Echan al secretario de Seguridad y cierran la Escuela de Policías tras la muerte del cadete

Emanuel Garay, uno de los cadetes internados luego de tomar parte de la instrucción física de ingreso a la Policía de La Rioja, falleció este sábado como consecuencia de un paro cardíaco. Estuvo internado durante cinco d¡as, y por este caso autoridades de la Escuela de Cadetes volvieron a ser detenidos. Tras el hecho, el gobierno de la provincia de La Rioja ordenó el cierre durante 30 días de la Escuela de Cadetes de Policía y la destitución del jefe de la Policía Luis Páiz.

Luego de descabezar a la Policía de la provincia, el gobernador, Sergio Casas, echó al secretario de Seguridad de la provincia, Luis Angulo. Además, se nombró a un nuevo ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Alejandro Moriconi, cargo que estaba vacante tras la renuncia de Claudio Saúl.

La causa judicial pasó a ser caratulada como presunto “homicidio” y el gobernador riojano, Sergio Casas, advirtió que hará “hasta lo imposible para llegar a fondo con los responsables”.

“Mi hermano no soportó un ataque al corazón. Nuestra familia está  destruida. Era nuestro hermano más chico, de 18 años. El lunes fue su primer d¡a en la Escuela de Cadetes y esa tarde ya estaba en coma, luchando por su vida”, sostuvo Adrián, el hermano del cadete fallecido.

El joven reclamó que “los responsables respondan ante la Justicia” y aseguró que “no es un caso aislado” de entrenamiento abusivo por parte de la Policía sino que “se vienen dando año a año”.

En ese sentido, las ocho autoridades de la institución policial, que habían recuperado la libertad el pasado viernes, fueron detenidas en la mañana del sábado como consecuencia de la muerte de Garay.

“Mi hermano cayó deshidratado. El instructor dijo “déjenlo, si se tiene que morir, que se muera. Estuvo media hora más bajo el sol abrasador y luego le tiraron un baldazo de agua”, relató Adrián.

El joven falleció luego de haber permanecido cinco d¡as en terapia intensiva, debido a las secuelas que le provocó un entrenamiento abusivo. Otros 11 cadetes que fueron sometidos al “baile” también se encontraban hospitalizados por cuadros similares a los de Garay, pero se encuentran fuera de peligro.