Con rutas sin obras ni mantenimiento, Sturzenegger habilita camiones con mayor peso
En medio del escándalo generado por el desvío de más de un billón de pesos recaudados a través del impuesto a los combustibles, fondos que por ley deben destinarse al financiamiento y mantenimiento de obras viales, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, habilitó una nueva medida que permite a los camiones circular con mayor peso. La decisión genera cuestionamientos, especialmente por el estado de deterioro que presentan numerosas rutas nacionales y por la falta de obras y mantenimiento en distintos corredores estratégicos del país.
“Más medidas para reducir los costos de transporte”, publicó el ministro en sus redes, como suele hacer ante cada desregulación, sin detenerse en los efectos que puede traer la medida y la falta de control estatal.
Mediante el Decreto 689/2026, con firmas de Javier Milei, Luis Caputo y Diego Santilli, “actualizaron” luego de 30 años, el Anexo R del Decreto 779/95, reglamentario de la Ley de Tránsito, que define los pesos y medidas del transporte pesado “permitiendo agilizar y bajar costos del transporte terrestre”, según declaró el funcionario.
Ahora se equiparan las medidas de camiones con los de Brasil. “Falta adecuar la norma Mercosur para dar plena integración al parque de ambos países, pero este era un paso necesario”, sostuvo.
La medida significa que “se aumentan los pesos permitidos por camión, siempre respetando el peso por eje que es relevante para el mantenimiento de las rutas. Teníamos el absurdo de tener camiones que pudiendo cargar más no podían hacerlo porque la norma, obsoleta, lo prohibía”.
Tiempo Argentino indicó que en ningún momento menciona la falta o paralización de todos los trabajos viales en las rutas argentinas, que ahora se verán más sobrecargadas con camiones más pesados, mientras también se desmanteló la red de ferrocarriles de pasajeros, lo que genera mayor tránsito en las rutas y más cantidad de siniestros.
Por último, Sturzenegger agregó: “La tecnología de vehículos con combustibles alternativos (gas y electricidad) cambió radicalmente en estos últimos 30 años. Se adecúa la normativa para acomodar las nuevas configuraciones”.
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