Canuhé, recibido como un campeón
"Me parecía muy loco esto del reconocimiento, que lo agradezco porque es una caricia al corazón, pero el reconocimiento es para los maestros y profesores que me formaron; para la familia; para los que cargaban las pelotas en el baúl y nos llevaban a Ceferino Namuncurá, nos educaban y enseñaban, e iban el sábado a hacernos jugar sin cobrar un suelo; para todos los que estuvieron en el proceso y para los que acompañan el proceso de cada chico para que sean mejores personas", reflexionó Daniel Canuhé.
En medio del homenaje que Toay, su pueblo, le realizó por su condición de integrante del cuerpo de entrenadores de arqueros de la Selección Argentina de fútbol que recientemente se consagró campeona de la Copa América, Dani agradeció especialmente a quienes lo formaron, tanto a él como a su hermano Cristian y a todos los que sueñan con llegar lejos en el deporte.
Al arribar a su ciudad natal, Canuhé fue recibido por el intendente Ariel Rojas y otras autoridades municipales, por una buena cantidad de amigos, allegados y vecinos que se acercaron para aplaudirlo o pedirle una foto, y entre otros familiares por sus abuelos Carlos y Elsa, con quienes se fundió en un abrazo emocionado mientras ingresaba a la Casa del Bicentenario.
Acompañado por su papá Carlos, su mamá Norma y sus hermanos Cristian y Karen, Dani se volvió a emocionar con un video que repasó sus inicios como arquero en el Ceferino Namuncurá de Toay, sus pasos por otras instituciones pampeanas, sus días en Lanús, su regreso al pago sin llegar a ser el arquero que soñaba ser, sus dos vueltas al Granate ya como entrenador y su gran salto al seleccionado nacional con el que en Estados Unidos obtuvo su primer título.
"Desde que nos tocó consagrarnos campeones no veía la hora de venir a disfrutarlo con mi gente y mi familia. Cuando entregaron la copa no tenía familiares ahí, estaba lejos de casa y se me pasaron un montón de cosas por la cabeza de este pueblo, del que me fui muy joven pero al que siempre volví", recordó en medio de un aplauso.
Y en ese contexto, al referirse a los momentos en los que más valoraba lo conseguido luego de tantos años de esfuerzos, alegrías y muchos sinsabores, Canuhé los relacionó a todos con su querido Toay. "La Copa América fue una experiencia hermosa, que fue tan loca y tan intensa que cuando salimos campeones, me encontré en la cancha y recién ahí pude pensar dónde estaba. Porque cuando estás en el día a día no te das cuenta, aunque yo tengo un hábito muy lindo que siempre me trae a mi pueblo, y que es escuchar folclore, a Los Manseros, Argentino Luna...", confió.
"Me cuesta mucho caer por lo que conseguimos -insistió-, pero no hay nada que me haga entender y valorar mejor dónde estoy o dónde llegué, que cuando llego a mi pueblo o veo a mi familia, cuando les hablo y me transmiten lo que sienten".
Con los mejores.
Canuhé, que como entrenador de arqueros hizo todo el camino de formativas en Lanús (en dos etapas) hasta llegar a trabajar con la Primera División, se sumó al Departamento de Arqueros de AFA en medio del Mundial de Qatar, primero para estar con la Selección femenina y con los juveniles, y luego para dar el salto a la Mayor a partir del llamado de Martín Tocalli, a quien agradeció especialmente por permitirle "vivir estos momentos únicos".
Daniel recordó que el llamado para integrar la Selección le llegó en medio del Mundial de Qatar, cuando estaba mirando a su hermano Cristian en un partido All Boys-Mac Allister, en Santa Rosa. "Desde ahí comenzó todo y fue más rápido de lo que pensé", dijo el toayense, que comenzó a trabajar el Predio de AFA y que luego de la consagración en Qatar se sumó a la Mayor para los festejos amistosos, para las Eliminatorias y posteriormente para la Copa América que lo coronó como campeón.
"Trabajé duro, Dios fue fiel y nos encontramos con esta Copa América que fue algo nuevo para mí y que fue intensa: en 45 días nos tomamos once aviones, estuvimos en seis ciudades y no sé por cuántos hoteles pasamos...", destacó.
En ese sentido, reveló el orgullo que significa trabajar al lado de Lionel Messi, a quien en un momento mencionó como "el 1", y especialmente de estar en el día a día por su tarea con Emiliano "Dibu" Martínez, a su entender hoy "el mejor arquero del mundo".
"Cuando llegué a Argentina le mandé (al Dibu) un mensaje de agradecimiento por dejarme pertenecer y hacerme sentir tan cómodo. Realmente es un profesional como se lo ve, muy exigente, que da todo en los entrenamientos y que todo el tiempo quiere mejorar. Si atajó dos penales, quiere atajar los cinco, quiere ver qué ventaja le puede sacar al juego y siempre está pensando en evolucionar", describió al arquero de la Selección.
"¿Su locura?, es muy inteligente. Es impulsivo, como se lo ve, pero muy inteligente, aplicado, profesional y siempre atento a lo que te sucede. Realmente es un agrado estar con él, que es el mejor arquero del mundo", concluyó.
Se puede.
Daniel Canhué se levantó de muchos tropezones a lo largo de su carrera, que comenzó cuando era un niño al irse a Lanús junto a su hermano mayor Cristian: estuvo lejos de su familia durante su adolescencia, nunca pudo dar el salto como arquero de Primera División, volvió a sus pagos a trabajar, regresó a Lanús como entrenador de arqueros en dos ocasiones... Nada fue fácil, pero siempre se apoyó en lo que le transmitieron sus familiares, allegados y formadores, y por esa razón les agradeció una y otra vez.
"Todo esto es gracias a los valores que mi familia me ha inculcado desde chiquito. A mi hermano, que fue como un segundo padre para mí porque lo tuve al lado en una edad muy difícil como la adolescencia. Y lo más lindo que me regaló es que me hizo conocer a Dios", señaló sobre Cristian, quien sí se destacó como futbolista profesional tanto en Argentina como en Chile.
"Cuando nos fuimos de Toay queríamos triunfar. Nunca pensé en ese momento que iba a llegar desde otro lado como me tocó ahora, porque lo que buscábamos era llegar como mi hermano, que lo hizo dentro de una cancha, con lo difícil que eso", remarcó en medio de aplausos.
"Hoy somos una imagen por lo que hizo Cristian como jugador y yo desde fuera de la cancha, que sirve para saber que hay una vida afuera, ya que no todos llegan", subrayó. Y recordó cuando se iban con su hermano en bicicleta hasta Santa Rosa para entrenar, apoyados por dos padres que laburaban para que ellos pudieran cumplir su sueño.
"Que los chicos sepan que no hace falta otra cosa; que hay que dedicarle esfuerzo; que cualquier chico de Toay tiene la posibilidad de estar al lado del mejor arquero del mundo, del mejor jugador de la historia o dentro del equipo número uno del mundo... Que sepan que se puede", aseguró.
"Y por eso este reconocimiento es para todos los docentes, para todos los entrenadores y para todos los que acompañaron el proceso. Para que puedan hacerlo los que sueñan con ser Messi o el Dibu Martínez. Se puede, los caminos están", cerró.
Los pampeanos y el respeto.
Daniel Canuhé se refirió al hecho de compartir el plantel argentino con otros dos pampeanos, el futbolista santarroseño Alexis Mac Allister y el médico winifredense Daniel Martínez, y remarcó especialmente el respeto que tienen todos por darle a los jugadores sus espacios en los momentos libres.
"Dani (por Martínez) es un genio; compartimos la mesa en las comidas. Me hizo sentir cómodo desde el primer día. Jugó con mi papá en Belgrano, me conocía y siempre trata de aconsejarme y acompañarme. Hablamos de Toay y de Winifreda", dijo sobre el médico de la Selección.
"Y con respecto a Alexis tuvimos un ida y vuelta en el comienzo por ser de Toay y Santa Rosa, pero en realidad son muy cortitos los espacios que tenemos con los jugadores, porque ellos tienen sus espacios con sus compañeros. Somos muy respetuosos del jugador en sí; estamos en sus momentos de descanso y tratamos de no insistir; respetamos sus espacios", explicó.
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