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"Un pueblo cansado de promesas incumplidas”

Redacción 08/08/2026 - 00.34.hs

En una misa crítica con el gobierno en el Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, pronunció un duro mensaje en el que puso en el centro las dificultades para llegar a fin de mes y la pobreza: “el sueldo no alcanza y no decimos nada ante hermanos que revuelven la basura para comer”, dijo.

 

Además, citando la Encíclica Magnifica Humanitas 157 del Papa León XIV, apuntó contra uno de los principales latiguillos del gobierno de Javier Milei: “La libertad económica no puede ser absoluta y debe medirse siempre en función del bien común y de la dignidad de cada persona”.

 

En su Homilía de San Cayetano 2026, el arzobispo porteño dijo que como pueblo “nos resignamos a que las cosas aumenten: el boleto de transporte público, las tarifas, los alquileres, los alimentos”.

 

“San Cayetano, -continuó el Arzobispo- aquí tienes a tu pueblo, que no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía y que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes, o caer en la trampa de los créditos que endeudan y asfixian a muchísimas familias”.

 

Según publicó Tiempo Argentino, en la misa García Cuerva habló del “pueblo esperanzado, que a pesar de las dificultades no pierde la fe, y sigue acercándose a pedir paz, pan y trabajo”, pero sin embargo, disparó contra las dirigencias políticas. “Un pueblo cansado de promesas incumplidas y dirigentes que hablan de los pobres, pero no están cerca de sus necesidades y se dan la buena vida”, aseveró.

 

Y añadió “un pueblo que sabe que la solución concreta a los problemas económicos y sociales la tiene una clase dirigente que a veces parece mirar para otro lado poner toda su energía en descalificaciones y debates estériles que no resuelven la vida de nadie”.

 

Por último, el Arzobispo celebró “con alegría” el próximo viaje de noviembre del Papa León XIV a la Argentina y finalizó su homilía con palabras suyas referidas a la realidad del trabajo: “en el centro de cualquier dinámica laboral no deben situarse ni el capital, ni las leyes del mercado, ni el lucro, sino la persona, la familia y su bien, respecto a los cuales todo lo demás es funcional”.

 

Fieles.

 

Esta vez, la consiga es "San Cayetano, aquí tienes a tu pueblo", una renovación de votos entre los peregrinos y el santo muerto en 1547 en Nápoles, actual Italia. Nunca es una fecha más, pero ahora es especial: la futura visita del papa León XIV, que será entre el 8 y el 11 de noviembre, renovó el entusiasmo tanto entre la cúpula eclesiástica como entre los peregrinos, que esperan a Robert Prevost para darle aquel abrazo que le deben a Francisco.

 

Alrededor, sacerdotes enfundados en uniformes blancos comparten bendiciones y saludan a los fieles. En algunas esquinas se montan confesionarios móviles, apenas dos sillas de plástico enfrentadas entre sí. En una se sienta el cura y en la otra, el penitente. De lejos, se los ve intercambiar gestos, como en una coreografía mal ensayada.

 

Pedir y agradecer son las acciones que rodean a San Cayetano. Si es para pedir, la mano viene brava; en cambio, si se dan las gracias, algo se cumplió. Algunos piden. "Con esta situación, uno viene a pedir. Está muy difícil, ahora se siente mucho. Hace un año que estoy desocupado y tengo 50 años, ¿quién le da trabajo a alguien de 50 años? Ya sos una persona vieja", dice Antonio, que viajó desde Laferrere. Le faltan dos cuadras. "Todos los 7 de agosto, acá", saca pecho.

 

Alicia, en cambio, llegó del sur; de Banfield, más precisamente. Vino con la Iglesia de su barrio. Agradece: "Todo lo que tuve, lo tuve pidiéndole a San Cayetano". Es jubilada pero que sigue trabajando "porque no alcanza", aunque aclara que le gusta trabajar. Ruega, además, por empleo para su hijo y se entusiasma con la visita de León XIV a la Argentina.

 

Las miles de personas que se agolpan en los alrededores dan muestra de su fe. Pasan horas de pie a la intemperie para desfilar delante de la figura del santo por apenas unos segundos.

 

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