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Domingo 04 de enero 2026

Un mundo feliz

Redaccion Avances 04/01/2026 - 09.00.hs
Kalandra, banda de rock alternativo de Noruega.

El arte se comporta como un fenómeno intertextual, lo que nos permite relacionar y vincular obras de diferentes géneros artísticos y autoras/es, como es el caso de los escritores Aldous Huxley y Arnulf Øverland, con la banda musical noruega de rock alternativo Kalandra.

 

Sergio De Matteo *

 

Como se sabe, en estos tiempos líquidos, algorítmicos y virtuales, estamos en una época compleja por varios factores, entre los cuales se destacan el dominio de las nuevas tecnologías (redes sociales e IA), justamente el pensador coreano Byung-Chul Han critica la sociedad contemporánea, dominada por el neoliberalismo y la hipercomunicación digital, porque generan autoexplotación. Otros elementos a considerar son el consumismo, las castas o clanes (señores tecnofeudales), la distribución de la riqueza, el extractivismo, las formas en que se parcela el territorio, la ciudad. En esa línea, se han desarrollado “ciudades secretas” para ricos en enclaves exclusivos y discretos como San Bartolomé (Caribe), Gstaad (Suiza) y Mónaco, que son destinos paradisíacos o alpinos que ofrecen lujo, privacidad y baja tributación, atrayendo a élites que buscan escapar del mundo; además existen proyectos de “ciudades búnker” subterráneas como Europe One en Alemania, diseñadas como refugios privados para el posible apocalipsis, y zonas económicas especiales como Próspera en Honduras, que operan como utopías corporativas para millonarios e innovadores. A esto ya lo advertía, precisamente, Aldous Huxley en su novela distópica Brave New World / Un mundo feliz, publicada en 1932. El escritor inglés describió una sociedad futurista donde el gobierno controlaba a las y los ciudadanos a través de la genética y el consumo. La novela es una crítica a la deshumanización que resulta del control gubernamental.

 

Tecnofeudos.

 

Hoy, ante el avance de la tecnología y su control o vigilancia, por medio de empresas privadas, con el aceleramiento que tuvo el empleo de internet en la pandemia, podemos decir que hubo un quiebre y nació un nuevo paradigma, otro orden mundial, lo que constituyó un punto de inflexión en las estructuras del sentir y también del reparto de la riqueza. Con el Covid 19 irrumpió el capitalismo de las plataformas, así que el nuevo poder está enquistado en los señores tecnofeudales, y gran parte de la vida pasa “simbólicamente” por las redes sociales.

 

A la par de ese estado de excepción o de emergencia, en términos de Walter Benjamin, la disputa por los recursos naturales se acrecentó, a la par que la violencia para garantizar su “propiedad”, más allá del calentamiento global y la Agenda 2030.

 

Pero también regresó del pasado el fascismo, el nazismo, encarnado en fuerzas políticas de ultraderecha, de extrema derecha, que, en algunos países, se hicieron del gobierno: Orbán en Hungría, Trump dos veces en Estados Unidos, Bolsonaro en Brasil, Meloni en Italia, Milei en nuestro país, Kast ahora en Chile, quienes promueven y sostienen posiciones o discursos ultraconservadores, ultranacionalistas y autoritarios.

 

Hoy en día la política de extrema derecha incluye el neofascismo, el neonazismo, el supremacismo blanco y otras ideologías u organizaciones que presentan aspectos xenófobos, racistas, homófobos, machistas, teocráticos o reaccionarios.

 

La política de la derecha radical puede conducir a la opresión, la violencia, la limpieza étnica o el genocidio contra grupos de personas en función de su supuesta inferioridad o su percepción de amenaza para el grupo étnico nativo, la nación, el estado, la religión o cultura dominante o instituciones sociales conservadoras.

 

Ahí tenemos lo que está ocurriendo con el genocidio de las y los palestinos en la Franja de Gaza, vemos a diario asesinatos a cielo abierto y transmitidos en tiempo real por las redes. Ahí también lo que acaece en Siria, lo que acaba de pasar en Ecuador, no sólo un fraude electoral, sino la utilización de los aparatos represivos del Estado para disciplinar a la oposición y a la ciudadanía. También lo que viene sucediendo con la Unión Europea, principalmente respecto a la guerra de Ucrania, cuyos funcionarios, varios, son descendientes directos de nazis, como sucede con la OTAN. Justamente la Comisión Europea subrayó la importancia de no participar en el desfile del pasado 9 de mayo de 2025 en Moscú, en el que se conmemoraba el 80 aniversario del Día de la Victoria sobre la Alemania Nazi.

 

Recordemos que la Unión Soviética perdió unos 27 millones de personas, tanto soldados como civiles, durante la Gran Guerra Patria entre 1941 y 1945. Estas pérdidas constituyen una de las páginas más trágicas de la historia mundial y reflejan la decisiva contribución de la URSS a la derrota de Hitler.

 

Øverland.

 

Revisitar la novela distópica Brave New World / Un mundo feliz nos permite realizar un mapeo incompleto, desde ya, de su influencia y los vínculos o intertextualidades con otras producciones artísticas. Estas correspondencias nos abren a otras búsquedas, como es el caso de Kalandra, banda de rock alternativo de Noruega, compuesta por músicos de origen noruego y sueco: Katrine Stenbekk (cantante y compositora), Florian Döderlein Winter (guitarra), Jogeir Daae Maeland, (guitarra), y Oskar Johnsen Rydh (batería), que en 2020 editaban el disco The Line, donde se encuentra la canción “Brave New World” (“Close your eyes and sleep/ Ignore all the burdens that you keep./ Come whatever may they could never harm you anyway - Cierra lo ojos y duerme/ ignora todas las cargas que guardas./ Pase lo que pase, nunca podrían dañarte de todos modos”; “You see the wall, how it’s getting higher/ You want to fight, but you’re all divided/ It’s not a world anyone can thrive in/ Is this the world we were meant to grow in?/ Somebody tell me, where are we going?/ A brave new world will rise/ If we do not act upon its lies/ Hold your tongues no more all the ones who came before/ Catch the wind and fight the storm/ Through the fury, we’re holding on” - “Ves el muro, cómo se hace más alto, quieres luchar,/ pero estás dividido,/ no es un mundo en el que nadie pueda prosperar./ ¿Es este el mundo en el que estamos destinados a crecer?/ Que alguien me diga, ¿a dónde vamos?/ Un mundo feliz se levantará?/ No, si no actuamos sobre sus mentiras,/ no se callen más, aprendan de todos los que vinieron antes./ Atrapa el viento y lucha contra la tormenta,/ a pesar de la furia, resistiremos”, inspirada en la novela de Huxley y también en el poema de Arnulf Øverland, “Du må ikke sove / No debes dormir”, escrito en 1936 y publicado en la revista Samtiden / Contemporáneo, dirigida por el psiquiatra austriaco Wilhelm Reich, y que fuera incluido en el libro Den Røde Front / El frente rojo, que data de 1937. Ese texto anticipa la irrupción del nazismo y los crímenes de guerra de Hitler, al señalar que “Europa se quema”; los campos de concentración y las cámaras de gas, donde exterminaron a 6 millones de judíos, son la metáfora terrible de la época. Lamentablemente la metodología de aniquilación se repite en el siglo XXI en la Franja de Gaza.

 

Arnulf Øverland nació en Kristiansund en 1889 y se crió en Bergen en el seno de una familia pobre. En 1911 contrajo tuberculosis y fue admitido en el sanatorio Gjøse Gaarden de Kongsvinger. Participó en la resistencia noruega y redactó varios poemas bélicos exaltando el combate y la resistencia clandestina. En 1946, el Parlamento noruego dispuso que el poeta residiera en el Grotten, una residencia honoraria propiedad del Estado noruego. Recibió el premio Dobloug en 1951. Falleció en Oslo en 1968.

 

Su obra poética abarca una producción de 55 años, desde La fiesta solitaria (Den ensomme fest), de 1911, pasando por Frente rojo (Den røde front, 1937), Sobreviviremos a todo (Vi overlever alt, 1945) y La espada detrás de la puerta. (Sverdet bak doren, 1956), hasta Los minutos de la vida (Livets minuter), de 1965. Su poesía se distingue del resto de su generación por su marcada ideología social, además se acentúa una apasionada defensa a favor de los perdedores de la Primera Guerra Mundial y de los oprimidos, especialmente de la clase obrera.

 

Sobrevivir.

 

Este poeta, pintor y periodista noruego, cuyas composiciones alertaban en la década del ‘30 sobre el peligro del fascismo y el nazismo, también inspiraron el movimiento de resistencia durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial.

 

Historias y conceptos que sobrevuelan una existencia, una obra, que nos dan la posibilidad de trazar relaciones con nuestro tiempo, hallar similitudes en las acciones de las naciones contra otras naciones, en definitiva, contra los seres humanos.

 

Øverland estuvo recluido primero en el campo de prisioneros de Grini antes de ser trasladado al campo de concentración de Sachsenhausen en Alemania. Pasó cuatro años en prisión hasta la liberación de Noruega en 1945. Sus poemas fueron recopilados posteriormente en Vi overlever alt / Sobrevivimos a todo y publicados en 1945. También el poema forma parte de la instalación del Museo de la Gestapo, que es un sitio patrimonial de la Segunda Guerra Mundial ubicado en la antigua sede de la Policía de Seguridad Alemana (SiPo) en la ciudad de Bergen (Noruega) y que fuera inaugurado en 2021. Las habitaciones 6 a 9 son las viejas celdas. El texto “Sobrevivimos a todo” se encuentra en la celda 1, cuyo fragmento final manifiesta: “¡Nuestro pueblo nunca se rinde!/ En la necesidad se prueba el corazón/ y se realizan hazañas anónimas./ De nuevo nace la solidaridad./ En aldeas y ciudades, en islas y praderas/ cada hombre es vecino, pariente, amigo:/ se dan la mano entre sí:/ nos veremos pronto de nuevo.// Si muchos de nosotros caemos/ y más seguirán cayendo,/ tenemos sin embargo fuerza interior./ ¡Sobrevivimos a todo!/ Tenemos una sagrada fe de victoria,/ nos da paciencia y serenidad:/ sabemos que el alma es eterna/ y que la vida siempre crece”. En las celdas hay inscritos pensamientos, miedos y esperanzas de los prisioneros, lo que da testimonio de cinco años de ocupación alemana, así como del encarcelamiento posbélico de noruegos que habían trabajado para los nazis. Las inscripciones más comunes son nombres e iniciales, a menudo acompañados de fechas, además de diversas oraciones y la cuenta de los días. También hay declaraciones patrióticas, generalmente en noruego. Incluso hay símbolos nazis: SS, HH u 88; estos dos últimos aluden a la frase “Heil Hitler” (la H es la octava letra del alfabeto).

 

“No debes dormir” / “Du må ikke sove!”), como decíamos, trata sobre el avance del nazismo y el fascismo en Europa: una advertencia contra la indiferencia, el desprecio humano y una anticipación sobre lo que podría suceder. Predice con casi dos años de antelación la Segunda Guerra Mundial (“¡Europa se quema!”). En el poema, Øverland menciona a Hitler por su propio nombre, y lo hace antes de que sea el dictador Adolf Hitler.

 

* Colaborador

 

 

Du må ikke sove”

 

(No debes dormir)

 

 

Desperté una noche de un extraño sueño;

 

era como si una voz me hablara,

 

lejana como un río subterráneo.

 

Me levanté y dije: ¿Qué quieres de mí?

 

¡No debes dormir! ¡No debes dormir!

 

¡No debes creer que simplemente has soñado!

 

Ayer me condenaron.

 

Esta noche han construido la horca en el patio.

 

¡Mañana a las cinco me vienen a buscar!

 

Este calabozo está completamente lleno

 

y todo el cuartel es calabozos y más calabozos.

 

 

Estamos echados, esperando, en celdas frías como la piedra,

 

estamos echados y pudriéndonos en hoyos umbríos.

 

Ni nosotros sabemos qué es lo que esperamos, echados,

 

ni quién será el próximo al que vendrán a buscar.

 

Gemimos y gritamos, pero ¿pueden oírnos?

 

¿No hay absolutamente nada que puedan hacer?

 

A nadie se le permite vernos.

 

A nadie se le permite saber lo que nos sucederá.

 

Más aún: ¡Nadie puede creer lo que aquí pasa a diario!

 

Piensas que no puede ser verdad,

 

que los seres humanos no podemos ser tan malvados.

 

Habrá por ahí alguien decente, ¿no?

 

¡Ay, hermano, cuánto te queda aún por aprender!

 

Alguien dijo: darás tu vida, si es necesario.

 

Y eso es lo que hemos hecho, ¡en vano, en vano!

 

¡El mundo nos ha olvidado! ¡Hemos sido engañados!

 

¡No debes dormir más esta noche!

 

¡No debes resguardarte en tus asuntos

 

ni pensar solamente en ganancias y pérdidas!

 

¡No debes culpar a los campos y al ganado

 

ni decir que con ellos tienes ya suficientes problemas!

 

No debes quedarte sentado en la seguridad de tu hogar

 

ni decir: ¡Qué pena! ¡Pobre gente!

 

¡No debes tan descuidadamente tolerar

 

las injusticias que no te tocan directamente!

 

Lo aullaré hasta con el último aliento de mi voz:

 

¡No te está permitido olvidar!

 

No hagas la vista gorda. ¡Ellos saben lo que hacen!

 

¡Respiran las brasas del odio y la maldad!

 

¡Les gusta matar, les alegra la miseria,

 

desean ver al mundo en llamas!

 

¡Desean ahogarnos a todos en sangre!

 

¿No lo crees? ¡Pero sabes que así es!

 

¡Sabes que hay niños soldados

 

que cantan en cardúmenes en plazas y avenidas,

 

que, alimentados con el pío forraje de sus madres,

 

están dispuestos a defender su tierra e ir a la guerra!

 

Sabes de la despreciable obsesión popular

 

para con el heroísmo, el dogma y el honor.

 

¡Sabes que el niño desea ser héroe,

 

sabes que quiere blandir el sable y la bandera!

 

¡Está dispuesto a exponerse a una lluvia de acero

 

y a quedar colgado sobre un ovillo de alambre de púas

 

pudriéndose por las razas arias de Hitler!

 

¡Ésa es la razón de ser del hombre, después de todo!

 

Yo no sabía nada de todo esto. Ahora es demasiado tarde.

 

Mi condena es justa. Mi castigo es merecido.

 

¡Yo creía en el progreso, creía en la paz,

 

en el trabajo, en la solidaridad, en el amor!

 

¡Pero los que se rehúsan a morir en una tropa

 

lo harán a solas, bajo el hacha del verdugo!

 

Yo grito en la oscuridad. ¡Ah, sí pudieras oírme!

 

Sólo queda una cosa por hacer:

 

¡Protégete, mientras tus manos sigan libres!

 

¡Salva a tus hijos! ¡Europa se quema!

 

Temblaba de frío. Me vestí.

 

Afuera brillaban las estrellas.

 

Hacia el este una única franja incandescente

 

me advertía de lo mismo que la voz del sueño:

 

¡Desde el mismo borde de La Tierra

 

ascendía el día con un tinte de sangre y llamas,

 

ascendía con una angustia tan sin aliento

 

que era como si las mismas estrellas se estuvieran congelando!

 

Pensé: Ahora sucederá algo.

 

Se nos ha acabado el tiempo. ¡Europa se quema!

 

de Den Røde Front (El frente rojo), de 1937

 

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