Guillermo del Toro, Ofelia y el poder de la desobediencia
Hace 20 años se estrenaba uno de los films más aclamados del director mexicano Guillermo del Toro. Compartimos con los lectores y lectoras una reseña de esta obra maestra que marcó fuertemente la carrera de creador de esta historia fantástica, con trasfondo social y político.
Tomás Villarreal D’Atri *
Han pasado 20 años del estreno de El Laberinto del Fauno (2006), y al ser una de mis películas favoritas, procederemos a analizar esta obra maestra del mexicano Guillermo del Toro, quien la escribió y dirigió, siendo una de sus piezas más personales y que reflejan su talento.
Recuerdo con lujo de detalle el día que la vi en el cine -Don Bosco- allá a comienzos del 2007. Tenía solo 10 años y fui acompañado con una prima más grande, era necesaria la compañía de un adulto para verla. Fui captado sólo por el póster y algún avance que habré visto, donde se mostraban los monstruos y este mundo de fantasía; lo que claramente no sabía era que estaba yendo a ver una película fuertísima sobre el franquismo español, en donde la fantasía acompaña al dramatismo de las temáticas que aborda. Viéndolo en perspectiva, claramente no era un film para niños, ya que no solo me generaban miedo las extrañas y misteriosas criaturas ideadas por Del Toro, sino que me impresionó mucho la violencia gráfica que se muestra en las escenas del capitán Vidal, el verdadero monstruo de la película, que viene a representar el autoritarismo, la crueldad y la crudeza del fascismo. En ese entonces, lógicamente no era capaz de entender todo el contexto político y social de España que se muestra, pero sí quedé fascinado por este mundo de fantasía que mezclaba un estilo gótico, con recursos del terror, criaturas extravagantes, que aparecían ante la joven protagonista, Ofelia, y se intercalaban con su triste y dura realidad. Después de este primer visionado, recuerdo seguir alquilándola en varias oportunidades, algo que solía hacer con películas que me obsesionaban y fascinaban. Recientemente la volví a ver, muchos años después, y no solo me resultó tan buena como recordaba, sino que me parece una verdadera pieza monumental, no solo de la filmografía de Del Toro, sino del cine en general.
La aventura de Ofelia.
El inicio de El Laberinto del Fauno se nos introduce con la narración de una leyenda que dice que hace mucho tiempo, en un reino subterráneo, donde no existía el dolor ni la mentira, vivía una princesa que soñaba con salir a la superficie al mundo de los humanos. Un día, la princesa escapó y subió, pero terminó olvidando quién era, se volvió mortal y terminó enfermando y muriendo. Su padre, el rey, se mantuvo esperando su regreso, esperanzado de que su hija reencarne en el cuerpo de alguna niña y que ésta logre volver a su reino. Acto seguido pasamos a conocer a la niña protagonista, Ofelia, quien se dirige junto a su madre, Carmen, a lo que será su nueva residencia junto a su padrastro, el capitán Vidal, líder de un cuartel militar ubicado en zonas rurales y montañosas y cuya misión es aniquilar a un grupo de guerrilleros opositores al régimen franquista. La madre de Ofelia está embarazada del capitán, motivo por el cual éste decide mudarlas con él para estar cerca de su futuro hijo.
Enseguida nos presentan la crueldad de este militar y el total sometimiento que realiza sobre la mamá de Ofelia. La niña se niega a tratar a este hombre como su padre, y manifiesta que su verdadero padre era un sastre y que murió asesinado durante la guerra civil (probablemente del bando republicano). Ella explora el bosque cercano al cuartel, siguiendo a un insecto gigante y se encuentra con un antiguo laberinto, en donde se encuentra con un fauno. El fauno le cuenta la leyenda que mencionamos al inicio, y le afirma que ella puede ser la princesa de este reino oculto. Para poder llegar allí, debe resolver tres desafíos que le irán apareciendo en un libro mágico que le obsequia. A partir de este momento, se irán desarrollando los acontecimientos del film, en donde se van intercalando las aventuras fantásticas de Ofelia siguiendo las indicaciones del fauno, y por otro lado nos muestran de forma brutal el accionar de Vidal tanto en su propio regimiento, con su esposa, empleados/as y soldados, como con los rebeldes a los que se enfrentan.
Pieza clave.
La película abre con los títulos situándonos en España, 1944, pocos años después de la guerra civil española, y en pleno auge del franquismo (período de dictadura de Francisco Franco que se extendió hasta su muerte, en 1975). Guillermo del Toro ha contado que hacía años tenía la idea de realizar esta película, en que mezclaría la fantasía, con el horror, el drama y el contexto político/social. El franquismo era un período de la historia que le venía muy bien para plasmar su historia y el mensaje que quería dar. Varios productores le habían ofrecido hacerla en Estados Unidos, pero él se negaba a filmarla en un idioma que no sea español, y además, quería un control total sobre su obra, cuestión que Hollywood probablemente no le iba a otorgar. Por lo que acabó siendo una producción mexicana/española, filmada en su totalidad en España, con actores/actrices españoles, y también llevó a profesionales mexicanos que venían trabajando en sus películas previas.
El resultado fue una producción de época cargada de crítica hacia el autoritarismo, siendo hoy en día un film clave en la filmografía española sobre la dictadura. Guillermo del Toro es un cineasta que siempre admiró la fantasía, y la utiliza como medio para tratar temáticas profundas, en este caso abordó el fascismo en España, pero bien podría haber sido México o cualquier país latinoamericano. De hecho, en el detrás de escena, cuenta que siempre se sintió muy cercano a la Guerra Civil española, ya que tuvo muchos amigos o colegas de las artes que eran refugiados o hijos de refugiados de este proceso. Desde niño Del Toro estaba fascinado por los monstruos, ya que veía en ellos seres más honestos y naturales que los humanos. Al recibir un premio por La Forma del Agua (2017) expresó: “Los monstruos son los santos patronos de nuestras imperfecciones”. Esta idea quedó totalmente plasmada recientemente en su última producción, Frankenstein (2025). Si bien en El Laberinto del Fauno las criaturas que se nos presentan son terroríficas, sobre todo el “hombre pálido” e incluso el fauno, el verdadero monstruo es el Capitán Vidal, y en un sentido más amplio, el propio fascismo, encargado de devorar a todo el que no obedezca o piense distinto.
Si hay algo en lo que es experto el director, y que le da una importancia central, es en la creación de mundos y escenarios. El trabajo de diseño de producción y de arte en el mundo fantástico y en la ambientación de época, el trabajo de maquillaje, los decorados, la fotografía, son aspectos realmente fascinantes. Lo que fue justamente validado en los Premios Óscar 2007 (se llevó tres estatuillas por diseño de arte, fotografía y maquillaje), entre otros galardones.
Es lógico que al pensar en El Laberinto del Fauno nos quedemos con las escenas e imágenes que involucran a los personajes y escenarios fantásticos, que tan impactante resultaron y que ya forman parte de la cultura popular, pero sería ingrato no reconocer todo el trasfondo político y social que se nos cuenta. Toda la fábula del fauno, el mundo subterráneo utópico, las criaturas mágicas que se le presentan a Ofelia, funcionan como un escape de la niña del mundo tan oscuro y trágico que le toca vivir. Si bien esto no queda del todo explícito, podríamos pensar que ocurre dentro de su imaginación, y es que el poder de imaginar es una característica que suelen tener los niños/as frente a la disciplina del mundo adulto. Y en esta película vemos todas las características bien ejemplificadas de cómo funciona una sociedad bajo un régimen fascista/autoritario. Los roles de género están bien marcados, vemos a las mujeres solo abocadas a tareas de limpieza o servidumbre, salvo las mujeres de alta cuna que son las esposas de los comandantes o políticos, aunque aún así éstas están en todo momento bajo un rol de subordinación. La propia Carmen, desde el punto de vista de Vidal, tiene como único propósito gestar a su hijo y descendiente, dejando explícito al doctor que priorice salvar al bebé antes que a la madre.
Para esta gente la obediencia y la disciplina lo es todo, sin lugar para el cuestionamiento ni la rebeldía, justificándose en pos de una limpieza de España y una vuelta a los valores tradicionales, con un estado de orden total. En este escenario, los rebeldes que se encuentran refugiados en la montaña planeando revueltas vienen a ser todo lo contrario, espíritus rebeldes que buscan la liberación ante el yugo franquista. Una de las sirvientas, Mercedes, entabla un vínculo con Ofelia y descubrimos luego que es una espía de los rebeldes, lo cual tiene sentido ya que ambas quieren escapar de ese mundo tan conservador y represivo. Lo mismo que el personaje del médico que trabaja para el capitán, que termina siendo también un infiltrado, y al ser descubierto expresa una icónica frase a Vidal, quien le pregunta por qué no obedeció, a lo que el doctor responde “obedecer por obedecer… así, sin pensar… eso sólo lo hacen gentes como usted, capitán”.
Esta última frase resume a la perfección el espíritu de la película, y es un tema central en la trama de Ofelia. El fauno le impone distintas órdenes a la joven con la promesa de así volver con su padre al mundo mágico como princesa, pero ella desobedece más de una vez y resuelve los desafíos a su manera. Hacia el final, el fauno le pide que le entregue a su recién nacido hermano, ya que era necesario un último sacrificio para llegar a este reino, a lo que Ofelia se niega. Finalmente el capitán, en su último suspiro, ya que los rebeldes logran atacar la base militar y tomarla, corre hasta Ofelia en búsqueda de su hijo y le dispara tras quitarle al bebé. La niña muere, en el plano terrenal, pero despierta en este mundo onírico que le habían prometido, encontrándose con sus padres, ahora en forma de rey y reina, y ella como princesa. Aquí vuelve a aparecer el fauno, quien le confiesa que la última prueba era justamente desafiar la orden de entregar al bebé, por lo que entendemos que su desobediencia le costó la vida pero la llevó a su propio paraíso. Y este es el mensaje que nos deja Del Toro, la forma de combatir a los regímenes opresores son la desobediencia, la rebeldía, la imaginación, la creatividad, los sueños.
El Laberinto del Fauno probablemente sea la obra más personal de Guillermo Del Toro, donde se nota que pudo plasmar sus ideas sin que haya productores detrás interviniendo, y resalta el amor y pasión con la que fue creada. Ya mencionamos la deslumbrante labor técnica que hubo detrás, pero también es de vital importancia la banda sonora, a cargo del español Javier Navarrete, que mezcla una melodía de canción de cuna con una bella música suave que nos envuelve en una atmósfera onírica y fantástica. Por último, no quiero dejar de destacar el excelente trabajo de los actores/actrices, ya sea el grato descubrimiento de la niña Ofelia interpretada por Ivana Baquero, Maribel Verdú como Mercedes, Álex Angulo como el médico. Pero el que se lleva todos los aplausos, sin duda, es Sergi López como el capitán Vidal. El propio director ha mencionado que nunca había hecho un villano tan terrorífico y malvado como este militar, el actor que venía más de la comedia demostró, contra todo pronóstico, que podía dar una actuación deslumbrante.
El Laberinto del Fauno, 20 años después de su estreno, merece formar parte del panteón de grandes películas de la historia, una obra trascendental para el género fantástico, pero también dentro del cine hispanoamericano.
* Profesor de historia. Colaborador
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