Semana decisiva para impunidad mendocina

LA SEMANA PAMPEANA

I – Cuando esta semana venza el plazo que dio la Corte para que el Atuel vuelva a correr en territorio pampeano con un caudal acordado entre Mendoza y La Pampa, el máximo organismo jurisdiccional del país tendrá ante si una realidad que pesará más que todos los argumentos que se esgriman desde la provincia apropiadora: el río está seco. Así como la insostenible doctrina cuyana para justificar el robo del río quedó al desnudo en junio en la audiencia que la misma Corte citó para intentar conciliar intereses en el juicio, todas las palabras que esgrima Mendoza para justificar su impresentable propuesta de querer reactivar la cuenca con solo 1,3 metros cúbicos, se desvanecerán por el simple hecho de no haber sostenido siquiera unos días su propia y raquítica propuesta y dejar secar el río pese a la orden judicial en contrario.
II – La bandera argentina que los participantes de la marcha hacia el Atuel desplegaron en el cauce seco del río justo en el límite con Mendoza es la prueba más clara que tendrá la Corte para resolver en la cuestión. Que luego de su orden de acordar un caudal, y más allá de las diferencias que hay entre las posiciones de una y otra parte, el río esté seco es la evidencia más reveladora del fondo de la cuestión. No hay agua en el cauce pampeano del Atuel y la causa es el manejo arbitrario que hace aguas arriba la provincia cuyana que, pese a la orden judicial, sigue creyendo que puede no solo robar el río, sino convencer a todos que tiene derecho a hacerlo.
(En esa jugada, Mendoza tiene un cómplice de lujo para creerse impune. En la semana los pampeanos nos enteramos que el laudo del presidente Macri sobre Portezuelo fue modificado para que se ajuste más a la medida de la irresponsabilidad ambiental de Mendoza. El presidente borró del laudo toda alusión a las normas ambientales del comité de cuenca del Rio Colorado, Coirco, que sus propios equipos técnicos habían incluido en el texto original del documento que decidió la suerte de la presa a favor de los intereses mendocinos).
III – Justo la semana que se anunció un nuevo aumento de la energía eléctrica un 30%, los pampeanos nos enteramos que, pese a todo lo que ha dicho el gobierno nacional para justificar los tarifazos en los servicios y su justificación en la necesidad de hacer inversiones que garanticen la prestación, la falta de inversiones nacionales en el sistema eléctrico pampeano pone en riesgo el abastecimiento en La Pampa. No se trata del mismo problema que en Buenos Aires ha dejado casi cien mil hogares sin luz en medio de la ola de calor. Allí el problema es la falta de inversión de las empresas distribuidoras privatizadas que pese a estar cobrando aumento siderales en sus facturas, no pueden garantizar el servicio a la población. Acá en La Pampa, las cooperativas eléctricas hicieron las inversiones necesarias con las mismas tarifas bajas que se esgrimen como excusa para los tarifazos y los cortes. Acá el sistema de distribución cooperativo estatal demostró que es mentira que las tarifas eran bajas y no permitían inversiones. Pero mientras el Estado Provincial y las cooperativas invirtieron para no dejar sin servicio a los usuarios, la Nación demora desde hace dos años el cambio del transformador de la estación de rebaje de Macachín y cuyo reemplazo comenzó a gestionarse en el gobierno nacional anterior.
IV – Pero esta omisión de inversiones nacionales que pone en riesgo el sistema eléctrico provincial no es la única que en la semana preocupó a los pampeanos. El símbolo más evidente del abandono del gobierno nacional a nuestra provincia es, sin dudas, el alteo que los pampeano estamos haciendo en el bajo Giuliani en la ruta 35 que ponía en riesgo de aislar la capital provincial. Ahora, desde General Pico, un dato que es necesario leer en el marco de la retirada nacional de La Pampa, impacta de lleno en las clases menos favorecidas por el “modelo” macrista: la municipalidad recibe cada vez más pedidos de ayuda social para pagar los alquileres de viviendas. La información deja al descubierto las consecuencias catastróficas que ya tiene en la población la ausencia de inversión en viviendas que, por primera vez en décadas, margina a nuestra provincia de los planes nacionales. Año tras año, miles de viviendas construidas por la provincia con fondos nacionales, paliaban, sin solucionar del todo, el déficit habitacional de la provincia. Pero desde la asunción del macrismo, ese flujo de fondos que ponía en marcha la maquinaria de construcción de casas en La Pampa se suspendió casi a cero. El resultado es el esperable: las familias más vulnerables quedan fuera del mercado de la vivienda cuyos alquileres están obligadas a pagar pero sin tener recursos para enfrentarlos. (LVS)