Burla y soberbia como respuesta

Quizás la característica más repugnantes del nazismo, más allá de su ideología totalitaria, es la subestimación de aquellos grupos humanos que consideraba inferiores -judíos, negros, gitanos…- y sobre los que se arrogaba poder de vida o muerte. En épocas de su mayor auge se agregó una cierta hipocresía, una humorada macabra sobre la espantosa realidad que debían vivir las víctimas antes de ser asesinadas. Es conocida una de ellas: la carrocería cerrada de un camión que llevaba las víctimas hacia los hornos crematorios estaba decorada de alegres y coloridos dibujos a tamaño natural en los que se veía gente bailando y tocando el violín, instrumento caro a la tradición judaica tan amante de la música. Lo espantoso era que los gases del escape de aquel vehículo se disparaban hacia adentro de la caja hermética y asfixiaban a su carga humana.
En los días de horror que ha creado el Estado de Israel con su ataque sobre la Franja de Gaza se advierte con pena y asombro que no hubo rédito de aquellos terribles actos de los nazis. Ante los reiterados pedidos de la ONU frente a la matanza, el embajador israelí en Estados Unidos replicó con una burla lamentable: “las fuerzas de Israel deberían recibir el Premio Nobel de la Paz, ya que luchan con una contención inimaginable”.
Las palabras del diplomático se nutren, seguramente, de expresiones como la que recientemente hiciera pública una representante parlamentaria de la derecha israelí, quien se manifestó públicamente a favor de matar a las madres palestina para que no sigan “pariendo serpientes”.
Y tanta es la soberbia de los funcionarios israelíes que, ante un comunicado del gobierno brasileño considerando “inaceptables” las acciones militares, y abogando por un cese del fuego inmediato entre ambas partes, el gobierno de Israel calificó a Brasil de “enano diplomático irrelevante” por cuestionar los ataques.
El texto original del comunicado de Brasilia expresaba que “condenamos enérgicamente el uso desproporcionado de la fuerza por Israel en la Franja de Gaza, del cual resultó un elevado número de víctimas civiles, incluidas mujeres y niños”. Reiterando la posición de hipocresía frente a la muerte el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí aprovechó el calificativo -desproporcionado- y dijo que ese término no correspondía al caso, pero que bien podía usarse en un partido de fútbol cuando el resultado es 7 a 1, en una clarísima alusión a la reciente derrota de Brasil ante Alemania en el Campeonato Mundial de Fútbol. La ironía, tan ácida como desubicada ante la gravedad del tema que abordaba, provocó las justificadas iras del país sudamericano que retiró a su embajador en Israel.
Semejantes posturas han provocado resistencias dentro de la propia sociedad israelí (de las que muy poco suele informar la gran prensa occidental) y remiten a una antigua pero gráfica expresión del peor sionismo, según la cual los palestinos no son más que “polvo humano”. Es triste advertir que los actuales gobernantes israelíes, amparados en la soberbia de su poder militar, ni siquiera sean capaces de mirarse en el espejo trágico de la historia.