Ex piloto negó los cargos

JUICIO POR LOS CRIMENES COMETIDOS EN LA ESMA

El ex piloto de la Armada Julio Poch negó ayer, en el juicio por los crímenes cometidos durante la última dictadura en la ESMA, haber participado de los “vuelos de la muerte” en los que cientos de prisioneros de ese centro clandestino eran arrojados al mar o a las aguas del Río de la Plata.
El represor fue acusado por 615 casos de detenidos en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) que fueron arrojados vivos y adormecidos con “Pentonaval” desde aeronaves de la Armada, entre ellas las primeras Madres de Plaza de Mayo y las dos monjas francesas secuestradas en la Iglesia de la Santa Cruz.
El ex piloto, que había sido detenido cuando se desempeñaba en la empresa holandesa Transavia, aseguró al pronunciar las últimas palabras ante el Tribunal Oral Federal 5 (TOF5) que lo juzga: “Volar es algo hermoso. No asocio el vuelo con crímenes ni con la muerte”.
En su exposición, Poch rebatió las acusaciones que los pilotos holandeses, compañeros en aquella empresa, formularon en su contra ante la Justicia, que dieron origen a su identificación y posterior detención y aseguró que durante su permanencia en la Armada solo tuvo como destino “aviones de combate y cazas de ataque”.
Poch y su familia vivían en Holanda al momento de su detención en la ciudad española de Valencia en septiembre de 2009 y, según sus acusadores, se habría jactado de su intervención en los vuelos nocturnos, el destino final de las víctimas de la represión en la ESMA.

Acusación.
La fiscal del juicio Mercedes Soisa Reilly aseguró en su alegato acusatorio que “se encuentra probada no solo la materialidad de los vuelos de la muerte como mecánica represiva utilizada por las Fuerzas Armadas, en especial por la Escuela de Mecánica de la Armada, sino también la participación de Julio Poch en estos aberrantes crímenes”.
Entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977 fueron secuestrados y desaparecidas por el Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA las religiosas francesas Leonie Duquet y Alice Domon; a las Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor de Vincenti, María Esther Ballestrino de Careaga y María Eugenia Ponce de Bianco, así como tambien Ángela Auad, Patricia Cristina Oviedo, Raquel Bulit, José Julio Fondovila, Eduardo Gabriel Horane, Remo Carlos Berardo y Horacio Aníbal Elbert.
A todos ello se los conoce como el “Grupo de la Santa Cruz”, en referencia a la Iglesia en la que se reunían para buscar a los familiares desaparecidos y entre quienes se infiltró el represor Alfredo Astiz, haciéndose pasar como hermano de un desaparecido.
El 14 de diciembre de ese mismo año fueron “trasladados”: llevados a los vuelos de la muerte.
El “traslado” consistió en aplicarles una inyección de pentotal para que personal de la Marina y de la Prefectura Naval Argentina los condujera al avión desde el cual fueron arrojados mar adentro.
Tales traslados culminaron con la muerte de las víctimas el día 14 de diciembre de 1977, ejecutadas durante el viaje realizado en el avión Skyvan, matrícula PA51, de la Prefectura Naval Argentina, que despegó a las 21.30 desde el Aeroparque Metropolitano de esta Ciudad de Buenos Aires. (NA)