Domingo 30 de noviembre 2025

Una cuestión de límites

Redacción 30/11/2025 - 00.17.hs

La Unión Cívica Radical dio durante esta semana el puntapié inicial a lo que promete ser un largo debate con miras a las elecciones del 2027 en la provincia. Se sabe que sus dirigentes tienen entre ceja y ceja el objetivo de llegar a la gobernación, pero la cuestión es el límite que le impondrán sus afiliados a la política de alianzas.

 

Obviamente, hay quienes anteponen principios y valores partidarios, y otros que sostienen que “todo vale” con tal de sumar aliados para arrebatarle el poder al justicialismo.

 

Luego de una floja performance en la elección de término medio, con una magra cosecha de votos y la pérdida de una banca en el Congreso nacional, ahora se viene una renovación de autoridades que promete sentar las bases para recuperar peso político.

 

En ese marco, comienzan a aparecer voces y posicionamientos que marcan posturas encontradas.

 

Rumbo equivocado.

 

Para la renovación de autoridades, el ex diputado nacional Martín Berhongaray se convirtió en el “candidato de la unidad” para presidir la UCR pampeana. Su idea es clara: acuerda con quienes sostienen la idea de unirse a los libertarios para tratar de ganarle la gobernación al PJ en 2027. Esa intención no encontró el eco necesario para las elecciones de este año, pero ahora volverán a intentarlo.

 

La nueva conducción del Comité Provincia se formalizará el 14 de diciembre. Pero ya empezaron a surgir las primeras voces disonantes.

 

Por ejemplo, Susana Sánchez, integrante de la línea Mujeres Radicales, ratificó su oposición a una alianza electoral con partidos como Comunidad Organizada y La Libertad Avanza. Lo dijo sin medias tintas: “El radicalismo se equivoca en el rumbo desde Gualeguaychú, cada vez más a la derecha, con el único objetivo de hacer anti-peronismo y sin propuestas”. Las mujeres piensan sumarse a la nueva conducción con un objetivo claro: “En caso de querer una alianza con La Libertad Avanza o Comunidad Organizada, que no se llegue a los dos tercios y evitar esa integración electoral”.

 

Para Sánchez, el planteo no deja margen para la duda: “Si la UCR se pinta de violeta sería traicionar nuestra doctrina y las bases que nacieron hace más de 135 años. Nunca va a ocurrir eso. Perderemos elecciones, pero no los principios”. Hay que ver si la nueva conducción piensa lo mismo.

 

Juventud y desorientación.

 

Después de las mujeres, los jóvenes también se hicieron escuchar. Marcelo Bessone se convirtió en el nuevo presidente de la JR y lo primero que hizo fue lamentar “la falta de coordinación y desorientación” respecto a un posible acuerdo con los libertarios.

 

Bessone llegó a su nuevo cargo partidario tras una trayectoria fuerte en la política universitaria. Fue presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Económicas y Jurídicas entre 2019 y 2022, Consejero Directivo y luego Secretario General de Franja Morada La Pampa hasta 2024.

 

Difícil pensar en el apoyo de esta dirigencia juvenil a una alianza con los gobernantes que disponen fuertes recortes a los fondos universitarios.

 

Mientras tanto, sin admitirlo directamente, Berhongaray sostiene que “no parece positivo cuando un dirigente se pone bajo esa premisa de que ‘mi límite es mengano, o fulano, o este sello’”.

 

Esa declaración contrasta con la de anteriores generaciones de radicales, como cuando el ex presidente Alfonsín dijo que "si la sociedad se hubiese derechizado, lo que la UCR debe hacer en todo caso es prepararse para perder elecciones, pero nunca para hacerse conservadora". Lo dijo siguiendo el camino de Alem, quien ya había advertido que había que acostumbrarse a perder elecciones, al considerar que era “el derrotero correcto y digno antes que convertirse en conservadores”.

 

Objetivos y compatibilidades.

 

Porque no hay que olvidar que el radicalismo nació para representar a los sectores más vulnerables de la sociedad, muchos de ellos inmigrantes e hijos de inmigrantes, que luchaban por transformar una sociedad dominada por los sectores conservadores y privilegiados, que impedían la concreción de esas aspiraciones populares apelando al fraude y la represión.

 

Ahora, los nuevos tiempos aliancistas parecen cortar definitivamente con esa tradición. No suena muy compatible con el lema alfonsinista que los llevó a la presidencia: “Con la democracia se come, se cura y se educa”. Nada de eso suena ni parecido al ideario del actual gobierno libertario, que recorta en programas de salud, de alimentación y de enseñanza, mientras ajusta salarios y jubilaciones.

 

Desde aquel lejano 1891 hasta acá, mucha agua ha pasado bajo el puente de la historia argentina. Crecimos viendo a un radicalismo que defendía las causas nacionales y populares, buscando caminos bastante similares al justicialismo, apenas con algunos matices diferentes, pero con grandes coincidencias.

 

En los últimos tiempos, numerosos giros políticos nos han asombrado. Será una nueva sorpresa ver a la UCR terminar definitivamente absorbida por la derecha, solo por el afán de derrotar al peronismo en la provincia, sea como sea. El tiempo, como siempre, nos dará la respuesta.

 

DANIEL ESPOSITO

 

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