Ahora ya estamos en la peor Venezuela

LA ARGENTINA ESTA HOY EMBARCADA EN UNA VENEZUELIZACIÓN DE SU ECONOMÍA

El país está siendo conducido a las condiciones que hicieron de Venezuela un gran monoproductor de petróleo con una industria raquítica.
I – Alí Primera, el recordado cantautor venezolano que retrató como nadie la realidad de su país previo a la irrupción de Hugo Chavez, identificaba como la principal contradicción de esos años, la inexplicable aceptación del venezolano medio del estado oligárquico de su país y su dependencia de Estados Unidos. Como si un sentido común impuesto a fuerza de ser repetido en los medios impidiera que pensaran con su propia cabeza, con su propia conciencia de clases y en contra de sus propios intereses, los ciudadanos venezolanos, advertía el artista, no parecían advertir que eran rehenes de un Estado que los marginaba y sumía en la pobreza.
Ali Primera desesperaba de la falta de reacción ante gobiernos que favorecían la concentración del poder y la riqueza y sumergía a las clases populares a condiciones de vida cada vez más paupérrimas pese a la riqueza creciente del país que se anotaba en los récords de exportaciones y del precio de su principal producto, el petróleo. Pese a que las estadísticas de pobreza, educación, desarrollo social, producción de bienes, la ubicaban como un país atrasado y dependiente el venezolano medio solía acudir a las cifras mentirosas de la producción petrolera y su producto bruto que la presentaba como perteneciente a un ficticio primer mundo.

II – De esos años, Venezuela heredó su vulnerabilidad económica, producto de la despreocupación de sus clases dominantes (dominadas a su vez por el departamento de Estado norteamericano) por industrializar el país, confiados que la producción de divisas de su sector primario garantizaría la importación de los insumos básicos, desde alimentos a automóviles, desde detergente a papel higiénico, televisores, ventiladores, papel, etc. etc.
Era un plan para perpetuar la dependencia de uno de sus principales proveedores de petróleo diseñado por Estados Unidos para no permitir que ese país, ubicado en su patio trasero, tuviera algún día la posibilidad de proclamar la soberanía económica e iniciar un camino político independiente de su influencia.

III – En la Argentina de hoy, se oye con insistencia a mucha gene repetir como loros lo que le bajan los medios sobre el peligro de “caer” en una crisis venezolana (el verbo “caer” suele usarse desde las usinas de difusión del pensamiento único neoargentino para señalar lo indeseable: no se debe caer en la educación pública, ni en los paros, ni en los descansos semanales, ni en los subsidios al consumo de energía, ni alimentos, etc. etc). Pero mientras repiten esta advertencia, no reparan que ya estamos “cayendo” en el mismo modelo que llevó a Venezuela a la crisis que hoy la divide. Los problemas políticos y económicos que enfrenta hoy aquél país no son producto de la presidencia de Hugo Chavez o de Nicolás Maduro, sino de las condiciones profundas de dependencia que durante décadas se construyó en aquél país de petróleo barato y cero desarrollo productivo industrial. La escasez de artículos de primera necesidad que la azotó no fue consecuencia de la perversión de un régimen chavista sino por la imposibilidad material del país de producir los artículos que necesita.

IV – La Argentina está hoy embarcada en una venezuelización de su economía. El país está siendo conducido a las condiciones que hicieron de Venezuela un gran monoproductor de petróleo con una industria raquítica que se replicaba en el cuerpo social en una brecha cada vez más perversa entre clases propietarias de los medios de producción y las clases asalariadas y con un ejército enorme de desocupados que funciona a la manera de disciplinador. La exacerbación de ganancias en el sector primario de la economía paralelo a la destrucción de las pequeñas y medianas industrias y la sustitución perversa de la producción industrial de bienes por la importación creciente vuelve a la Argentina a las condiciones que hicieron de Venezuela un país dependiente. En medio de este proceso, la existencia de una parte de la sociedad que ha dejado que desde los medios le supriman su natural tendencia a pensar por un pensamiento dominante que va en contra de sus propios intereses, se presenta hoy en la Argentina como señalaba Alí Primera en la Venezuela de los 70 y los 80, como una de las principales contradicciones. (LVS)