¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Jueves 30 de abril 2026

Mató a su hermano y ordenan internación por 10 años

Por Redacción 30/04/2026 - 09.30.hs

(LA HUMADA/ REDACCIÓN)

 

En agosto de 2025, un puestero de la zona rural de La Humada, asesinó a su hermano tras una discusión. El juez de Control de la Cuarta Circunscripción, Carlos Espínola, lo sobreseyó por ser inimputable por su estado mental, pero ordenó su internación por 10 años para su tratamiento. Y hace horas, el Tribunal de Impugnación Penal, desestimó una apelación del defensor de la familia del fallecido y confirmó el primer fallo.

 

El caso había generado fuerte impacto en la zona oesteña por tratarse de un conflicto interno de una familia tradicional. El desenlace terminó en un homicidio con arma de fuego. La investigación determinó que O. R. Miranda fue el autor material del disparo que causó la muerte de su hermano, tras una discusión en un predio rural.

 

El hecho.

 

El hecho ocurrió el 20 de agosto de 2025, entre las 19 y 20 horas, en el campo “El Boitano”, ubicado a unos 25 kilómetros de La Humada. Según se reconstruyó en la causa, el imputado —hermano de la víctima—
efectuó el disparo de un revólver calibre 32 en el marco de una discusión. 

 

De acuerdo a la autopsia realizada en la Morgue Judicial de General Pico, la muerte se produjo por un único impacto de arma de fuego que ingresó en la zona del hipocondrio derecho y, en su trayectoria, provocó una laceración en la arteria aorta abdominal. En un primer momento, incluso, se había señalado que podrían haberse escuchado más de un disparo.

 

Fallo que sienta precedente.

 

La información que entregó el Ministerio Público Fiscal, afirma que lo central de la resolución judicial que firmó el juez Carlos Espínola radica en una particularidad poco frecuente: si bien el imputado fue sobreseído —lo que implica que no puede ser condenado penalmente—, el Tribunal consideró acreditado que representa un riesgo para sí mismo y para terceros, por lo que dispuso su internación compulsiva.

 

La resolución del Tribunal de Impugnación Penal ratificó en todos sus términos el fallo dictado en primera instancia por el juez de control de la Cuarta Circunscripción Judicial Carlos Espínola, incluyendo una medida de seguridad excepcional: la internación obligatoria en un establecimiento de salud mental por un plazo de 10 años y 8 meses.

 

Este punto fue ratificado por el juez Filinto Rebechi al rechazar las impugnaciones tanto de la defensa como de la querella, confirmando la medida de seguridad solicitada por el fiscal Enzo Rangone de la cuarta Circunscripción del Ministerio Público Fiscal. A diferencia de la mayoría de los sobreseimientos, que no conllevan consecuencias restrictivas de la libertad, en este caso la Justicia resolvió una privación prolongada en el ámbito de salud mental, basada en criterios clínicos y de peligrosidad.

 

Los informes médicos, determinantes.

 

La decisión judicial se apoyó en una batería de informes elaborados por al menos tres psiquiatras y dos psicólogos, quienes coincidieron en que Miranda padece un trastorno psicótico crónico. Los peritajes concluyeron que el imputado presenta “ideas delirantes persistentes de tipo paranoide”, con un juicio de la realidad alterado y una marcada incapacidad para dirigir sus acciones. Si bien los especialistas señalaron que Miranda podía comprender, en términos generales, que matar es un delito, también destacaron que su conducta estuvo atravesada por un delirio persecutorio que condicionó completamente su accionar al momento del hecho. Además, se estableció que no posee actualmente capacidades psicojurídicas para afrontar un proceso penal, lo que refuerza su condición de inimputable. 

 

Riesgo cierto y necesidad de tratamiento.

 

Otro de los puntos clave del fallo es la evaluación del riesgo. Los informes periciales indicaron que Miranda presenta un “riesgo cierto e inminente para terceros”, asociado a su cuadro psicótico, su impulsividad y antecedentes de conductas agresivas. En ese contexto, los especialistas recomendaron su internación en un dispositivo especializado de salud mental, con abordaje interdisciplinario y seguimiento a largo plazo. 

 

Un caso que marca precedente.

 

El fallo adquiere relevancia dentro del sistema judicial pampeano por la combinación de dos decisiones que no siempre aparecen juntas: el sobreseimiento por inimputabilidad y la imposición de una medida de
seguridad de larga duración. 

 

La resolución deja en claro que, aun cuando una persona no pueda ser penalmente responsable por sus actos debido a una enfermedad mental, el Estado puede intervenir para prevenir nuevos hechos violentos, priorizando la protección social y el tratamiento del paciente. El caso de La Humada, atravesado por un conflicto familiar y una patología no tratada, vuelve a poner en discusión el cruce entre salud mental y justicia penal, y el alcance de las respuestas institucionales frente a situaciones de extrema gravedad.

 

'
'