Aumentan las divisiones

La elección del presidente de la Comisión Europea (CE), tras los comicios regionales que terminaron el domingo con un sólido avance de la extrema derecha, está dividiendo a los líderes del Viejo Continente.
Las dos grandes potencias de la Unión Europea (UE), Francia y Alemania, discreparon en la cumbre de Bruselas que se reunió el martes a la noche sobre cuál es el mecanismo idóneo para designar al sucesor del portugués José Manuel Durao Barroso.
El presidente de Francia, Francois Hollande, se mostró partidario de que el ganador en las urnas, el conservador Jean Claude Juncker, del Partido Popular Europeo (PPE), sea el que tenga la primera oportunidad de convertirse en presidente de la CE si consigue establecer las alianzas necesarias.
En cambio, la canciller de Alemania, Angela Merkel, no dio un apoyo explícito al luxemburgués que presidió el Eurogrupo, según la agencia de noticias EFE.
Por el contrario, cuando se le preguntó si Juncker podría encabezar el cambio que pide, entre otros, el primer ministro británico, el también conservador David Cameron, respondió que las prioridades de la UE la “pueden ejecutar él, pero también muchos otros”.

Merkel.
Merkel recomendó a sus homólogos de la región que “lean con cuidado” el Tratado de Lisboa, donde se establece que el Consejo Europeo, de acuerdo al resultado de las elecciones, propondrá por mayoría calificada -255 sobre 345 votos- al presidente de la CE y que el Parlamento Europeo (PE) lo tendrá que aprobar por mayoría.
“Lo que quiero decir es que los líderes tienen la obligación de encontrar a una persona que cuente después con el respaldo mayoritario de la Eurocámara”, matizó Merkel. (Télam)