Endeudamiento: 9 de cada 10 jóvenes entra en mora antes de conseguir trabajo
Un informe del Banco Provincia reveló que 9 de cada 10 jóvenes de entre 18 y 21 años entran en mora antes de conseguir un empleo, una señal que expone cómo el crédito dejó de ser la consecuencia de un ingreso estable para convertirse, muchas veces, en un sustituto frente a la falta de ingresos.
Según publicó El Destape, trabajo dio cuenta que por primera vez miles de jóvenes ingresan al sistema financiero sin haber logrado una fuente de ingresos estable y comienzan su recorrido económico con antecedentes de mora que pueden condicionar sus posibilidades futuras.
El relevamiento advirtió que el deterioro es especialmente marcado entre los más jóvenes. Mientras la irregularidad del crédito al sector privado alcanzó el 7,3% en abril y la de los hogares llegó al 12,1%, en el caso de las personas de 18 a 21 años la tasa trepó al 39,3%, prácticamente el doble que un año atrás. Además, el problema es aún más pronunciado entre quienes acceden al financiamiento a través de empresas fintech, donde la irregularidad alcanzó el 43,4% (versus 36,8% registrado en bancos).
El fenómeno todavía alcanza a una porción relativamente reducida de los jóvenes —311.570 personas de entre 18 y 21 años con saldos activos, equivalentes al 13,2% del total de esa población—, pero la velocidad con la que se deteriora su capacidad de pago encendió las alarmas. Según la entidad, el problema no responde únicamente a un mayor acceso al crédito sino a la fragilidad de las condiciones económicas en las que se produce esa inclusión financiera.
No obstante, el 37,4% de quienes fueron “incluidos” en 2025 terminó en mora, lo que implica que “aproximadamente 123 mil jóvenes pasaron rápidamente de la inclusión a la exclusión financiera”, precisaron.
Ingreso al sistema.
A su vez, cuanto menor es la edad de ingreso al sistema, mayor es el riesgo de incumplimiento: entre quienes accedieron al crédito a los 19 años, el 44% cayó en mora, una proporción significativamente superior a la registrada entre quienes ingresan a los 21 años.
Detrás de este fenómeno aparece otro proceso que ayuda a explicar por qué cada vez más jóvenes llegan al sistema financiero sin ingresos suficientes para sostener sus deudas: el deterioro de las condiciones de inserción laboral. El acceso al primer empleo formal se volvió más tardío e inestable, mientras crecieron las formas de contratación precarias y los trabajos de bajos ingresos, una combinación que deja a una parte importante de la juventud dependiendo del crédito para financiar gastos cotidianos.
En esa línea, un documento reciente del Centro de Innovación de las y los Trabajadores (CITRA) mostró que más de la mitad de las nuevas inserciones laborales son precarias y que cuatro de cada diez jóvenes atraviesan situaciones de inestabilidad laboral, entre empleo informal, desocupación o trabajos intermitentes: la fragilidad entre los jóvenes ascendió al 45,7% (entre las personas adultas se ubicó en 32,1%), el déficit de empleo alcanzó el 37,1% y entre las mujeres jóvenes, se elevó a 38,5% y la precariedad laboral escaló al 58,7%.
El informe al cual accedió el medio citado, señala que el 92% de los jóvenes de entre 18 y 21 años que cayeron en mora no tiene empleo registrado en relación de dependencia, y que, incluso ampliando la mirada a otras formas de actividad, el 90% no registra ningún tipo de ocupación independiente formal. Es decir, para la enorme mayoría de quienes ingresan tempranamente en el sistema financiero, el crédito aparece, paradójicamente, antes que una fuente de ingresos.
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