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Miércoles 11 de marzo 2026

Trabajadores deben saltear comidas

Redacción 11/03/2026 - 00.38.hs

Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló que la gran mayoría de los trabajadores asalariados enfrenta dificultades para comer adecuadamente en el trabajo debido a la presión de la inflación sobre los salarios. En concreto, la inseguridad alimentaria alcanza a más de 8 de cada 10 trabajadores.

 

El estudio advierte que este fenómeno se ha extendido ampliamente entre trabajadores formales, y que se recorta tanto la cantidad como la calidad de los alimentos consumidos durante la jornada laboral.

 

"Según la investigación, apenas el 16,5% de los asalariados está libre de privaciones alimentarias. En contraste, el 83,5% experimenta algún tipo de vulnerabilidad, lo que refleja el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de inflación persistente", publicó El Destape, en base al informe de la UCA.

 

La problemática se manifiesta de dos maneras: la reducción de las porciones o el reemplazo de alimentos nutritivos por opciones más económicas. Este fenómeno aparece como una consecuencia directa de la crisis de ingresos.

 

La investigadora responsable del informe, Ianina Tuñón, advirtió que los ingresos de gran parte de la fuerza laboral no alcanzan para cubrir el costo de alimentarse durante el trabajo, lo que obliga a priorizar otros gastos esenciales.

 

Saltear comidas.

 

Uno de los datos más alarmantes del informe es la cantidad de trabajadores que directamente dejan de comer durante su jornada laboral. "El 61,1% de los asalariados reconoce haber omitido alguna comida por falta de recursos: el 46,7% lo hace ocasionalmente y el 14,4% de forma habitual", detalla el medio citado.

 

La situación se agrava entre los trabajadores jóvenes: en el segmento de 18 a 29 años, el 70,7% saltea comidas. Asocian este fenómeno a la percepción de salarios iniciales más bajos y una mayor precariedad económica. Además, el informe reveló que casi uno de cada cuatro trabajadores (22,6%) no consume ningún alimento durante su jornada laboral, lo que expone un nivel de vulnerabilidad alimentaria significativo incluso dentro del empleo formal.

 

Menos calidad nutricional.

 

La inflación también impacta en la calidad de alimentos. El 78,5% reconoce haber reemplazado comidas nutritivas por opciones más económicas, lo que implica un deterioro en la calidad nutricional.

 

Dentro de ese grupo, el 24,6% afirma que esta práctica ya se volvió habitual, consolidando un patrón alimentario de menor calidad como forma de ajuste frente al aumento del costo de vida. El problema se agrava por el precio de las comidas fuera del hogar.

 

El informe señala que almorzar durante la jornada laboral significa un gasto elevado: el 43,9% de los trabajadores desembolsa entre $5.001 y $10.000 diarios, mientras que el 20% gasta más de $10.000 por día. Esto transforma la comida diaria en un verdadero “costo operativo” que reduce el salario real, ya afectado por la inflación.

 

Desigualdades.

 

El informe también detectó importantes desigualdades según ingresos y condiciones de trabajo. Por ejemplo, entre quienes ganan hasta $ 800.000 mensuales, el 41,8% considera que su alimentación es poco saludable. En cambio, entre los trabajadores con ingresos superiores a $ 2.000.000, esa proporción baja al 23,8%.

 

Las condiciones del lugar de trabajo también influyen. Cuando los empleados no tienen acceso a heladera o microondas, el porcentaje de quienes saltean comidas asciende al 72%, lo que muestra cómo la infraestructura laboral puede profundizar la inseguridad alimentaria.

 

Además, el 55,6% de los trabajadores no recibe ningún tipo de aporte del empleador para alimentación, lo que deja el costo completamente a cargo del salario individual. Frente a este escenario, surge una demanda clara entre los trabajadores.

 

El 80,4% considera necesario recibir algún tipo de aporte del empleador para la alimentación, con libertad para elegir cómo utilizarlo. El apoyo es aún mayor entre los sectores más afectados, como los trabajadores de la construcción y los jóvenes, donde la proporción supera el 85%.

 

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