¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Miércoles 08 de abril 2026

“Ahora en los recreos hay ruido de voces y no el de los jueguitos”

Redacción 08/04/2026 - 10.00.hs

Si hay una palabra que se escucha de manera repetida y que poco se aplica, sobre todo en ámbitos políticos, sociales y de poder; esa palabra es consenso. Una sociedad fragmentada es el espacio ideal para formar un caldo de cultivo que arrasa con las posibilidades de acuerdos compartidos. Pero aún en ese contexto hay situaciones que llegan a un límite en el que la gran mayoría coincide en un mismo lugar: “algo hay que hacer”, “hay que encontrar un límite”, “esto involucra a todos”, podrían ser frases y máximas que sintetizaron en el último tiempo la necesidad de poner un freno a las pantallas y volver a la palabra, al diálogo, a la mirada, a la escucha. Al menos dentro del aula. Y eso es lo que sucede en la educación de los distintos niveles de la provincia desde hace un mes, cuando se iniciaron las clases del ciclo lectivo 2026.

 

“Los beneficios que pudimos comprobar en estas semanas es que volvimos a ver a los estudiantes relacionarse, charlar, discutir, mirarse. Que los recreos sean ruidosos de voces y no de jueguitos a través de una pantalla, que se muevan en el patio o la galería con lo valioso que es no quedarse quietos. Es extraordinario que sea la escuela la que pueda poner un límite a ese uso desmedido de la tecnología y que, a veces, en casa no se puede aplicar. Es algo que nos alcanza a todos, a los adultos en todos los ámbitos, entonces es un acuerdo general y lo más valioso es que permite que las y los educadores habilitemos el espacio de escucha, de mirar y de prestar atención a los chicos”, reflexionó Daniela Reale, que es docente de Geografía en el colegio secundario Mabel Peralbo, en Santa Rosa.

 

El 27 de febrero pasado se publicó la resolución 77/26 del Ministerio de Educación provincial que prohíbe el uso de celulares y dispositivos digitales personales en los niveles Inicial y Primario, y los restringe en el Secundario. Dicha decisión tiene, como principales ejes, el objetivo de proteger la salud mental de niños, niñas y adolescentes, mejorar los aprendizajes y fortalecer la convivencia.

 

“En los últimos dos años el Ministerio trabajó con estudiantes y docentes en distintos espacios escuchando las necesidades de las escuelas. La tendencia en el mundo es ir a una regulación más estricta del uso de los dispositivos personales porque además de impactar en la salud, es un elemento de distracción que afecta el desempeño escolar y los aprendizajes. Y otro factor es la convivencia y los vínculos. Teniendo en cuenta esos indicadores es que buscamos evidencias científicas y estudios realizados que sostienen la regulación. Se trabajaron encuestas, materiales de educación, las pruebas PISA, la Unesco, la OMS; un gran cúmulo de estudios que demuestra que al usar el celular de manera irrestricta, se generan de otra manera los aprendizajes y la vinculación personal. Es por eso que se tomó la resolución”, explicó a LA ARENA Paula Suárez Puga, referente de Políticas del Cuidado del área de Coordinación Pedagógica del ministerio de Educación.

 

“Transitamos el primer mes y las escuelas están implementado la resolución, en el caso del secundario se generaron guías de orientación para poder socializar con familias y estudiantes y hacia el interior de los establecimientos, porque la resolución es el marco normativo pero algunos formatos está previsto que sean acordados por la comunidad educativa de cada colegio. Hay varios aspectos que se prevé que sean pulidos o abordados en los acuerdos escolares de convivencia, esto está empezando a andar y por eso también es importante la corresponsabilidad con la familia”, agregó Suárez.

 

“Gran apoyo”.

 

Juan Pablo Rodríguez es director del colegio “Hugo Peinetti” de Eduardo Castex y según su mirada, la resolución fue “muy bien recibida” por la comunidad educativa en general, incluido el alumnado.

 

“La resolución del Ministerio es abierta, porque si bien dispone algunas pautas, deja que cada colegio la aplique de la manera que crea más conveniente de acuerdo a la infraestructura, a la cantidad de alumnos, a la matrícula, etc. Tengo entendido que, al menos en Castex, todos hicimos cosas distintas y, en el Peinetti en particular, resolvimos que el uso del celular se puede dar por ejemplo con en una herramienta hoy muy instaurada como es el Classroom, porque la realidad económica y social está muy complicada y no todos pueden acceder a las fotocopias por ejemplo. Entonces tienen que darnos un fundamento de por qué lo van a usar y en ese caso se autoriza. Y sí está establecido que cuando llegan al aula lo ponen en una cajita en común y lo pueden retirar cuando finaliza la clase. Lo pueden poner en modo avión, en silencio o apagado; como elijan. Y cuando van al recreo pueden mirarlo por si tienen algún mensaje importante o de las familias, nada más”, resaltó Rodríguez justamente en un punto que requiere que se involucre toda la comunidad.

 

“Las familias están muy contentas, brindan mucho apoyo porque hicimos una notita para informarles y en el caso que un alumno lo use (al teléfono), a la segunda vez sin autorización, se le retira el aparato. Se lo pedimos de forma voluntaria y queda en el cajón de la Dirección hasta la hora de irse. Si se resiste, el tutor viene y se lo pide. Los padres nos firmaron todas las planillas y no hemos tenido muchos inconvenientes. Nosotros por la mañana tenemos 280 alumnos y en los recreos venimos muy bien, yo pensé que iba a pasar otra cosa, como una abstinencia de 80 minutos de no usar el celu, pero afortunadamente no es así. En el colegio tenemos canchas de vóley, de fútbol-tenis y otras actividades para hacer y por suerte los chicos se enganchan”, agregó el director del ‘Peinetti’ en diálogo con este diario.

 

Voz adolescente.

 

Si bien desde la mirada de funcionarios, directivos y docentes la resolución fue bien asimilada por la comunidad educativa en general ¿qué dicen quienes están en el centro de las miradas? los chicos y chicas a quienes en algún momento se definió como ‘nativos digitales’.

 

“Está buena la medida, sobre todo porque teniendo el celular prendido es muy fácil distraerse y estar pendiente. Para mí era necesario aunque eso de dejarlo en una caja no me convence mucho”, aseguró Santi, que cursa en el cuarto año del colegio Normal de Santa Rosa.

 

“Es cierto que ya se había hecho habitual estar en el aula y todos mirando el celu, no te dabas cuenta prácticamente y estabas mirando algo o jugando. Está bueno para prestar más atención y charlar. Muchas veces perdés el tiempo sin darte cuenta”, opinó por su parte Benjamín, del colegio 9 de Julio. “Cuando hablamos entre compañeros o con mis amigas más o menos estamos de acuerdo, al principio parecía medio impactante la medida, pero ahora nos damos cuenta que está bueno y que no te perdés de nada importante si no tenés el celu”, afirmó Aixa.

 

En el caso del Normal, su director, Adolfo Molas, le dijo a LA ARENA que la semana pasada se acordó disponer de un sistema propio: un “bolsillero” para ubicar allí cada dispositivo móvil.

 

“En primer lugar celebramos y aplaudimos la resolución del Ministerio, en nuestro caso hacía tiempo que veníamos trabajando sobre esta cuestión a partir de un proyecto denominado ‘Uso racional y responsable de las TICs’ y justamente la semana pasada se acordó, hacia el interior del colegio porque en el caso del secundario cada uno puede disponer su reglamento operativo, disponer de un bolsillero con un abrojo que va a estar colgado al lado del pizarrón, a la vista de todos, y en el que cada alumno o alumna tendrá su espacio para colocar el aparato. Será por orden alfabético y lo podrán retirar al finalizar la clase. Es un plan piloto por dos meses, si se transgrede una determinada cantidad de veces entonces pasaremos a una caja con candado, a algo más estricto. Creemos que todos tenemos que hacer el esfuerzo por el autocontrol y todo se irá evaluando de acuerdo cómo funcione”, remarcó Molas.

 

Tecnología útil.

 

Desde Educación, en tanto, remarcan que de ninguna manera se niega la incorporación de la tecnología en escuelas y colegios, de hecho ya está instaurada hace tiempo.

 

“La tecnología es muy útil y forma parte de nuestra vida cotidiana: para escribir un mail, inscribirse a determinado curso o lugar, hacer un trámite. Eso es innegable y es un tema que llegó para quedarse, definitivamente. Por eso debemos hablar qué sucede en los espacios digitales y generar una red de cuidado, eso es clave dentro del aula”, aclaró Suárez.

 

“Enseñarles el buen uso de la tecnología es maravilloso, en mi materia usamos aplicaciones que son muy necesarias y muy enriquecedoras, entonces de lo que se trata es de darle un uso provechoso, que nos sirva a todos tanto en el aprendizaje como en los vínculos personales”, añadió Reale justo antes que haga un silencio porque en el patio hay voces fuertes, charlas que se entremezclan y ruidos de zapatillas que corren. No es un apagón, es un encendido necesario. El de prender la mirada, el oído y el lenguaje.

 

'
'