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Sabado 25 de abril 2026

Artesano de la restauración

Por Redacción 25/04/2026 - 00.22.hs

“Impacto” es uno de los comercios más tradicionales de la ciudad. Una tapicería creada por Walter Bajo y que luego quedó en manos de quien fue su empleado durante muchos años, Oscar Uribe.

 

“Me gusta venir todos los días y ver cómo un mueble vuelve a cobrar vida”, aseguró.
Por unos minutos los roles se intercambian. Oscar sale del negocio, carga sobre uno de sus hombros un rollo de tela de gran tamaño y desde detrás del vidrio se lo observa como si fuese un cliente o un proveedor que llega para traer su carga. Y la imagen se transforma en una metáfora de su historia con ese local que abrió las puertas en abril del ’82 y que hoy se mantiene en pie gracias al trabajo, la perseverancia y la calidad de un oficio que nunca pierde vigencia. “Restaurar una silla o un sillón no es de primera necesidad, por eso quien decide traer un mueble es porque lo quiere, lo pensó, lo imaginó y lo decidió”, asegura.

 

Oscar Uribe tiene 61 años, es santarroseño y cuando saca las cuentas el resultado es que hace 46 años que se desempeña como tapicero. En principio cuando entró, no como cliente ni proveedor, sino para pedir trabajo y esa oportunidad se la brindó Walter Bajo en la tapicería “Impacto”, el negocio de la esquina de Coronel Gil y O’Higgins (en pleno centro de la ciudad) que tantos muebles vio entrar en estado moribundo y que luego vio salir con una imagen impecable gracias a una tarea de manos expertas. De un artesano de la madera y la tela.

 

“Cuando estaba en el secundario dejé de estudiar y empecé a trabajar en distintas cosas. Me tocó la colimba (servicio militar) y cuando salí sabía algo de carpintería. ‘Impacto’ tenía su local en Garibaldi y Alem y luego de hablar con Walter empecé a trabajar. Y desde entonces me dedico a este oficio. Las cosas fueron cambiando porque en ese tiempo los muebles se fabricaban a medida, hoy eso ya no se hace pero el trabajo de restaurar sigue vigente”, saca pecho Oscar desde esa esquina repleta de telas, maderas, accesorios, dos máquinas de coser japonesas, una radio que nunca descansa y herramientas de distinto tamaño.

 

“En el ’85 nos mudamos a esta esquina y fuimos creciendo con la clientela porque la ubicación nos dio un vuelco impresionante, vinimos a un lugar mucho más visible y eso se tradujo en más trabajo. En mi caso estoy muy agradecido con la familia de Walter porque cuando él falleció realmente no sabíamos qué iba a pasar, hasta que su mujer y los hijos se reunieron y decidieron dejar el negocio a mi cargo así que no tengo más que reconocimiento para ellos”, remarca Oscar en la charla con LA ARENA y mientras despacha trabajos listos, recibe nuevos clientes y atiende llamados de clientes.

 

“Una de las cosas que más me gusta de este oficio es que todos los días aprendés algo nuevo. Los materiales fueron cambiando, la tecnología, todo ha sido para mejor porque antes se trabajaba con la tacha y el clavito y cuando yo empecé se hacía todo con la engrampadora neumática. Y ahora es el poliester. En un principio también se trabajaba con automotores, éramos más empleados y era una tarea más integral. En la actualidad sólo hago muebles, sillones de oficina, de hogar; y por suerte hay trabajo. No me puedo quejar porque pese a que todo está muy difícil, la gente sigue encargando trabajos. Hay que tener en cuenta que en muchos casos hay algo sentimental en arreglar un mueble”, resaltó.

 

Dedicación.

 

La trayectoria de “Impacto” se extiende fuera de los límites de la capital pampeana y por eso Oscar resalta que la clientela se disemina por distintos lugares, incluso de provincias vecinas. “Viene gente de todos lados, Victorica, Catriló, Macachín, General Acha, Winifreda y de provincia de Buenos Aires, por ejemplo de Villa Maza. Esta semana me llamaron desde ahí por unos sillones Luis XV que no sabés lo que son, hermosos, está buenísimo ese tipo de trabajo, aunque claro que restaurar algo así lleva mucho tiempo, muchísima dedicación y es una tarea bien artesanal”.

 

En la charla con Oscar también surgen recuerdos de momentos muy difíciles, muy duros; como lo fue el incendio que el local sufrió en agosto de 2016. Y ese diálogo coincide con el ingreso de un cliente que casualmente es bombero y enseguida cuenta que en el cuartel siempre se comenta ese incidente, que obligó a una ardua tarea para apagar las llamas.

 

“Uno de los empleados de ese momento estaba soldando algo en el depósito y las chispas cayeron sobre el polietileno. Enseguida se prendió todo. Por suerte fue más que nada en ese depósito y no hubo personas heridas ni nadie afectado”, recordó Oscar. El creador original del negocio, Walter Bajo, había nacido en la ciudad bonaerense de Pehuajó y gracias a la influencia de un tío tapicero se inició en el oficio. Luego se mudó a la vecina Trenque Lauquen, abrió su primer local y en 1981, cuando estaba en pleno crecimiento, unos cables recalentados provocaron un incendio que arrasó, entre otras cosas, con 120 sillones que habían sido restaurados y estaban listos para ser cargados. Al tiempo se produjo la mudanza a Santa Rosa y comenzó otra historia.

 

Ganas.

 

La tapicería ‘Impacto’ abre de lunes a viernes de 8 a 12 y de 16 a 19. Ese es el horario oficial, pero aunque las puertas estén cerradas no significa que su habitual habitante no esté en su interior haciendo cortes, midiendo o cosiendo.

 

“Abro a las 8 de la mañana pero a las 6 ya estoy acá, a las 3 de la tarde también estoy y son las 8 de la noche y sigo. Antes trabajaba los sábados pero ahora no, aunque igual si hay mucho por hacer vengo, incluso los domingos. Todos los días me levanto y vengo con ganas, es un trabajo que me gusta, que está lejos de ser una carga. Lo disfruto así que eso me da un impulso importante”, afirma Oscar sobre la motivación de ponerse manos a la obra tras cada amanecer. Y en una mañana a pleno sol de otoño no tiene problemas en hacer el ‘acting’ de salir a la vereda para algunas fotos y enseguida entrar, como cuando ingresó a pedir trabajo hace 46 años y se quedó hasta hoy. Como un artesano de la restauración.

 

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