Los ‘70: el riesgo de trabajar
Durante la última dictadura cívico militar, el periodismo en La Pampa estuvo marcado por la censura, las amenazas, la persecución y el miedo. Tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas tomaron el control de la provincia y desplegaron una política represiva que también alcanzó a los trabajadores de prensa.
Los medios de comunicación fueron vigilados e intervenidos, mientras periodistas y trabajadores enfrentaban amenazas y restricciones para ejercer su profesión. Incluso antes del golpe, el clima de violencia ya se hacía evidente: el 3 de agosto de 1975, el diario LA ARENA sufrió un atentado con explosivos, además de intimidaciones escritas y telefónicas dirigidas a periodistas y habitantes de Santa Rosa.
En el marco de la Semana del Periodismo y al cumplirse cinco décadas del golpe, la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa y el Sindicato de Prensa de La Pampa realizaron una jornada de reflexión titulada “A 50 años del golpe: prensa, periodismo y memoria en La Pampa”.
Durante el encuentro, ex trabajadores de prensa compartieron sus experiencias y recordaron cómo la dictadura afectó directamente al ejercicio de la profesión. Participaron Nelson Nicoletti, Rodolfo Gigena, Alejandro Rubén Andrada y Jorge O. Rojas, quienes hablaron sobre la censura, las amenazas, la persecución y el miedo que atravesaron los periodistas durante aquellos años.
Gigena reconstruyó las horas posteriores al golpe y recordó la presencia de militares en la redacción de La Capital. Explicó que el temor a las represalias llevó a los periodistas a practicar la autocensura. Nicoletti, por su parte, habló sobre su secuestro y las consecuencias que tuvo la represión en su vida, destacando la importancia de mantener presentes las banderas de Memoria,
Verdad y Justicia.
Uno de los conceptos centrales de la jornada fue que “La Pampa no fue una isla”. Con esta frase se remarcó que la provincia también sufrió las consecuencias del terrorismo de Estado: hubo censura, persecución de periodistas, detenciones y amenazas contra distintos sectores de la sociedad.
La charla también permitió reflexionar sobre el papel del periodismo en democracia. Los participantes destacaron que informar y defender la libertad de expresión son responsabilidades fundamentales de quienes ejercen la profesión.
A 50 años del golpe, recuperar estos testimonios permite comprender que el periodismo de aquella época fue una profesión de alto riesgo. Muchos trabajadores de prensa tuvieron que enfrentarse al miedo, las amenazas y la censura para poder sostener la palabra y mantener informada a la sociedad.
Recordar lo ocurrido es también una forma de defender la democracia y de transmitir a las nuevas generaciones de comunicadores la importancia de ejercer el periodismo con compromiso, responsabilidad y apego a la verdad.
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