Procesamiento por homicidio en Pico

Miguel Angel Albornoz, de 22 años, fue procesado ayer por la justicia piquense por “homicidio en grado de tentativa”, acusado de ser el autor de los tres hachazos que hirieron al boxeador, Roberto “Palomo” Rodríguez (30). Su hermano mayor, Mauro Leandro (27) recuperará la libertad y fue beneficiado con la “falta de mérito”. Así lo dispuso el Juzgado de Instrucción 2 a cargo de Florentino Rubio.
El episodio por el cual se acusa a Miguel Angel Albornoz se desarrolló en la medianoche del lunes 8 de diciembre, en la esquina de las calles 1 y 36. Rodríguez transitaba en un Renault 19, acompañado de otro boxeador Guillermo Zoloppi, y habría interceptado el Renault 21 en que viajaban los hermanos Albornoz. Al bajarse de los vehículos se originó una violenta pelea que terminó cuando el boxeador recibió los tres golpes con el hacha: uno en la cabeza, otro en el pecho y el restante a la altura de la cintura.
A pesar de las heridas, Rodríguez se subió a su auto y manejó hasta su vivienda. Allí, descendió y cayó inconsciente. Sus familiares llamaron de inmediato al Servicio de Emergencia Médicas que trasladó al herido al Hospital Centeno.
Desde el día del hecho, Rodríguez permanece internado en una sala de terapia intensiva y fue sometido a dos cirugías, un de ellas que duró más de cinco horas. Una fuente sanitaria reveló que hay una “leve mejoría” dentro del cuadro de gravedad general, pero que aún no hay precisiones por la profundidad de los daños neurológicos que podrían dejar secuelas irreversibles.

Homicidio.
Por otra parte, la muerte de Herno Prenner, de 73 años, ocurrida el lunes después de cinco meses de agonía, derivó en un cambio de carátula en la causa que se tramita en el Juzgado de Instrucción 2 en la cual se investiga a los autores del ataque y robo que sufrió el 24 de julio. “Ahora estamos frente a un homicidio”, dijo una fuente judicial aunque mantuvo silencio sobre los próximos pasos para dar con los autores del ataque.
Por el hecho estuvieron detenidas dos personas, con varios antecedentes delictivos, pero que fueron dejadas en libertad por “falta de mérito”. Al momento del ataque, Prenner se encontraba en su humilde vivienda del barrio El Molino y sufría la parálisis de la mitad del cuerpo. Dos golpes muy duros en la cara lo dejaron inconsciente al lado de la cama, dónde fue hallado horas después por un sobrino. Desde aquel día no pudo recuperarse a pesar de los esfuerzos médicos.