¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Domingo 24 de mayo 2026

Identidead, con el ojo puesto en Watson

Por Redacción 24/05/2026 - 15.00.hs

En esta página compartimos un repaso sobre la ópera prima del santarroseño Gustavo Sabarots. La historia se para sobre el universo de Sherlock Holmes pero pone la atención en Watson, el compañero de aventuras del reconocido detective.

 

Gisela Colombo *

 

Identidead se instala en el universo de Sherlock Holmes desde un desplazamiento interesante: no sigue al personaje central, sino que se detiene en un Watson atravesado por el paso del tiempo, más inclinado a la introspección que a la acción. Esa elección, lejos de ser menor, redefine el tipo de relato que el lector encuentra: no tanto una investigación clásica como una indagación más íntima, a veces incluso vacilante.

 

La voz narrativa sostiene buena parte del texto. Hay una búsqueda evidente de espesor en la prosa, de una cadencia que acompañe el estado mental del protagonista. En varios momentos, esa apuesta da resultados logrados, sobre todo cuando pensamiento y lenguaje parecen alinearse con naturalidad: “mi mente, lejos de aclararse, parecía multiplicar las sombras en cada intento de ordenarlas”. En frases como esa, el libro encuentra un tono propio, convincente.

 

El Londres de 1914 aparece trabajado con sensibilidad, no tanto como reconstrucción histórica detallada sino como clima. Funciona más como una extensión del estado anímico de Watson que como un escenario autónomo, y en ese sentido aporta cohesión.

 

Ahora bien, esa misma decisión de privilegiar lo interior puede quebrar un poco el efecto del ritmo. El relato tiende a demorarse en los procesos mentales, en las asociaciones, en los rodeos de la conciencia. Por momentos, esto enriquece la experiencia; en otros, puede generar cierta sensación de estancamiento, como si la narración dudara en avanzar o eligiera postergar sus propias definiciones.

 

Algo similar podría suscitar el lenguaje. La voluntad de matizar cada percepción y de no dejar zonas sin explorar es, sin duda, una virtud; sin embargo, en algunos pasajes esa expansión termina atenuando la intensidad, como si el texto confiara más en la acumulación que en la precisión.

 

No obstante, hay una coherencia clara en el proyecto: la búsqueda de Holmes deja de ser solo un motor narrativo y pasa a leerse como una forma de sostener sentido frente a la ausencia.

 

En ese desplazamiento, la novela encuentra su zona más interesante.

 

Identidead no recrea ritmo, tono ni propósito del original de Conan Doyle. Como una spin-off rescata la figura célebre de Watson y desarrolla a partir de allí una obra original y bien diferente.

 

Y el producto no parece interesado en la velocidad ni en la resolución inmediata. Prefiere, en cambio, acompañar a su protagonista en una vía más incierta, donde comprender importaría más que concluir. Cierta crítica “psicoanalítica” adivinaría aquí un proceso de indagación vital del autor, quien se encarna en protagonista. Pero más allá de esas posibilidades del texto, la elección, con sus aciertos y sus pequeñas derivas, es la que finalmente define su identidad y mejor perfila el relato.

 

Gustavo Javier Sabarots (Santa Rosa, 1979) es Licenciado en Administración y un entusiasta de la narrativa de los videojuegos. Esa influencia, sumada a su interés por el género policial, dio vida a su ópera prima “Identidead”. En esta obra, Sabarots reinterpreta el universo de Sherlock Holmes bajo una mirada lúdica, además de fresca y personal. Actualmente combina su labor profesional con la investigación de nuevas estructuras narrativas.

 

* Docente y escritora

 

'
'