“No me comprometí en ningún sentido"
La visita de tres días de Donald Trump a Pekín, que se esperaba con gran interés, concluyó en un ambiente de optimismo diplomático ostensible por ambas partes.
Sin embargo, más allá de la solemnidad externa de la cumbre, expertos no vieron un avance real: las contradicciones fundamentales entre Washington y Pekín siguen siendo profundas.
Acuerdos limitados.
Según Reuters, el enfoque principal de Trump se centró en alcanzar acuerdos comerciales concretos, mientras que Xi Jinping buscaba consolidar un marco más a largo plazo para las relaciones bilaterales.
Algunos pactos se dieron a conocer durante la cumbre. Trump declaró que Pekín había acordado comprar alrededor de 200 aviones Boeing para su industria aeronáutica. Bloomberg reportó que esto quedó por debajo de los 500 Boeing 737 Max y los aviones de fuselaje ancho adicionales que se esperaba que compraran las aerolíneas chinas en el extremo máximo del acuerdo.
Reuters también informa que Estados Unidos ha autorizado a unas 10 empresas chinas a comprar el segundo chip de IA más potente de Nvidia, el H200. Antes de que se endurecieran las restricciones a la exportación de Estados Unidos, Nvidia controlaba alrededor del 95 % del mercado chino de chips avanzados y ahora podría recuperar parcialmente su posición.
Incertidumbre comercial.
A pesar de algunos acuerdos puntuales, el panorama general de las relaciones comerciales sigue siendo inestable. No se han anunciado oficialmente cambios en los aranceles, pero se espera que se prolongue la 'tregua' temporal alcanzada durante la cumbre el año pasado, que incluía una reducción de los aranceles y una flexibilización parcial de las restricciones sobre los elementos de tierras raras.
Xi Jinping declaró que las partes acordaron un formato de "estabilidad estratégica" para los próximos tres años, el cual podría servir de base para las relaciones futuras.
"Estratégicamente, Pekín parece estar tratando de convertir la disposición transaccional de Trump para estabilizar las relaciones en un marco operativo a más largo plazo para las relaciones entre Estados Unidos y China", afirmó Jack Lee, analista de China Macro Group, señalando que dicho marco podría convertirse en una referencia para las relaciones con Pekín del próximo presidente del país norteamericano.
Taiwán.
Uno de los temas más delicados de las negociaciones fue el de Taiwán. El líder chino llegó incluso a mencionar el riesgo de caer en la trampa de Tucídides, un concepto que hace referencia a que el ascenso de una potencia puede conducir a un conflicto con la potencia hegemónica vigente debido al aumento de la tensión, incluso si ambas partes desean evitarlo.
"La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos", dijo Xi.
"Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación altamente peligrosa", agregó.
Y parece que Trump no ha encontrado una respuesta clara a este desafío. "Xi me preguntó si los defendería. Le respondí: 'No hablo de eso'", declaró el mandatario a los periodistas a bordo del Air Force One, al salir de China. (RT)
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