Preocupante denuncia con serios agravantes
En la semana que pasó tuvo lugar en la ciudad un hecho por demás inquietante: un obrero de la construcción denunció a través de este medio que, en una obra en construcción en la que intervino personalmente, se habían dado una suerte de irregularidades tan manifiestas y peligrosas que podían trasformarse en un peligro mortal para quienes habitaran la casa en el futuro, que tanto amenazaba la desidia en la construcción.
El denunciante -a estar por sus declaraciones una persona avezada en el oficio-, no queriendo ser corresponsable de algún suceso de gravedad ocasionado en los defectos del levantamiento edilicio, había abandonado la obra, un retiro que se produjo después de repetidas discusiones con el propietario de la casa en construcción, al que le hizo notar irregularidades tales como la escasez de hierros que corresponden, uso de mezclas indebidas, ausencia de encadenados y cimientos pobres.
Tan significativas son las irregularidades que el denunciante dijo sin ambages que "eso se va a caer, puede morir gente". Lo más alarmante es que quien denuncia señala con seguridad que esa falta de seguridad en la construcción reitera que la estructura se puede caer en cualquier momento. Esas palabras proyectadas al futuro convierten el tema en algo de mayor cuidado.
La denuncia, con ser importante, tiene dos aspectos que la agravan más todavía. El primero es que el propietario de casa y terreno y delineador de los planos de la obra, de cuya construcción es responsable, como ya se ha dicho es un profesional en la materia, un arquitecto. Según la exposición del denunciante, el hombre amparaba su proceder en el hecho de que "tenía los planos aprobados y con eso podía hacer lo que él quería". Como se advierte, de ser real, la expresión es muy comprometedora.
El segundo ítem hace alusión, precisamente, al párrafo anterior, ya que si el plano tenía defectos se impone una investigación de por qué fue aprobado y, si no los tenía, el hecho reclama una inspección inmediata para despejar cualquier duda.
Como ya se señalara, es digna de atención la denuncia formulada por el albañil que queda pendiente de confirmación o desmentida por las autoridades pertinentes, pero es indudable que también merece la opinión de la entidad que agrupa a esa especialidad profesional, ya que la denuncia apunta a uno de sus integrantes.
Al margen de la expresión oficial que significaría el veredicto de la Dirección de Obras Particulares del municipio, la palabra de los colegiados aportaría significativamente, ya sea en uno u otro sentido.
De más está decir que la obra pública o privada, bajo cualquiera de sus aspectos técnicos, no debe ofrecer duda alguna, en cuanto a la seguridad presente o futura.
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