“Zille fue partícipe”, alegaron

NEUQUEN: LA DEFENSA DE LOS ACUSADOS PIDE ABSOLUCION

Los abogados defensores de los cuatro acusados de haber secuestrado a Ariel Zille en 2008 pidieron la absolución de sus defendidos. “Esto no fue un secuestro sino una estafa de la cual Ariel Zille fue partícipe y no la víctima”, aseguró Martín Segovia, uno de los defensores de los cuatro. El juicio continuará en julio, luego de la feria judicial.
Los hechos investigados ocurrieron entre el 11 y el 13 de diciembre cuando Zille, oriundo de 25 de Mayo, fue secuestrado en el departamento de Alejandro Alemanni en Catriel, trasladado hasta Valentina Sur (Neuquén) en donde estuvo cautivo y liberado en la calle que divide la ciudad de Neuquén de Plottier.
El viernes culminaron los alegatos del juicio por el único caso de secuestro extorsivo ocurrido en la región, aunque serán ahora los jueces Alejandro Silva, Richar Gallego y Mariano Lozano los que deberán definir si el hecho ocurrió como planteó la fiscal María Cristina Beute o si, como plantearon los defensores, se trató en realidad de un autosecuestro.
Si bien todos los defensores pidieron la absolución de sus clientes por el beneficio de la duda, también se la solicitó por la atipicidad de la conducta y por violación del derecho de defensa. Esto último fue planteado por Carlos Vaccaro en el caso de Oscar Monsalve ya que el joven fue indagado acusado de ser quien condujo el auto en el que se trajo a Zille de Catriel a Neuquén, pero en el juicio se lo acusó de aportar la vivienda en Valentina Sur en donde Zille habría estado cautivo por 20 horas.
Otro planteo especial lo realizó el defensor oficial Nicolás García quien sostuvo que la rueda de reconocimiento en la que se identificó a su cliente, Alfredo Merillán, sería nula pues el mismo Zille declaró luego que un policía le dijo “tenés que reconocer al primero de la derecha como el que manejaba el auto”.

Hechos dudosos.
Los defensores de Alemanni, quien está acusado de ser el entregador, Marcelo Inaudi y Oscar Pandolfi, y Segovia por Juan Rosas, plantearon múltiples hechos dudosos que catalogaron como “inverosímiles” en el relato de la misma víctima y de su padre, quien pagó el rescate.
El primer hecho llamativo es que el secuestro se dio en pleno centro de Catriel, en Jujuy y San Martín, pero nadie parece haber visto a dos hombres con chalecos antibalas y armas sacando a una persona encapuchada. El segundo punto es que Zille relata que fue golpeado varias veces, incluso contó que estaba ensangrentado, pero el estudio médico sólo le encontró un golpe de un centímetro en la frente.
Se cuestionó que no se haya tomado ningún recaudo con el dinero pagado, no se lo marcó, ni se tomó su numeración, al punto que no quedó claro en el juicio cuánto se pagó, si fue 1.500.000 ó 1.100.000 pesos. También se criticó que el rescate fue pagado cuando Zille ya había sido liberado. “Su padre en lugar de ir a buscarlo priorizó pagar el rescate”, remarcó Inaudi.
Pero además se advirtió que luego del secuestro “la supuesta víctima sabía cuánto dinero se habría quedado Alemanni” y que pese a ser quien habría planeado su secuestro “el mismo Zille reconoció que sus hijos iban a bañarse a la pileta de Alemanni. Que se libere al secuestrado antes de cobrar el rescate es tan absurdo como que un ladrón entre a un banco y se olvide de llevarse la plata”, planteó Marcelo Inaudi, codefensor de Alejandro Alemanni.
En los alegatos de la fiscalía, en los que se pidieron penas de 12 a 15 años de prisión, la fiscal sostuvo que la versión del autosecuestro fue planteada sobre lo escrito en la causa y que el rescate se pagó después de la liberación por temor a posibles represalias.

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