Industria en caída libre: cayó 4,3% la metalurgia
La retracción de la actividad económica comenzó a impactar con mayor fuerza en el sector metalúrgico, una de las ramas más vinculadas al desempeño de la producción y el mercado interno. Según el más reciente relevamiento de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), durante abril la actividad registró una caída interanual del 4,3 por ciento y también mostró un descenso del 1,3 por ciento respecto de marzo, profundizando así el escenario de contracción que afecta a gran parte de la industria nacional.
El informe elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la entidad empresaria indicó que la actividad metalúrgica acumuló en los primeros cuatro meses de 2026 una retracción de 6,2 por ciento y continuó funcionando muy por debajo de los niveles de producción registrados en los últimos años. Detrás de esos números aparecen fábricas con líneas de producción frenadas, menor nivel de pedidos y un creciente volumen de capacidad ociosa que se extiende a casi todas las ramas manufactureras.
El deterioro del sector ocurre en un contexto económico atravesado por la caída del poder adquisitivo, el freno del mercado interno, la apertura importadora y la reducción de la obra pública impulsada por el gobierno de Javier Milei. La combinación de esos factores impactó sobre actividades vinculadas a la producción industrial, que comenzaron a mostrar dificultades para sostener el ritmo de actividad incluso en segmentos históricamente dinámicos, el informe que fue replicado por el sitio eldestapeweb.com
Uno de los indicadores que más preocupación generó entre los industriales fue el nivel de utilización de la capacidad instalada. Según Adimra, el sector operó durante abril con un uso de apenas 40,9 por ciento de su capacidad productiva, un valor que representó una caída de seis puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior y que se ubicó entre los registros más bajos de las últimas décadas para la actividad metalúrgica.
Recortes.
Con menos producción y menor cantidad de órdenes de compra, muchas empresas comenzaron a trabajar con turnos reducidos, recortes de horas extras y líneas parcialmente paralizadas. Desde la conducción de Adimra advirtieron que el escenario comenzó a adquirir características recesivas cada vez más marcadas. El presidente de la entidad, Elio Del Re, sostuvo que la caída de la capacidad instalada constituye el principal síntoma del deterioro industrial.
“El bajo uso de la capacidad instalada es el dato más preocupante y el más gráfico de lo que sucede en el sector, porque no nos tenemos que olvidar que el año 2025 contra el año 2024 también había dado una caída. O sea, estamos midiendo caída tras caída”, afirmó el dirigente empresario. El informe mostró que solamente dos segmentos lograron exhibir mejoras interanuales durante abril: Maquinaria Agrícola, que registró un crecimiento de 5,1 por ciento, y Carrocerías y Remolques, con una suba de 3,9 por ciento. Ambos sectores aparecen vinculados a nichos específicos de demanda y a dinámicas productivas particulares, aunque todavía sin capacidad para compensar la caída general de la actividad.
En el resto de los rubros predominó un escenario contractivo. La mayor baja se produjo en Fundición, que mostró una caída de 13,6 por ciento respecto del mismo mes del año anterior. También retrocedieron Otros Productos de Metal (-5,7 por ciento), Equipamiento Médico (-5,6 %), Bienes de Capital (-4,8 %), Equipo Eléctrico (-4,5 %) y Autopartes (-1,7 %).
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