Crisis: de vender 200 mil bikinis al año a deber $1.500 millones
Class Life, la marca argentina de trajes de baño que llegó a vender alrededor de 200 mil bikinis por temporada, atraviesa una crisis financiera que obligó a su sociedad propietaria a presentarse en concurso preventivo de acreedores. La empresa, que también fabrica ropa deportiva y llegó a operar locales en el exterior, declaró deudas por $1.581,6 millones y hace unos días vendió el inmueble donde funciona su taller de confección.
“La presentación se produce mientras distintas empresas argentinas recurren a procedimientos similares para intentar reorganizar sus pasivos. En el caso de Class Life, la situación combina obligaciones bancarias, deudas fiscales, cheques rechazados y una caída de las ventas que, según reconoció la propia compañía, le impidió sostener los pagos previstos”, según informó el sitio iprofesional.com
La marca comenzó su actividad en la década de 1980, de la mano de Norma y Alberto Pardo. Su negocio inicial fueron los trajes de baño, pero con los años incorporó indumentaria deportiva y prendas para fitness. También sumó a Ariana Pardo, hija de los fundadores, al diseño de sus colecciones.
En 2009 contaba con 24 locales en la Argentina y posteriormente llegó a tener seis establecimientos en el exterior, con presencia en Uruguay, Chile, Colombia, Aruba y República Dominicana. En 2016, la empresa informaba ventas de aproximadamente 200.000 bikinis por temporada en el mercado local.
Uno de los principales acreedores es el fisco, con una deuda de más de $ 606 millones mantenida mediante los planes de facilidades de pago de ARCA. También aparecen bancos, proveedores nacionales y firmas del exterior vinculadas con el abastecimiento de materiales.
Por su parte, los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA) indican que en agosto de 2026 la empresa tenía $554,9 millones de deuda financiera.
Sin consumo.
En el acta de directorio del 9 de septiembre, la empresa dejó asentadas las razones que la llevaron a solicitar el concurso. El documento menciona la caída del consumo interno, la competencia de productos importados y los costos operativos y financieros.
La conducción sostuvo que había realizado ajustes para reducir gastos, pero que los ingresos continuaron por debajo de lo necesario para cumplir sus compromisos. "Se ha estado a la espera de que en algún momento con la baja de la inflación aumentara el consumo, pero ello no sucedió hasta el momento", señaló el directorio.
La firma también reconoció que había calculado sus obligaciones sobre una recuperación de las ventas que no llegó a producirse. "La falta de las ventas proyectadas colapsó la planificación y el flujo de caja", afirmó.
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