Unos Papeles que revelan más de lo que proponen

Señor Director:
Al cabo de semanas de mantenerse la actualidad de los documentos llamados Panama Papers el efecto visible de lo que revelan se ha limitado a la renuncia del primer ministro de Islandia y de su par de Ucrania, ambos vinculados con empresas offshore.
Se ha dicho que tener tales empresas no es, en sí mismo, un acto ilícito. Se acepta que así sea, pues el delito se cometería si esas empresas han sido realmente utilizadas para cometer hechos contrarios a la legalidad vigente en cada país y también en el orden internacional.
Luego de esos papeles se han estado multiplicando revelaciones de distinto origen. El periodista Marcelo Justo, cuenta, desde Londres (donde reside) que el Reino Unido, con sus territorios de ultramar y las dependencias de la Corona, controla el 24 por ciento de los servicios financieros offshore y que en Londres se estaba desarrollando una conferencia mundial sobre corrupción económica, con participación de más de cuarenta naciones, más el FMI y el Banco Mundial, incluyendo los representantes de Argelia y Afganistán, considerados por el primer ministro del Reino Unido como grandes o los más grandes corruptos. En dicha conferencia el gobierno británico anunció un acuerdo con Francia, Holanda, Afganistán, Argelia y Kenia para crear un registro real de las compañías off shore, pero que Londres se ha ocupado de no incluir entre éstas a las que funcionan en sus islas Caimán y Jersey. Justo agrega que Afganistán y Argelia ocupan los lugares 167 y 136 en las listas de Transparencia Internacional sobre paraísos fiscales, mientras que los grandes creadores de paraísos fiscales son el Reino Unido (10°) y Estados Unidos (16°) y que si se incluyese a los territorios de ultramar y dependencias del Reino Unido, los británicos estarían primeros. Estima Justo, asimismo, que si Estados Unidos y Rusia lo quisieran se podrían suprimir esos paraísos “en un abrir y cerrar de ojos”, lo que no impide que tanto Moscú como Washington miren al resto del planeta como “fantásticamente corrupto”.
La Red de Justicia Fiscal para América latina y el Caribe manifiesta que las empresas offshore son usadas para pagar menos impuestos. Y agrega este dato: que se calcula que han desaparecido de nuestra región casi seis billones de dólares entre 2002 y 2011, o sea unos seiscientos millones por año, cifra ésta equivalente al total de las exportaciones de los diez países de América del Sur (entre ellos Brasil, la Argentina, Venezuela y Chile). También se revela que el mayor uso de los paraísos fiscales es realizado por cuatro sectores de la economía: los exportadores de soja de la Argentina, los de hierro de Brasil, los de la minería de Colombia y los de piñas de Costa Rica. .
Hay más revelaciones de este tipo. Cada día agrega novedades pero no todos los medios de comunicación las difunden.
Cuando digo que los papeles de Panamá revelan más de lo que se proponen, tomo en cuenta estos informes y las apreciaciones de expertos internacionales. Dado que se ha podido decir que tener una offshore no es delito y que las grandes naciones cuentan con sus propios paraísos, la conclusión que aparece como ineludible es que se va haciendo un hábito crear esos centros, cuya existencia supone que la legalidad explícita de cada nación es o tiende a ser una parte menos significativa que la que se canaliza por vías ajenas, pero que no son impuestas por un poder extranacional, sino como una manera de gestión paralela por tales gobiernos. Otros hay que se inclinan por creer que la nueva realidad está representada por un poder financiero que se independiza de las legalidades nacionales e internacionales y que hemos llegado al punto de que quienes ocupan las funciones de gobierno tenderían a comportarse como agentes de ese poder.
Por ahora, los ciudadanos que todavía creen estar viviendo en democracias transparentes, lucen más bien anonadados.
Atentamente:
Jotavé