Scott Bessent no descartó una nueva intervención financiera
El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, reabrió la posibilidad de que la administración de Donald Trump vuelva a desplegar su poder de fuego económico para sostener al gobierno de Javier Milei en caso de que reaparezcan las turbulencias en los mercados.
Según informó Bae Negocios, las declaraciones fueron durante una entrevista concedida al portal norteamericano Axios, donde el funcionario ratificó la predisposición de Washington para intervenir nuevamente en favor de Buenos Aires de ser necesario.
Los dichos del titular de la cartera económica estadounidense cobran una relevancia crítica en un contexto atravesado por tensiones financieras locales. Con un riesgo país que volvió a superar la barrera de los 650 puntos básicos, incipientes señales de estancamiento en la actividad económica y crecientes dudas entre los inversores sobre la sostenibilidad del programa financiero, la manifestación pública de apoyo busca actuar como un ancla de certidumbre para el mercado cambiario y la deuda soberana argentina.
Intervención.
Durante el reportaje, Bessent reivindicó de manera directa la inédita maniobra realizada durante el año pasado, cuando los Estados Unidos intervinieron de forma directa en la plaza cambiaria local a través de un esquema de acuerdos extraordinarios entre bancos centrales.
El funcionario explicó que el uso del balance del Tesoro y de la Reserva Federal permitió oxigenar las reservas del Banco Central de la República Argentina y brindar la liquidez necesaria para que la administración de Milei pudiera arribar en un marco de estabilidad a las elecciones legislativas de 2025.
En el mismo sentido, el ministro norteamericano alineó su discurso con la narrativa oficial de la Casa Rosada al responsabilizar a los sectores opositores por las turbulencias previas a las urnas. Según Bessent, existió un intento deliberado por parte de la oposición política de predisponer en contra a los agentes de mercado y desatar un pánico financiero intencional, una maniobra que, a su juicio, fue desactivada gracias a la rápida y decidida cooperación bilateral instrumentada por la Casa Blanca.
Asistencia.
Un aspecto central del testimonio de Bessent radicó en la justificación de la medida ante la opinión pública y el arco político de su propio país. Lejos de presentar el rescate como una concesión a fondo perdido o un costo para los contribuyentes estadounidenses, el secretario del Tesoro remarcó que el uso del balance financiero de los Estados Unidos no solo no generó pérdidas, sino que terminó reportando ganancias directas para el erario norteamericano mientras cumplía su objetivo de estabilización.
El funcionario argumentó que esta asistencia se fundamentó en el reconocimiento de la Argentina como un socio de primer orden, ponderando la profunda serie de reformas estructurales y de desregulación impulsadas por la gestión libertaria.
Para la administración Trump, el respaldo económico no constituye una simple ayuda coyuntural, sino una inversión calculada que premia la alineación doctrinaria y el apego al libre mercado demostrado por el Ejecutivo argentino.
Más allá del impacto financiero inmediato, las definiciones de Bessent proyectaron la intervención en una dimensión geopolítica regional. El titular del Tesoro enfatizó que el proceso de estabilización en la Argentina permitió catalizar un viraje de características generacionales en toda América Latina, en un momento histórico donde los Estados Unidos carecían de un número significativo de aliados ideológicos firmes y declarados en el hemisferio sur.
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