¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Domingo 18 de enero 2026

“Caballero de los siete reinos”

Redaccion Avances 18/01/2026 - 21.00.hs

Sin tanta épica, con Peter Claffey como protagonista y ambientada en un terreno bien conocido, la serie de seis capítulos que se estrena hoy en Max rescata las aventuras caballerescas de Ser Duncan.

 

Andrés Valenzuela *

 

En Game of Thrones con frecuencia los niños de la Casa Stark hablan de las nobles aventuras de Ser Duncan el Alto, uno de los más grandes caballeros que tuvo la gloria de caminar los Siete Reinos. Para los chiquillos de Winterfell, Ser Duncan es historia antigua: vivió un siglo antes de su tiempo y el mundo cambió notablemente desde entonces. Una rebelión exitosa (que tuvo entre sus protagonistas a su propio padre) alejó a los Targaryen del Trono de Hierro y el clima abandona los días cálidos que gozó Duncan. Es justamente en esa figura que se centra A knight of the Seven Kingdoms, una miniserie de seis capítulos que se estrenará hoy por HBO Max.

 

Peter Claffey, protagonista de la serie, ya tiene trabajo asegurado por los próximos años. Aún antes de su estreno la plataforma anunció la producción de una segunda temporada (junto con la tercera de House of the dragon, otro de los títulos derivados de GOT). Si no hubiese sido así, de cualquier manera, la primera temporada no requeriría sutura alguna. Su línea argumental se desarrolla y concluye sin dejar demasiados cabos sueltos.

 

Ya que está ambientada en el mismo universo, es imposible no establecer comparaciones entre A knight y sus predecesoras de Westeros en la pantalla. Cronológicamente las peripecias de Ser Duncan se ubican a medio camino entre la guerra fraticida que retrata House of the dragon y el desmadre de Game of Thrones.

 

En su corazón, la serie es algo parecido a una aventura: el muchacho, recién muerto su mentor, busca hacerse un nombre y para ello se inscribe en un torneo. Las cosas se le van a complicar (no se spoileará aquí cómo) y más que por la gloria, terminará luchando por su vida. Aunque en la serie pueden atisbarse algunas cuitas de las casas nobles del continente, están a muchas leguas de camino de ser la rosca política hardcore de Game of thrones. Y los disensos entre hermanos no alcanzan las cotas de la insuficiente House of the dragon. Eso sí, mantiene el tono agrio y desencantado de ambas, matizado quizás por un protagonista más bien inocentón (no es el cuchillo más afilado del cajón, hay que reconocerle), cuyo idealismo contrasta con su entorno.

 

Parte de lo interesante de la serie es que retoma una idea que subyace en toda la obra de George R.R. Martin (quien aquí figura como productor ejecutivo, mientras Ira Parker oficia de showrunner): las leyendas y los mitos, pasteurizados y suavizados con los años, que se cuentan a los niños antes de dormir, están bien lejos del barro de la historia. Y en A knight of Seven Kingdoms hay mucho barro: literal y metafórico. En la justa nobiliaria tener ciertos principios morales puede resultar menos saludable que la lanza rival que embiste el escudo y es el mejor camino para terminar tres metros bajo tierra o cocinado en una pira funeraria.

 

La mayor cercanía cronológica con Game of Thrones también permite que circulen nombres que de un modo u otro la audiencia ya tiene en algún rincón de su mente. Baelor Targaryen, por ejemplo, se referencia al pasar aquí y allá, pero en esta serie es una figura de peso. Los dragones todavía son un recuerdo fresco entre los más veteranos. Así, es una época más relajada, sin guerras civiles a la vista y donde los nobles se relajan sin pudores. Hay prostitutas -como en toda serie de Martin- y un notable entusiasmo de los directores por mostrar personajes meando o cagando, como para reafirmar el punto: es gente “de verdad” y no leyendas inmaculadas.

 

Además de Claffey en el protagónico la serie suma a Dexter Sol Ansell como Egg (“Huevo”), el escudero de Ser Duncan, a Daniel Ings como Ser Lyonel Baratheon, a Bertie Carvel como Baelor Targaryen, a Danny Webb como Ser Arlan of Pennytree, y Sam Spruell en el rol de Maekar Targaryen. En este título las mujeres no tienen el peso que en las otras historias de Westeros y apenas destaca Tanzyn Crawford como Tanselle.

 

Quien espere de A Knight of the Seven Kingdoms una gran épica, quien quiera rosca nobiliaria pura y dura, o una buena debacle moral, puede llevarse un chasco. No es la propuesta de la miniserie, que tiene sus miserias normalitas, las indispensables. En cambio, quienes esperen una serie ambientada en un universo bien conocido, con aventuras caballerescas al ras del suelo, pueden afilar sus espadas. Para ellos llegó el momento de levantar sus estandartes.

 

* Página/12

 

'
'