ya no existe y hoy los argentinos tienen que pagar para ver los partidos. Y, curiosamente, pese a ser los perdedores, no chillan. Y vuelven a caer en las jugadas del multimedio que ahora por lo mismo acusa al presidente de la AFA.

 

Por eso la pregunta del inicio no tiene una respuesta si no se responde primero hasta cuándo los argentinos van a dejarse usar por estos grandes multimedios que han dejado de hacer periodismo para hacer negocios.

 

La impunidad de la que gozan para mentir con fines inconfesables pero altamente redituables la pueden ver a diario los santarroseños en el patoterismo típico del que se cree impune, poniendo postes y cableando sin importarles ordenanzas ni sanciones municipales, con el único objetivo de liquidar a la cooperativa santarroseña que les hizo frente y quedarse con el negocio de las telecomunicaciones en la ciudad y la provincia.

 

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