Rosario Central campeón, con polémicas y un final caliente
Rosario Central le dio vuelta el partido a Estudiantes de La Plata, le ganó por 3-1 y se consagró campeón de la Supercopa Internacional, en una final que tuvo varias polémicas y terminó muy caliente, con peleas entre jugadores y con el presidente del Pincha, Juan Sebastián Verón, entrando a la cancha para reclamarle al árbitro Darío Herrera.
Alexis Castro abrió la cuenta al minuto de juego a favor del Pincha; pero Ángel Di María fue el encargado de cambiar la historia con un golazo de tiro libre al palo izquierdo de Fernando Muslera, y con un penal antes de finalizar la primera parte; mientras que Julián Fernández selló el 3-1 final en el cierre del encuentro para proclamarse campeón del torneo.
El partido llegaba precedido por el morbo por el "espaldarazo" de Estudiantes hacia Rosario Central, cuando este último había sido proclamado campeón de la Tabla Anual 2025 y los rivales debían hacerle el pasillo.
El primer tiempo comenzó mucho mejor para el equipo del "Cacique" Medina. Al minuto, el pampeano Tomás Palacios trepó y tiró un centro que terminó con Castro abriendo el marcador abajo del arco. Pero el Pincha empezó a sufrir por la lesión a los 12 minutos de Gabriel Neves, reemplazado por Jalil Elías, quien 8 minutos después también se lesionó y en su lugar entró Fabricio Pérez.
La historia comenzó a cambiar a los 23 con un tiro libre maravilloso de Di María, que puso el 1 a 1. Y empezó a calentarse en el final de la primera etapa con el penal que cobró Herrera, a instancias del VAR, por una supuesta falta (toquecito) de Leandro González Pírez sobre Enzo Copetti.
Di María lo cambió por el 2-1 y generó la primera reacción de Verón, quien aplaudió irónicamente desde el palco y luego hizo un posteo criticando lo que había sucedido y hablando de "una puesta en escena".
En todo el segundo tiempo Estudiantes buscó el empate, aunque sin muchas ideas y sufriendo el calor en el Madre de Ciudades. En una de las últimas, una mano en el área de Central no fue cobrada por el árbitro (el VAR no lo llamó a revisarla) y los platenses terminaron de estallar.
Y en el centro final, Muslera se cruzó de área para tratar de conseguir el empate, pero salió la contra y Fernández, con un remate con la cara externa del pie, con el arco vacío, selló el triunfo por 3-1.
En los festejos del gol ocurrieron incidentes graves, con corridas y jugadores de ambos equipos que se agarraron a las piñas en la boca de entrada a los vestuarios.
Herrera detuvo el partido, Verón bajó al campo de juego a acusar al árbitro cara a cara ("Toda tuya, ladrón", le gritó), y finalmente se decretó el final y la consagración de Rosario Central como el nuevo campeón de la Supercopa Internacional.
Luego llegó la entrega de la copa, con los platenses muy calientes por la situación y con Di María festejando y mostrando su hartazgo por las sospechas sobre los favores recibidos por el Canalla.
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