Domingo 26 de junio 2022

«Anima»: con aroma emprendedor

Redaccion 07/08/2021 - 10.58.hs

María Belén Schanton atravesó situaciones muy complicadas pero supo encontrar su fortaleza en un emprendimiento repleto de energía: en «Anima, velas de soja» elabora productos con una gran calidad y variedad que vende en distintos puntos de la provincia

 

El lunes 27 mayo de 2019 la foto de tapa de LA ARENA impactaba. En la imagen se veía una casa cubierta por las llamas, un incendio voraz que arrasaba por completo la vivienda ubicada en la zona aledaña a la Cuesta del Sur, sobre la ruta nacional 35. Allí vivían una mujer y sus tres hijos, que no sufrieron ninguna consecuencia física pero sí las pérdidas totales de todo lo que había en ese chalet tipo alpino que ardió a raíz de una estufa a leña mal colocada.

 

«Me quedé con lo puesto, una calza y una remera, nada más. Y lo mismo mis hijos. Todo lo que tengo ahora fue por la donación de la gente, que fue impresionante lo que se generó, pero más allá de lo material se te quema todo, los recuerdos, lo que es tu hogar, tu día a día», recuerda Belén sobre un hecho que si bien sucedió hace más de dos años reaparece en forma recurrente en la charla. Pero no como un lamento eterno sin superar sino más bien como una señal inequívoca de resiliencia que ella supo adoptar y transformar.

 

«Cuando arranqué lo de las velas mucha gente me decía: ‘qué loco, justo algo que está asociado al fuego’. Pero no me quedó un trauma con eso, para mí el fuego es energía, me encanta; y no lo asocio a lo que me pasó, no le tengo miedo. Se quemó el pasado, el fuego se lo llevó. Por supuesto que costó muchísimo y en ese momento salí adelante por mis hijos, porque si no me quedaba tirada en una cama todo el día», describe María Belén Schanton (43 años), la protagonista de una historia que sabe de caídas, de tropiezos. Pero hoy también de lucha, de no dejarse caer del todo y de tomar impulso. De emprender.

 

«Ese 2019 fue terrible porque a fin de año me quedé sin trabajo, cuando cambió el gobierno provincial. En mi adolescencia, una vez que terminé el secundario en el colegio Normal, me fui a estudiar y me recibí de licenciada en Ciencia Política. Desde chica trabajé con mi papá pero porque la gestión y el mundo de la política siempre me atrajo, pero en determinado momento no me sentí bien y eso me llevó por un camino espiritual, que desembocó en estudiar Yoga, por eso soy profesora de esa disciplina», señala la madre de tres chicos (de 9, 13 y 16 años).

 

El del medio, Felipe, fue protagonista (también en ese 2019) de las noticias incluso a nivel nacional porque a un compañero de fútbol del club All Boys le habían robado los botines y su familia no tenía fondos para comprar otro par. Entonces Felipe, con sus ahorros, le compró unos nuevos a su amigo y la historia se viralizó.

 

«Eso fue un mes antes de que se queme la casa y después nos invitaron al programa ‘Quien quiere ser millonario?’, que estaba en Telefe. Fue algo que nos ayudó a ir saliendo», apuntó Belén, que comenzó 2020 en la búsqueda de una salida y la inesperada llegada de la pandemia le abrió una posibilidad, una salida.

 

«Yo seguía sin trabajo y en mayo me contacto con Marianela Lavalle, de Biogreen, una mujer increíble que me abrió las puertas cuando yo estaba sin rumbo, destruida. En principio me ayudó en lo emocional y después empecé a atender el negocio. Ahí apareció lo de las velas de soja, escuché algo y me puse a investigar por todos lados. Pude hacer dos cursos online, uno de Mar del Plata y otro de Buenos Aires, y fui aprendiendo todo este mundo que me apasiona».

 

El inicio.

 

De poco Belén fue incorporando herramientas: una balanza, un termómetro, la materia prima. Y surgió «Anima, velas de soja», un producto pampeano que se vende manera individual pero que también se encuentra en varios de los bares y restaurantes de la ciudad, en sitios del interior de la provincia o en otro tipo de comercios (el WhatsApp es 2954 810399).

 

«Cuando empecé con las velas fue duro porque son mil cosas para tener en cuenta y la presión y la necesidad de que todo salga bien, pero al mismo tiempo me sentía útil, con algo que podía hacer por mi propia cuenta y generar un ingreso que me sirve mucho. Desde el principio me hicieron notar que lo que vendía era muy bueno, tenía muchas respuestas positivas y eso me llenó de autoestima. En principio no lo veía como un negocio y casi sin darme cuenta me fui perfeccionando y vendiendo cada vez más. Una amiga, Rocío Tufoni, me sugirió el nombre y toda la parte de diseño la hizo Yanina Duckart. Después de un tiempo también incorporé jabones y algún otro producto».  

 

¿En qué se diferencian las velas de sojas de las comunes?

 

«En que no tienen derivados del petróleo, y si no está contenida en un envase no subsiste, se solidifica a muy baja temperatura. No es como las de parafina que pueden estar sin envase. Está bueno también por lo renovable y reutilizable porque vos podés llevarte el envase completo o sino traés un envase vacío y lo armo acá. Le pongo frases, figuras, nombres. Además no quita el oxígeno del aire y no tiene nada químico, trabajo con la cera pura», describe Belén, que divide sus velas en tres categorías: dulce, cítrico y floral.

 

«La gente las busca fundamentalmente por el aroma, solo en los restaurantes me piden sin aroma porque así no se mezcla con la comida, pero la gente busca el aroma, no es por ahí como el sahumerio que quizás te ahoga. Esto te da una energía diferente. El aroma transporta a lugares y a situaciones y esa esencia es lo que más se valora».

 

Vainilla, verbena, limón, peras y flores, uva, naranja y pimienta. Dulce de leche, menta, mandarina, jengibre. Las variedades y combinaciones se multiplican, los aromas seducen y las manos de Belén hacen de «Anima» un lugar que ofrece buenas sensaciones.

 

«Me encantaría tener un local para la venta a la calle, es mi aspiración aunque es un paso muy grande y lo tengo que dar con cierto respaldo. Hasta que no sos emprendedora no entendés el esfuerzo, la dedicación y el amor que hay detrás», dice la responsable de Anima como una verdadera alquimista de sensaciones y aromas. Esos aromas que transportan y renuevan el espíritu y el alma. Como el de Belén.

 

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