Acto por el Día Provincial de los Derechos Humanos: "La Pampa no eligió la venganza, sino la ley y la justicia"
Una importante comitiva provincial encabezada por el ministro de Desarrollo Social y DDHH Diego Alvarez, junto a autoridades locales, llevaron a cabo el acto por el Día de los Derechos Humanos en La Pampa frente al Instituto José Ingenieros de Jacinto Arauz.
Precisamente, el colegio secundario fue hace 50 años, un 14 de julio, el objetivo de la patota que copó militarmente la localidad y se llevó detenidos a profesores y al presidente de la cooperadora, quienes fueron torturados durante meses en los distintos centros clandestinos de detención existentes en ese momento en La Pampa.
Tras las estrofas del Himno Nacional, hizo uso de la palabra el director del Instituto José Ingenieros Alfredo Gonnet, quien tras recordar lo expresado el último 24 de marzo, durante el acto recordatorio del golpe de estado de 1976, dijo que desde hace algunos años, “venimos trabajando para visibilizar estos hechos tan dolorosos que marcaron la historia de nuestro colegio y de nuestra comunidad. En marzo sostuvimos con firmeza que la verdadera paz no se construye desde el silencio, sino a partir de la resignificación de la historia. Por eso, como institución educativa, asumimos el desafío de que la memoria no se convierta en un ancla que nos inmovilice en el dolor del pasado, sino en una fuerza que nos impulse hacia el futuro. Nos propusimos entonces que las aulas del Instituto José Ingenieros sean espacios vivos de reflexión, ámbitos de debate, de cine debate, de lectura crítica y de escucha atenta a los testimonios que forman parte de nuestra propia historia local”.
Más adelante dijo que “hoy es 14 de julio. Nos convoca el Día Provincial de los Derechos Humanos en La Pampa. Y hoy, esa catapulta que activamos en marzo nos encuentra en un lugar superador. Porque esta fecha no es sólo un casillero en el calendario pampeano. Es el recordatorio exacto del día en que nuestra Provincia demostró que el horror no tenía la última palabra. Aquellos profesores y vecinos que sufrieron el operativo militar encontraron en los tribunales de la democracia la respuesta que el silencio les había negado. La Pampa no eligió la venganza. Eligió la ley. Eligió la justicia. La memoria no es un concepto abstracto. Habita los pasillos, los patios y los bancos donde nuestros jóvenes hoy eligen la libertad. Como comunidad educativa hemos elegido que el silencio y el miedo no vuelvan nunca más a caminar por nuestro pueblo. Elegimos que florezcan las preguntas. Los estudiantes tomaron el pasado y han comprendido que estas paredes guardan marcas, pero la palabra tiene el poder de sanar y transformar el dolor en libertad. Con ustedes, en el IJI, Nunca Más”.
Goñi.
Posteriormente habló a los presentes el intendente Santiago Goñi. El mismo expresó: “aquellos hechos sembraron miedo en toda la comunidad. Muchos eligieron el silencio para proteger a sus familias, otros debieron vivir durante años con el dolor, la incertidumbre y las consecuencias de la persecución. Lo ocurrido aquí en el colegio nos recuerda que la dictadura no fue una historia lejana. También golpeó a los pueblos del interior, a nuestras escuelas, a nuestros vecinos y personas conocidas. Con el regreso de la democracia, comenzaron a escucharse los testimonios de las víctimas y a construir la verdad. Gracias al compromiso de quienes tuvieron el valor de contar lo sucedido y al trabajo de la justicia, hoy conocemos la historia y podemos transmitirla a las nuevas generaciones”.
Hoy vivimos en democracia.
“Muchos de los que aquí nos acompañan nacieron en un país donde pueden expresar sus ideas, estudiar en libertad, participar, votar y construir un futuro sin temor. Quizás parezca algo natural, pero es un derecho que fue recuperado gracias al esfuerzo y compromiso de una sociedad. Depende de cada uno de nosotros fortalecerla día a día. Que lo ocurrido el 14 de julio de 1976 en el Colegio José Ingeniero, nos inspire siempre a defender y respetar la educación, la verdad y la justicia. Porque un pueblo que conoce su historia puede construir un futuro mejor”.
Grotto.
En nombre del Gobierno provincial, la subsecretaria de Derechos Humanos, Paula Grotto expresó: “No nos convocamos hoy solamente para recordar un episodio del pasado. Nos convocamos para comprender de manera cabal lo que ese operativo representó. Porque aquel despliegue militar y represivo, ensañado contra un pequeño pueblo, constituye una de las pruebas más contundentes de una verdad que costó años construir, sostener y hacer visible”.
Más adelante dijo que “La Pampa no fue una isla. Esa frase, repetida durante décadas, podría parecer una consigna gastada para algunos. Sin embargo, mantiene una vigencia extraordinaria porque resume una verdad histórica profunda. La Pampa no fue una isla. Porque el terrorismo de Estado no se limitó a los grandes centros urbanos. La maquinaria planificada del terror llegó a cada rincón del país. Llegó a nuestros pueblos, a nuestras escuelas, a nuestra prensa, a nuestras oficinas públicas. Llegó al seno de nuestras familias. El copamiento de Jacinto Arauz es una expresión concreta de ese horror”.
En esa línea dijo que “aquí también hubo secuestros, torturas y persecuciones. Aquí también hubo docentes censurados, trabajadores expulsados de sus empleos y dirigentes perseguidos. Aquí también hubo familias atravesadas por el dolor, el silencio y el miedo. Los juicios por delitos de lesa humanidad en nuestra provincia permitieron dar entidad jurídica y reparación histórica a esas historias. Lo que durante años fue negado, minimizado o proscrito, quedó acreditado y juzgado por la justicia. Las víctimas recuperaron la voz. Y la sociedad pampeana pudo conocer sin dobleces la profundidad de lo ocurrido en nuestro propio territorio”.
Por eso, frente a quienes pretenden relativizar este pasado, la gestión del gobernador Sergio Ziliotto sostiene los derechos humanos, no como una agenda coyuntural, sino como una verdad irrenunciable de política de Estado, en todo el territorio pampeano. Pero la memoria no es una tarea terminada ni un archivo estático. Es una construcción permanente y colectiva. Y esto lo decimos con especial fuerza en este tiempo, el año en que se cumplen 50 años del inicio del último golpe cívico-militar y el año en que nos tocó despedir a la querida Tati Almeida, madre de Plaza de Mayo y referente internacional de la lucha contra la impunidad. Su partida nos dejó un legado ineludible. La posta de las madres ahora está en nuestras manos”.
Finalmente expresó que “la memoria es la herramienta que nos permite comprender quiénes somos y cómo llegamos hasta aquí. Pero también es nuestra primera línea de defensa frente a quienes intentan negar el horror o cuestionar los consensos democráticos más básicos que supimos construir como pueblo. Hoy, cuando vemos reaparecer discursos negacionistas que buscan minimizar el terrorismo de Estado, poner en duda las políticas de memoria, verdad y justicia, o presentar como discutibles hechos que ya han sido aprobados por los tribunales y reconocidos por la historia, nuestra respuesta debe ser tajante. Debe ser la misma respuesta que sostuvo la democracia argentina durante más de cuatro décadas, la defensa irrestricta de los derechos humanos y la vigencia absoluta del nunca más”.
Luego de las palabras alusivas, fueron entregados dos cuadros representativos realizados por la pintora Marcela Oveseika, al intendente Santiago Goñi y a la viceintendenta Mariángeles Oveseika. Se descubrió una placa recordatoria y se plantó un árbol. También la agrupación folclórica local Querencia interpretó “ecos de ayer” y se realizó una recorrida por el pasillo del colegio donde se encontraban gigantografías de detenidos desaparecidos de la última dictadura militar.
Artículos relacionados
