Se agrava conflicto en Santa Cruz

Sin acercamiento en Buenos Aires que permita destrabar el conflicto petrolero en Santa Cruz, la Justicia intimó a los delegados del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, quienes mantienen ocupada la planta de Cañadón Seco, a que desalojen las instalaciones. El comisario Sergio Paredes, de Caleta Olivia, entregó el sábado pasado la intimación a los delegados del Sindicato en Cañadón Seco -una localidad ubicada a pocos kilómetros de Caleta-
por orden del Juzgado de Instrucción 1, a cargo de la jueza subrogante Silvia Silva.
Según los sindicalistas, la intimación judicial “no especifica plazos para desalojar la planta”, pero de todas formas ellos adelantaron que permanecerán allí hasta que se resuelva el conflicto. Algo similar realizó el pasado 1 de mayo la Justicia de Pico Truncado con los petroleros que ocupan la planta de almacenamiento emplazada en esa localidad desde hace 14 días, aunque el desalojo nunca se concretó.
Las negociaciones para destrabar la situación se llevan a más de dos mil kilómetros del epicentro del reclamo: en Buenos Aires, el secretario general, Héctor Segovia, mantuvo reuniones con las cámaras de las empresas hidrocarburíferas durante varios días pero sin llegar a un acuerdo, teniendo en cuenta que los representantes de YPF son remisos a dialogar con la paralización de sus yacimientos de por medio.

Diálogo.
En este marco, se esperaba la convocatoria del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, para seguir dialogando, algo que finalmente podría ocurrir durante hoy o mañana, según señalaron voceros sindicales. Mientras tanto, la gerencia de YPF sigue acusando al Sindicato de cometer “sabotajes y daños ambientales” en la zona de sus pozos productores e inyectores que están paralizados desde hace doce días.
El derrame en la planta de Cañadón se nota a simple vista entre los enormes tanques: los inspectores de Medio Ambiente de Zona Norte fueron hasta el lugar donde están las bombas y constataron que en el cuadro de maniobras hubo un rebalse de la pileta API (de tierra) que superó el cordón perimetral de contención, atravesó un camino lindero y que los hidrocarburos llegaron hasta un mallín.
Pero los petroleros que están allí aseguran que comunicaron a YPF de esta situación y que la operadora “no quiere enviar a su personal técnico para solucionar el problema”, argumentan, puesto que para la operadora “no están dadas las condiciones”. A todo esto, los delegados petroleros cargan contra la empresa por la supuesta “desinversión”. “A pesar de que cerraron válvulas de los ductos, el hidrocarburo circula por decantación y se derrama en las cañerías podridas”, explicó Marcelo Salguero, de la comisión directiva del Sindicato. (NA)