Solución española que no revela cómo sigue

Señor Director:
La larga crisis política que ha vivido España encontró la salida posible, que no es más que una manera de postergar una solución que no estaba al alcance de los protagonistas.
Los socialistas cedieron y si bien no votaron la candidatura de Rajoy se abstuvieron de votar en contra y con eso permitieron que el Partido Popular siga en el gobierno, lo cual evita una tercera elección que hubiese mostrado la imposibilidad actual de resolver la crisis por vía política. El socialismo, en particular, vivió una especie de tragedia, pues en las dos elecciones realizadas ha estado perdiendo votos, sin que surgiera una fuerza alternativa con desarrollo suficiente para ocupar su lugar. La singularidad de la circunstancia socialista se debió a que, aparte de venir perdiendo votos, un acuerdo con los conservadores era impensable, al tiempo que una alianza con Podemos y la izquierda hubiese significado reconocer que ha dejado de ser una de la dos fuerzas que se han venido alternando en el poder, con la consiguiente pérdida de votantes. En tal situación, el líder Sánchez, imposibilitado de ir hacia un lugar u otro (izquierda o derecha), ensaya una salida personal decorosa al renunciar a su banca de diputado.
Esta situación española requiere ser pensada en relación con lo que sucede en Europa occidental, donde los partidos socialistas (en especial el francés y el laborismo inglés) han estado retrocediendo, como sucediera con los partidos comunistas desde la salida de la guerra fría. Al mismo tiempo se advierte que así como el Partido Popular de Rajoy ha podido conservar el gobierno en medio de escándalos de corrupción de enorme magnitud, en el Reino Unido los tories, el partido conservador, si bien conservan el gobierno en Inglaterra, están muy pendientes de los efectos del Brexit y las reacciones independistas, en Escocia y, en menor medida, en Irlanda y Gales. Los laboristas, a su vez, se muestran muy divididos entre las tendencias propias hacia la derecha o la izquierda. Si bien se ha perfilado un líder de quilates, con Jeremy Corbyn, éste se halla limitado porque es muy resistido por la mayoría de los actuales diputados de este partido. En cuanto al sector obrero, la fuerza de trabajo, ha dejado de tener el poder de presión que ganó durante el siglo pasado y esto se aprecia en toda Europa occidental. Si se suman todos estos rasgos del momento se puede concluir que existe una profunda crisis política en Europa, lo que indica que la masa votante no se siente motivada y ha dejado de motivarse con las consignas del siglo pasado.
Como exteriorización de eta crisis han estado surgiendo formaciones nuevas en toda Europa occidental, algunas de las cuales son de extrema derecha y han estado realizando avances electorales, especialmente en Francia y Alemania. Europa Occidental (su población) ha perdido la autoconfianza que la distinguió desde que se convirtiera en la fuerza colonizadora de una gran parte del mundo. Ha mellado esta confianza (que fue arrogante en muchos casos por basarse en la idea de superioridad propia) no solamente la pérdida de las colonias, sino también las crisis económicas recientes, en particular la de 2008, que sigue vigente. La Organización del Atlántico Norte, propiciada por Estados Unidos, fue pensada como la superación de un estado de cosas decadente, pero ahora muestra que no es salida, o que no lo es, al menos, para quienes creyeron que el mundo los tendría por centro de un modo indefinido. Hay, asimismo, diferencias en la derecha con respecto a la evolución que ha tenido el capitalismo. En posibilidades electorales, predomina el avance de una nueva derecha que halla su fundamento en el rechazo a los migrantes, que quizás solamente son efecto de la política colonial que fue europea pero que con la presencia de los Estados Unidos, ha significado, también ahí, una pérdida de protagonismo.
Atentamente:
Jotavé

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