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Personas con discapacidad atienden una lavandería

ES UN EMPRENDIMIENTO LABORAL QUE IMPULSO APAP CENTRO DE DIA

Un grupo de personas, en algunos casos con discapacidad motriz y en otros con discapacidad intelectual, atiende desde hace unos días una lavandería en el sector del barrio San Etelvino de General Pico. Esto se da en el marco del proyecto «Vida Independiente», que lleva adelante desde hace tres años la Asociación de Padres Amigos y Protectores (APAP) Centro de Día.
«Hace tres años que trabajamos con el programa de ‘Vida Independiente’ que apunta a que las personas con discapacidad puedan desarrollar su autonomía. Por eso tenemos talleres, para que puedan superarse y aprender nuevas cosas. Construimos ocho departamentos en un predio propio, para que toda persona que va desarrollando su autonomía personal, pueda hacer un entrenamiento a ver cómo se las arreglaría viviendo solos, con un amigo o pareja», dijo Hugo Carbonel, titular de la institución.
«Una vez que pasan esa experiencia pueden tener acceso a esa propiedad que se la cedemos gratis por tres años. Luego de esa etapa ya pasarían a vivir en una casa que gestionaríamos por el cupo que hay en Fonavi para personas con discapacidad», agregó.

Lavadero de ropa.
En este marco, la entidad abrió una lavandería de ropa que funciona sobre la calle 9 entre 110 y 112 de esta ciudad, donde jóvenes y adultos, que tienen entre 25 y 50 años, aprenden el oficio y logran un ingreso económico. Ellos son Pamela Arrieta, Marta Acuña, Lorena Acuña, Martín Ruiz, Roberto Delgado y Luis Ponce.
«Ellos tienen que sacar las prendas, pasarlas a la secadora, guardarlas y perfumarlas. En esta etapa estamos socializándolos para que aprendan la disciplina del trabajo, el horario, la atención al público, la responsabilidad y sobre cómo tener el lugar ordenado. Hay dos encargadas de lavar la ropa, y estamos empezando a trabajar con una muy buena clientela», señaló el entrevistado.
«Ellos hacen una experiencia de dos horas por día y además concurren a los talleres de APAP. La idea es que se vayan formando y una vez que tienen esa disciplina y esa capacitación puedan tomar otros trabajos. A través del equipo técnico se hace un monitoreo y acompañamiento permanente», agregó.
Carbonel explicó que se desarrolló «este emprendimiento porque no cualquier empresario toma a personas con discapacidad». También destacó que esta responsabilidad laboral les «cambia el carácter» y la visión que tienen sobre la sociedad.
«Una vez que ellos empiezan a socializarse con el trabajo, con la atención al público, les cambia el carácter y la forma de mirar a la sociedad, porque el manejo de la economía personal es un cambio muy grande para ellos. Les cambia el carácter, porque que les compren la ropa, los lleven a pasear y a capacitarse, ahora ellos cobran el sueldo eligen su ropa y el esparcimiento que quieren», contó.

Capacitación.
Julieta Tomaselli, trabajadora social a cargo de la coordinación del proyecto, destacó que la creación de la lavandería les permite tener un ingreso y que desde la institución, «se piensa todo el tiempo» en generarles otras oportunidades.
«Lo último que se hizo este año fue crear una lavandería, para que sirva además de un ingreso y para comenzar con las prácticas laborales. En este momento seis personas, tres varones y tres mujeres de entre 25 y 50 años, van a desarrollar tareas que tienen que ver con el lavado, la higiene del lugar y el manejo de las prendas. La institución además de capacitarlos se encargó de generar el espacio», señaló.
«Además hubo un trabajo previo que hicieron en las lavanderías del hospital y en la Lavandería San Cayetano, donde realizaron prácticas, como una forma de adaptación para ver si podía ser viable esto, entonces se decidió crearla, comprar las máquinas y demás. La institución todo el tiempo piensa que oportunidades nuevas se pueden generar para las personas con discapacidad», concluyó.