La salud desde el suelo
Celeste Rodríguez Ramírez se especializa en brindar salud y bienestar en un lugar del cuerpo que no siempre está visible: las uñas de los pies. Es una referente en el rubro y además brinda cursos para que otras personas puedan generar su propio emprendimiento.
“Tenía el llamado ‘hongo de conejo’, yo no sabía que existía pero vine con Celeste y me hizo un tratamiento bárbaro”, cuenta Vanesa cómodamente sentada en un sillón y que además de paciente, cumple el rol ocasional de ‘modelo’ para las fotos y para que se pueda observar que lo que dice, es ciento por ciento real. Y quien aplica el trabajo, el conocimiento y la experiencia sobre esos pies es una profesional que gracias a un gran camino recorrido se erigió en una referente en la salud y el bienestar de una parte del cuerpo que no siempre está visible pero que si no tiene el cuidado adecuado, significa un gran dolor de cabeza.
“Hago pedicuría profesional, todo está enfocado en la salud de la uña y, en lo relacionado a lo estético hago los trabajos básicos en ese sentido. Además de lo que es estrictamente el consultorio, los sábados brindo cursos para que la gente interesada se pueda formar”, se presenta Celeste Rodríguez Ramírez (38) en su cómodo espacio de la calle Joaquín Ferro 521, en el barrio de Villa del Busto de Santa Rosa, en donde se ubica “Pedicura Integral” (el WhatsApp para turnos es el 2954 – 330990 y el Instagram @pedicura.integral).
Celeste nació en la ciudad bonaerense de Bragado y cuando tenía 19 años se radicó en la capital pampeana. “Quien era mi pareja en ese entonces tuvo una oportunidad de trabajo y nos vinimos. Antes de eso estaba formándome en pedicuría y viajaba a Buenos Aires para hacer cursos, también de podología, pero quedé embarazada en ese momento y no pude seguir”, recordó sobre el germen de su sendero emprendedor.
“Cuando ya estaba en Santa Rosa retomé esa formación, por una necesidad económica y también para hacer algo, así que empecé a ejercer; más que nada con conocidos. En 2016 me separé así que salí a hacer domicilios a full y fui generando mi red de pacientes”, le cuenta Celeste a LA ARENA, que como a tantas otras personas la pandemia del coronavirus en 2020 la sorprendió con un freno abrupto e inesperado.
“Fue un parate de casi dos años así que en ese momento trabajé con mi pareja en su negocio y cocinando en mi casa, hasta que todo se fue abriendo de nuevo y retomé los domicilios para ver si conservaba los pacientes que tenía. La gente tenía miedo en ese momento y fue complicado, pero de a poco todo se fue normalizando y por suerte empecé a tener mucha demanda, por eso me preguntaban cuando iba a abrir mi gabinete”, resaltó respecto a la etapa previa a la apertura de su consultorio propio, en la calle Garibaldi.
“En ese lugar estuve tres años hasta que vine a la dirección actual, que además de mi consultorio reúne otros gabinetes porque Soledad se dedica a la estética de las uñas, Fabián hace masoterapia y en breve se agrega Flor con lo que es cejas, pestañas y alisados”, detalla quien no escatima esfuerzo curando y cuidando las distintas afecciones de las uñas.
“De lunes a viernes trabajo de 9 a 18 en horario corrido, y los sábados por la mañana porque por la tarde brindo los cursos, a excepción de la temporada fuerte de trabajo (que es de noviembre a marzo) en la que sólo atiendo pacientes. Son casi 12 horas por día y cuando finaliza la jornada y me baja el cansancio me doy cuenta que es agotador. Es mucho tiempo sentada, con una postura que no es la ideal pero al mismo tiempo me da satisfacción porque es algo que me gusta. Charlo con la gente, tomamos un mate, se hace muy llevadero y es un trabajo que, además, me permite brindarle la posibilidad a mi hija de que estudie en Buenos Aires. Geraldine (19) ya está en su segundo año de la facultad y eso me pone muy contenta”, resalta con sencillez y orgullo.
Formación.
Celeste también se muestra satisfecha con la posibilidad de brindar los cursos de capacitación, una posibilidad de salida laboral rápida justamente en un contexto tan complejo en lo económico y lo social.
“El otro día me preguntaban si no me preocupa que es algo que me pueda quitar trabajo a mí, pero la verdad que no pienso de esa manera. Todos podemos tener nuestra posibilidad de trabajar, de generar nuestros emprendimientos y en este caso es una formación que puede tener rápida salida laboral. Tengo cupos por supuesto y por eso son de tres a cuatro personas por curso. La mayoría viene sin conocimiento previo entonces para mí está buena esa parte de formación”, explicó Celeste, que diariamente atiende a personas adultas y adultas mayores, una franja de la población que es de la más castigada por la crisis actual.
“En la parte económica se nota que las cosas están difíciles porque la mayoría de la gente que viene es adulta mayor, entonces hago un 20 o 30 por ciento de descuento a jubilados porque justamente son quienes más requieren atender sus pies. Son abuelos y abuelas que necesitan venir todos los meses y por eso reciben algún tipo de descuento teniendo en cuenta su situación”, señaló Celeste.
- ¿Y cuáles son los problemas más habituales de salud de las uñas del pie?
- Hoy se vive un boom del autocuidado y también más conciencia, antes no existía ese cuidado y los problemas mayoritariamente se generaban por el mal calzado. En invierno se agudizan ciertos problemas por el calzado cerrado. El pie diabético se trabaja mucho, las uñas encarnadas. También vienen muchos deportistas, especialmente los corredores, los que hacen running por las distancias que corren y las exigencias físicas. Siempre hay demanda y hoy sobre todo se nota mucho en los varones respecto a los cuidados, tomaron conciencia de que es una cuestión de prevención, hasta hace un cierto tiempo era un tema de tabú para los varones y en realidad no tiene nada que ver con la belleza y sí con la salud.
Celeste suma todas las semanas un promedio de dos o tres nuevos turnos. Hasta hace un año tenía 160 turnos fijos. “Ahora no sé cuál será el número exacto pero tuve que hacer un turnero porque no daba abasto. Afortunadamente la gente me brinda su confianza y eso es clave para seguir con el trabajo y, al mismo tiempo, disfrutar lo que hago”, dice quien se especializa en brindar salud desde la base, ahí donde pisamos y andamos.
Artículos relacionados
