Las voces de La Pampa en las aulas del pasado
¿Cómo hablaban los habitantes de La Pampa hace ochenta años? ¿Qué palabras usaban? ¿Qué acentos podían escucharse en los pueblos y colonias rurales? ¿Qué rastros quedaban de las lenguas indígenas o de las habladas por las familias inmigrantes?
Melina Caraballo *
Parte de esas preguntas comenzaron a responderse gracias a un ambicioso proyecto impulsado desde el Estado nacional a mediados del siglo XX y llevado adelante, principalmente, por maestras y maestros de escuela.
Entre 1945 y 1950, el Consejo Nacional de Educación y, más tarde, la Secretaría de Educación de la Nación promovieron las Encuestas sobre el Habla Regional, una iniciativa diseñada por la lingüista y folklorista Berta Vidal de Battini, una de las especialistas más importantes de la época en el estudio del español hablado en Argentina. El propósito era relevar cómo se hablaba en cada rincón del país, registrar particularidades lingüísticas y recolectar materiales vinculados con las tradiciones populares.
Las encuestas se inscribieron en un proyecto más amplio de recopilación del folklore y de fortalecimiento de una identidad cultural nacional, impulsado desde la Comisión de Folklore y Nativismo, organismo encargado de relevar tradiciones, relatos y formas de habla en todo el país. Para ello, el Estado convocó a maestras y maestros de escuelas primarias, quienes se transformaron en protagonistas de una extensa tarea de observación y registro en sus propias comunidades.
Las encuestas sobre el habla regional.
La propuesta alcanzó a las escuelas primarias nacionales distribuidas en todo el territorio argentino, incluidas aquellas creadas bajo la Ley Láinez en zonas rurales y alejadas de los grandes centros urbanos. En La Pampa, cientos de docentes participaron de esta tarea a partir de extensos cuestionarios sobre pronunciación, modos de expresión, palabras de uso cotidiano, refranes, relatos, costumbres e incluso nombres de lugares, plantas y animales.
Lo que entonces parecía una actividad escolar más derivó en la conformación de un archivo extraordinario sobre la vida cultural y lingüística pampeana. Hoy, esos legajos se conservan en el Fondo Berta Vidal de Battini (FONVIBA), resguardado en el Instituto de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas Manuel Alvar de la Universidad Nacional de San Juan, donde permanecen miles de páginas enviadas desde escuelas de todo el país, incluidas las del entonces Territorio Nacional de La Pampa. Además, parte de este acervo documental comenzó a adquirir una nueva circulación pública: la Segunda Encuesta sobre el Habla Regional (1950) puede consultarse actualmente en línea, con acceso a imágenes digitalizadas que es posible visualizar o descargar y un sistema de búsqueda por provincia, departamento y escuela. Sin embargo, los registros correspondientes a La Pampa aún no se encuentran disponibles en ese repositorio digital.
Aquellos documentos permiten asomarse a una provincia diversa y cambiante. En ellos aparecen observaciones sobre las diferencias de pronunciación entre localidades, las formas de construir frases y las expresiones consideradas características del habla regional. En algunas escuelas, por ejemplo, las maestras señalaban que la forma de hablar se parecía a la de Buenos Aires, mientras que en otras registraban modos de pronunciación distintos, especialmente en zonas rurales del oeste pampeano.
Lenguas y formas de hablar en La Pampa.
Quizá uno de los aspectos más llamativos sea que las encuestas no solo registraron el español hablado: también dejaron huellas de la convivencia entre lenguas y culturas diferentes. En algunas colonias del sur pampeano, ciertos docentes explicaban que muchas familias continuaban hablando alemán en sus hogares y que el español se utilizaba principalmente en el espacio escolar. En otros casos, se describían localidades atravesadas por la presencia de inmigrantes italianos, cuyas formas de hablar convivían con el español local.
Las encuestas también permiten recuperar voces indígenas que, muchas veces, quedaron invisibilizadas en los relatos oficiales sobre el territorio. Aunque algunos registros insistían en que ya no existían poblaciones originarias en La Pampa, otros documentos cuentan otra historia. En Santa Rosa, por ejemplo, una maestra transcribió el diálogo cotidiano con un vecino indígena del barrio El Salitral y consignó cuidadosamente expresiones y modos de hablar que hoy permiten advertir las huellas del contacto entre el español y las lenguas indígenas de la región. En otra localidad, una docente señalaba que todavía asistían a la escuela niñas pertenecientes a familias indígenas reconocidas en la zona.
Vistas desde el presente, estas encuestas constituyen mucho más que un relevamiento lingüístico. También son un testimonio del trabajo silencioso del magisterio como observador y mediador cultural de las comunidades locales. Muchas maestras y maestros se transformaron, casi sin proponérselo, en recopiladores de palabras, memorias, relatos y formas de nombrar el mundo.
En 1950, una segunda encuesta amplió aún más el trabajo realizado cinco años antes. A las preguntas sobre el habla se sumaron otras sobre folklore, leyendas, creencias populares, refranes y toponimia. Parte de esos materiales ya no se encuentra en los legajos originales, aunque algunos indicios permiten suponer que pudieron haber circulado en proyectos de recopilación de cuentos y leyendas populares impulsados por Vidal de Battini.
El valor actual de un archivo histórico.
La preservación de este archivo permite no solo reconstruir cómo se hablaba en distintas localidades pampeanas a mediados del siglo XX, sino también recuperar huellas de memorias culturales, contactos entre lenguas y formas de nombrar el territorio que, en muchos casos, habrían permanecido invisibilizadas.
A más de setenta años de aquellas experiencias, recuperar estas encuestas permite volver a escuchar una provincia hecha de múltiples voces. Lejos de mostrar una identidad uniforme, los documentos revelan que La Pampa estuvo atravesada por diferencias, contactos culturales y memorias compartidas. Allí reside, quizás, su mayor riqueza: la de haber preservado fragmentos de una historia lingüística y cultural que aún resuena en el presente, en un territorio donde la diversidad lingüística no pertenece solo al pasado, sino que continúa viva en memorias familiares, prácticas comunitarias y procesos contemporáneos de revitalización de lenguas indígenas.
Para seguir escuchando las lenguas del territorio.
La recuperación de archivos como las Encuestas sobre el Habla Regional dialoga hoy con iniciativas que buscan poner en valor la diversidad lingüística de la región. En ese marco, “Al Viento. Lenguas de los territorios fuegopatagónicos y pampeanos” es una muestra multimedial que reúne documentos históricos, registros sonoros, fotografías, mapas y otros materiales vinculados con las lenguas indígenas y las memorias culturales del territorio.
Puede visitarse durante junio y julio en el Museo de Historia Natural de La Pampa (Quintana 116, Santa Rosa) y propone un recorrido por historias, voces y procesos contemporáneos de revitalización lingüística impulsados por equipos de investigación y comunidades de la región. Se trata, además, de una muestra itinerante que recorrerá distintos puntos de la provincia y que también tendrá presencia en otros espacios del país.
* Instituto de Estudios Socio-Históricos, FCH-UNLPam
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