El comandante se sentía aquí “como en su casa”

FIDEL EN LA ARGENTINA

Cuatro veces estuvo en nuestro país el líder cubano, y fue la Argentina el último lugar al que viajó, hace 10 años, antes de su enfermedad. Fueron diferentes visitas, pero en todas reafirmó el vínculo con nuestro pueblo, en parte gracias a su amistad entrañable con el Che.
IRINA SANTESTEBAN
En 1959, 1995, 2003 y 2006, fueron cuatro las visitas del comandante en jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, a nuestro país.
La primera de ellas, durante la presidencia de Arturo Frondizi, en mayo de 1959, a los cuatro meses del triunfo revolucionario. Algunos noticieros de la época, que se pueden ver por internet, nos muestran a un Fidel joven (de sólo 32 años), con su imponente figura y su clásico uniforme verde oliva, pronunciando discursos y seguido por una multitud entusiasta.

En la OEA.
En esa ocasión, Fidel participó de una reunión en Buenos Aires de la Organización de Estados Americanos (OEA), organismo que en 1962 expulsaría a Cuba de su seno, con el voto de la mayoría de sus integrantes, menos México que votó en contra de esa separación, y seis abstenciones, entre ellas, la Argentina.
Hace 2 años, con el paulatino restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los EE.UU. y Cuba, la isla fue invitada a regresar a formar parte de ese organismo, pero el gobierno de Raúl Castro no aceptó. La dignidad fue siempre un rasgo distintivo de los cubanos, y más de 50 años de “apartheid” no doblegaron esa actitud. Para Cuba la OEA fue y en parte sigue siendo el “ministerio de colonias” de los EE.UU. y por eso saludaron e integran la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (Celac) integrada por 33 países, excluyendo a EE UU y Canadá.

Cumbre en Bariloche.
En 1995, con el gobierno neoliberal de Carlos Menem, Fidel visitó nuevamente la Argentina, y como sucede siempre en todas las reuniones a las que asistía, fue el más asediado por la prensa. Era una Cumbre Iberoamericana que se hizo en Bariloche.
Son muy recordados sus diálogos con el notero de CQC (el programa “Caiga Quien Caiga”), que se emitía por el canal América TV, conducido por Mario Pergolini, y que era muy crítico del gobierno de Carlos Menem.

La visita más recordada.
Transcurrieron ocho años hasta el regreso de Fidel a la Argentina, en 2003, para la asunción de Néstor Kirchner como presidente. En esa visita, Fidel había sido invitado a dar una conferencia en la Facultad de Derecho en Buenos Aires, en un aula magna con una capacidad para poco más de mil asistentes, y se había previsto la colocación de pantallas en el exterior, para quienes no pudieran ingresar en la sala.
Esa conferencia no había sido muy publicitada, pero en el “boca a boca” la noticia fue difundiéndose, y primero centenares y luego miles de personas comenzaron a arribar al tradicional edificio de la Facultad de Derecho, para escuchar al comandante.
Hubo muchas idas y vueltas, sobre todo por las objeciones de la estricta seguridad que siempre rodeaba al entonces presidente cubano, pues ante la multitud que se había congregado en las escalinatas, no había otro lugar para su discurso que no fuera ése.
El propio Fidel en su alocución, se refiere al hecho, un poco en broma un poco en serio, “retando” a los funcionarios de la embajada que habían organizado el evento, porque no habían podido prever que su presencia iba a provocar semejante movilización de masas.
Unas cincuenta mil personas escucharon embelesados a Fidel ese 26 de mayo. Hacía frío pero nadie se movió durante las casi tres horas que duró su discurso, al que se lo conoce hoy bajo el título de “El símbolo de la globalización neoliberal ha recibido un colosal golpe”. Es que Fidel se refirió a la derrota del menemismo, como uno de los aportes más importantes del pueblo argentino en la lucha contra el neoliberalismo global, cuando dijo que los argentinos habían “hundido en la fosa más honda del Pacífico” al emblema regional de ese plan neoliberal, en clara referencia al hombre de Anillaco.

Alca… rajo!
Dos años después en Mar del Plata, en ocasión de la Cumbre de las Américas y con la presencia del presidente norteamericano George Bush (h), los presidentes argentino y venezolano, Néstor Kirchner y Hugo Chávez, junto a Evo Morales, quien todavía no había sido elegido presidente de Bolivia, terminaron de hundir ese proyecto neoliberal que impulsaban los EE.UU., bajo el nombre de ALCA (Área de Libre Comercio para las Américas).
Era el comienzo de una etapa de mayor unidad latinoamericana, nacía el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), y luego vendrían la Unasur y la Celac, como parte de una estrategia de articulación de gobiernos progresistas del continente y en oposición a la histórica hegemonía del imperio norteamericano.
En un acto multitudinario en el estadio de Mar del Plata, Hugo Chávez pronunció un recordado discurso en el que exclamó: “Alca, Alca, Alca … rajo!”.
Aunque Fidel no estuvo presente, su influencia fue clave para esas políticas de integración latinoamericana, y para esa reunión de Mar del Plata, que fue el golpe final al ALCA.
El ALBA, que en ese momento sólo contaba con dos países (Cuba y Venezuela), es hoy un bloque regional con doce integrantes. Lamentablemente no están ni Argentina ni Brasil, pues ni Lula ni Dilma, como tampoco Néstor y Cristina impulsaron la incorporación a ese organismo.

La última visita.
En julio de 2006, Fidel nos visitaría en lo que sería su último viaje fuera de Cuba. Fue en ocasión de la Cumbre del Mercosur, en la ciudad de Córdoba, adonde se desarrollaba, paralelamente, la Cumbre de los Pueblos.
En el campus de la Ciudad Universitaria, en pleno centro de la capital cordobesa, ante 40.000 personas, Fidel pronunció su discurso, luego de Hebe de Bonafini y Hugo Chávez.
Como tres años antes en Buenos Aires, sus palabras demostraban una vez más su preocupación por la educación y la salud. Por más de dos horas mantuvo atento a un auditorio conformado no sólo por jóvenes estudiantes, sino también por miles de cordobeses de todas las edades, desde niños hasta ancianos.

En Alta Gracia.
Al día siguiente de ese discurso, Fidel y Chávez visitaron la casa del Che en Alta Gracia, que es hoy un Museo, donde se exponen objetos, fotografías, vestimentas, etcétera, de Ernesto Guevara y su familia, que vivieron durante algunos años de su infancia en esa casa.
A pesar de ser un sitio de interés para miles de turistas argentinos y extranjeros, que la visitan cada año, la Secretaría de Turismo de Córdoba no ha incluido todavía a ese Museo en la lista oficial de sitios de interés turístico en la provincia.
El Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba (MASCuba) lo ha solicitado en reiteradas oportunidades, sin éxito hasta el momento.

“Como en mi casa”.
Aunque no había visitado nunca esa casa, Fidel actuó en esa oportunidad como un anfitrión, y se preocupó para que su compañero venezolano pudiera conocer los aspectos más salientes de la infancia y juventud del Che. Para él, en ese sitio se sentía “como en su casa”.
El entonces intendente de Alta Gracia, el radical Mario Bonfigli, contó que en esa visita, Fidel se mostró muy interesado por diversos aspectos de la vida de esa ciudad. Por ejemplo, al ver una bombita de luz encendida en una casa vecina, siendo de día, le preguntó al jefe comunal cuánto se pagaba el kilowats de energía. Y no era para menos, pues en un país bloqueado como Cuba, y aunque ya había pasado el peor momento del “período especial”, la austeridad en el uso de la energía eléctrica era una preocupación constante del entonces presidente cubano.

Educación en la mira.
Que Fidel fue el impulsor de los programas de salud y educación en Cuba es un hecho conocido, así como lo fue de la política internacionalista que ha llevado médicos y educadores cubanos a decenas de países del mundo. Los programas “Yo sí puedo”, de alfabetización; y “Operación Milagro” (intervenciones quirúrgicas oftalmológicas), son conocidos, en especial en Argentina, donde se vienen desarrollando desde hace ya varios años.
En la Cumbre del Mercosur en Córdoba, Fidel mencionó en su discurso a cuánto ascendía la mortalidad infantil en los países de la región, para resaltar que en Cuba ese porcentaje era de 5 (por cada mil nacidos vivos). Al referirse a Argentina, dijo que era de 16, a lo que el entonces presidente Néstor Kirchner le corrigió “es del 13,5, comandante”. Fidel le contestó: “Tú puedes bajarlo más aún”.
Es que Cuba demuestra que cuando hay voluntad política de encarar los verdaderos problemas que afectan a los pueblos, aunque los recursos económicos sean escasos, con creatividad se pueden hacer “milagros”.
En Argentina, el programa “Yo sí puedo” lleva alfabetizados a casi 31.000 compatriotas, mientras que en la Clínica Oftalmológica Ernesto “Che” Guevara, inaugurada en Córdoba en mayo de 2015, se han operado de la vista a 510 personas, sin costo alguno.
Y la Escuela Latinoamericana de Medicina, creada en Cuba en noviembre de 1999, lleva formados aproximadamente 25.000 médicos de más de 80 países del mundo, entre ellos, más de 600 son jóvenes argentinos de los sectores más humildes de nuestra patria.
Por ello, aunque Fidel no creía en los milagros, bajo su sabia conducción, Cuba los hizo.

Compartir