Martes 06 de diciembre 2022

Castillo bate todos los récords

Redacción 19/09/2022 - 00.21.hs

Con los últimos cambios en Relaciones Exteriores y Agricultura, llegó a 70 la cifra de ministros para 13 meses de gobierno de Pedro Castillo, un récord que refleja las serias inconsistencias de la política peruana. Y la cuenta subirá pronto, porque Castillo debe designar un ministro de Transporte para reemplazar a Geiner Alvarado, destituido por el Congreso el viernes, por presuntos actos de corrupción.

 

En total, ya asumieron 63 titulares en 19 ministerios que conforman el Gabinete, y otros siete asumieron por rotaciones de cartera. Alvarado fue el quinto separado por el Parlamento, que ejerce una férrea oposición.

 

Según el politólogo Roger Santa Cruz, Castillo no atravesó un proceso de transición porque la derecha se empeñó en desconocer su triunfo, presentando una denuncia de fraude sin puebas. A ello se sumaron después "la falta de capacidad de convocatoria" del mandatario y la ausencia de canales para vincular a cuadros técnicos y políticos con el gobierno.

 

"Uno por uno".

 

La crisis comenzó antes de asumir, cuando el nombramiento como jefe del Gabinete de Guido Bellido, del partido marxista leninista Perú Libre (PL), provocó la renuncia de Pedro Francke y Aníbal Torres. Fue necesaria una intensa negociación para que éstos asumieran en Economía y Justicia, pero la convivencia entre Bellido y los tres partidos de derecha en el Legislativo (Fuerza Popular, Renovación Popular y Avanza País) provocó una tensión permanente.

 

Habían transcurrido dos semanas cuando renunció el canciller Héctor Béjar, ex guerrillero de 85 años, acusado por conductas contrarias a las Fuerzas Armadas. Varios ministros fueron cuestionados y la oposición, a través del congresista ultra conservador Jorge Montoya, prometió sacarlos "uno por uno".

 

Carlos Gallardo (Educación) fue el primero de cinco censurados por el Congreso, acusado de integrar facciones de ultraizquierda. Luego cayeron Hernán Condorí (Salud), por promover productos médicos cuestionados, Betsy Chávez (Trabajo), por permitir una huelga aérea en Semana Santa, y Dimitri Senmache (Interior) por supuesta negligencia para encontrar a personas cercanas a Castillo, buscadas por la Justicia.

 

Vía censura

 

Alvarado, último caído, fue acusado de integrar una organización para adjudicar obras irregularmente. Su votación fue lapidaria: 94 votos contra 14. Los cinco censurados en estos 13 meses superaron a los cuatro separados por la misma vía en la última década (2001 a 2021, seis presidencias), récord que muestra la beligerancia del Congreso y la incapacidad del gobierno para elegir funcionarios.

 

Varias designaciones causaron sorpresa por los antecedentes de sus elegidos. Un caso emblemático fue el congresista de derecha Héctor Valer como jefe de Gabinete, que duró apenas una semana por su historial de violencia contra su esposa e hija. Otro fue el médico Condorí, que cargaba serios cuestionamientos éticos, pero reemplazó en Salud a Hernando Cevallos, ex legislador de izquierda cuyo trabajo era elogiado por todos.

 

Lo mismo sucedió con la reciente renuncia de Miguel Rodríguez, quien en un mes en la Cancillería adoptó una política exterior contraria a la que pretendía Castillo. Su antecesor, César Landa, era uno de los pocos ministros bien vistos por la oposición, pero fue relevado sin explicación.

 

Otras rotaciones serían causadas por impericia de los funcionarios, como Andrés Alencastre (Agricultura), apartado por no concretar compras de urea, un fertilizante clave para aliviar la crisis alimentaria que se avecina.

 

Sin capacidad política.

 

Solo tres ministros acompañan a Castillo desde el comienzo: Roberto Sánchez (Comercio), Dina Boluarte (Inclusión Social y vicepresidenta) y Torres, actual jefe de Gabinete y blanco permanente de la oposición como sus antecesores Bellido y Mirtha Vásquez. Sin embargo, no se animan a atacrlo, porque la censura a un jefe de gabinete es para todo el equipo. Y si el Congreso censura a dos equipos, el presidente queda habilitado para cerrarlo.

 

Santa Cruz opina que Castillo aprendió a lidiar con la situación, desgastando a la oposición con cada ministro apartado y obligándola a aceptar a quien, como Torres, la descalifica constantemente. Según el analista, otra particularidad de Perú es que sus partidos son meros "taxis" que recogen candidatos "sueltos" para las elecciones.

 

Sin cuadros preparados, Castillo tuvo que acudir a inexpertos. La gran mayoría de funcionarios, en ésta y anteriores gestiones, carecían de trayectoria política, un fenómeno que alcanza a todos los ámbitos, incluido el propio Castillo, quien ya renunció al PL, al que se había unido para las elecciones. En el Congreso, más de 30 legisladores ya abandonaron sus partidos.

 

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