El Gobierno responsabilizó a la clase media por las deudas: "No saben manejar sus ingresos"
Las declaraciones del vocero presidencial Adrián Ravier generaron fuertes cuestionamientos luego de que atribuyera el aumento de la morosidad en tarjetas de crédito y préstamos a la conducta de los propios consumidores. "A veces la gente misma se expone a riesgos de impago por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones", afirmó el funcionario, quien evitó vincular el incremento de las deudas con el contexto económico, marcado por la pérdida del poder adquisitivo, la inflación acumulada y el encarecimiento del costo de vida.
Los dichos contrastan con la situación que atraviesan numerosos hogares, especialmente de la clase media, que recurren al crédito para afrontar gastos cotidianos ante la caída de sus ingresos reales. En ese contexto, Ravier sostuvo que el Gobierno observa con preocupación el fenómeno, aunque destacó que las entidades financieras ofrecen alternativas para refinanciar deudas y expresó su confianza en que una eventual reducción de las tasas de interés contribuya a aliviar el panorama en los próximos meses.
Según publicó El Destape, el funcionario minimizó las alarmas por el incremento de las deudas y aseguró que el fenómeno es propio de una transición económica saludable. "Cuando una economía recupera el crédito es normal que aparezca la morosidad", argumentó el el vocero, contrastando la situación actual con el escenario previo: "Si miramos para atrás, con los niveles de inflación que teníamos no había crédito y eso tenía consecuencias".
Desde la óptica oficial, el Palacio de Hacienda considera que el país está ingresando en una nueva etapa financiera que obliga a un cambio forzoso. "Esta Argentina que recupera el crédito inicia un proceso de reaprendizaje", señaló Ravier, quien concluyó que el mercado local se enfrenta ahora a un nuevo esquema de "información y antecedentes crediticios al que nos tenemos que adaptar: tanto el banco como las personas".
La "amenaza" a la industria nacional.
Durante la conferencia, el vocero presidencial reconoció el fuerte impacto negativo que la apertura de las importaciones está teniendo sobre el entramado productivo nacional. Asimismo, argumentó que la transición hacia una economía desregulada es dolorosa pero inevitable: "Durante mucho tiempo ningún gobierno se atrevió a cambiar el modelo, porque la tensión de cambiar el modelo genera severas complicaciones", justificó, marcando una diferenciación con las gestiones anteriores.
El Destape consignó que Ravier habló del costo del plan oficial a corto plazo y admitió que la reconversión económica golpea de lleno a las fábricas locales. "Si uno cambia un modelo de economía cerrada por otro de economía abierta puede generar grandes oportunidades, pero que se van a poder visualizar con el tiempo: en el mediano y largo plazo", advirtió, para luego lanzar su definición más compleja: "En lo inmediato hay una amenaza y un desafío para los que en este momento están produciendo".
Pese a este diagnóstico, desde la Casa Rosada ratificaron el rumbo. "Estamos convencidos de que esto es lo que va a hacer a la Argentina nuevamente", remarcó el portavoz. En esa línea, explicó que, si bien "es cierto que hay sectores que se tienen que transformar y enfrentar el desafío, mientras que hay otros que tienen un dinamismo más claro", la apuesta final del oficialismo es que, "con el correr del tiempo, la Argentina va a bajar el desempleo y va a atraer más inversión extranjera".
La reforma del Central
Ravier detalló los planes oficiales para modificar la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA). Reconoció que el objetivo de máxima es blindar la política monetaria ante un eventual cambio de signo político en el poder: “De alguna manera, seguimos preocupados por el futuro. En algún momento, Javier Milei dejará de ser presidente de todos los argentinos, podrá volver el populismo... Esperemos que no, pero podría volver y esperamos poner alguna traba a este retorno a la inflación”, sinceró.
Pese a la urgencia del diagnóstico, Ravier enfrió las expectativas de un debate parlamentario inmediato al revelar que la letra chica de la ley todavía se encuentra bajo un fuerte hermetismo técnico en la autoridad monetaria. “Está en manos de (Santiago) Bausilli. El proyecto de ley no está terminado y no hay fecha para enviarlo al Congreso”, admitió el funcionario. Precisó que las modificaciones que se están proponiendo buscan “dar más seguridad de que este programa, que pone algún tipo de control sobre los agregados monetarios, se pueda sostener y de esta manera podamos tener estabilidad monetaria para adelante”.
El diario porteño señaló que de acuerdo con lo expuesto por el vocero, los cinco ejes centrales que diseñó el oficialismo para reconfigurar la entidad monetaria de forma permanente son:
Misión única: establecer que la única función del Banco Central sea preservar el valor de la moneda nacional.
Fin de los adelantos: prohibir de forma absoluta el financiamiento directo al Tesoro Nacional a través de préstamos a tasa cero.
Bloqueo de letras: prohibir la creación de las denominadas "letras intransferibles" del Tesoro.
Gobernanza blindada: fortalecer la estabilidad de la cúpula del BCRA para que su presidente continúe en el cargo más allá de los recambios presidenciales, siempre y cuando cumpla estrictamente con el mandato de la institución.
Cepo a las utilidades y sanciones penales: restringir al extremo la distribución de utilidades del Banco Central (salvo en escenarios de deflación) y endurecer severamente el régimen de responsabilidades y sanciones para futuras administraciones que, de manera directa o indirecta, pretendan emitir moneda para financiar el déficit fiscal.
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