Miércoles 07 de diciembre 2022

Con la receta del norte

Redaccion Avances 11/06/2022 - 12.23.hs

Abel Lovfall convirtió un clásico de su provincia en un sabor cada vez más buscado en la ciudad, sus empanadas se imponen con una fórmula exquisita.

 

 

Cuando decidió que viajaría a Santa Rosa para sumarse a la fiesta de casamiento de un familiar nunca pensó que ya no habría pasaje de vuelta. La idea era quedarse unos días y volver. O seguir de recorrida por rutas que lo llevaran a distintos destinos. Pero Abel encontró “todo lo que necesitaba” en esta provincia y hoy es un santarroseño más pero con un sello inconfundible a través de su receta y de su trabajo. Es “el salteño de las empanadas”.

 

“Me gusta decir que soy salteño de nacimiento pero que en realidad soy de todos lados. Anduve mucho por todo el país, desde Salta a Tierra del Fuego. Cuando era adolescente se me dio por esa rebeldía de salir a andar solo y siempre lo hice a dedo, por todos lados. Cuando estaba en Salta ayudaba a un hermano que es técnico en refrigeración y metía algunas changuitas, pero en el norte siempre es difícil la cuestión laboral”, asegura Abel Lovfall (36 años) sobre una parte del camino previo que lo trajo a Santa Rosa.

 

“Vine al casamiento de un primo y justo cumplí los 30 años acá. Llegué para distraerme unos días y me quedé. Fui encontrando acá todo lo que me gusta: trabajo, pareja, gente, tranquilidad. Primero trabajé con la refrigeración. El casamiento fue en febrero pero en abril ya hacía frío así que el laburo con el tema de aire acondicionado ya no iba más. Me preguntaba qué podía hacer y a mí siempre me gustó la gastronomía, así que empecé a hacer empanadas. Vivía en un monoambiente y en un horno común hacía lo máximo que podía y le vendía a mis primos y ellos me iban recomendando”, cuenta Abel en su local céntrico de Rivadavia y O’Higgins donde ‘La Linda’ ofrece sus distintos sabores (el Whatsapp para pedidos es 2954 308452).

 

“Acá había algunos lugares que hacían empanadas salteñas pero no con la carne cortada a cuchillo ni con la salsita picante que yo ofrezco para que se lleven y prueben ese sabor diferente. Las empanadas de carne son de una receta familiar pero con alguna modificación para el paladar pampeano porque acá no están acostumbrados a que tenga mucha papa, en Salta sí. Hago todo un trabajo con el método de cocción y también con la prolijidad: el relleno es prolijo, la carne cortada pareja, la verdura bien picada. Es decir, le di mi impronta a esa receta bien artesanal y la verdad que descubrí que es un golazo”, se alegra Abel en un lugar con decoración que remite todo el tiempo a ese paisaje salteño que tanto atrae a turistas de todo el país y el mundo.

 

“Me gusta que la gente que viene a buscar sus empanadas se lleve algo más, que tenga una experiencia, por eso tengo un libro turístico sobre Salta, siempre tengo música, pinté las paredes con cactus y llamas, tengo la bandera, y me gusta charlar con la gente porque enseguida, si alguna vez viajaron a la provincia, me comentan y si nunca lo hicieron me preguntan por los diferentes lugares”, destaca el emprendedor del norte.

 

Quinoa y condimentos.

 

“La Linda” tiene los sabores de carne, de jamón y doble queso, de pollo y también de quinoa. Desde la semana pasada el local comenzó a abrir también al mediodía, por lo que trabaja de martes a domingo en doble turno y los pedidos conviene hacerlos con anticipación.

 

“Las de jamón tienen doble queso. También es una receta que yo agregué porque si la abrís está todo cubierto con queso. No sucede eso que se da en muchos casos, que el queso baja y el resto de la empanada queda vacía. Con las de pollo me pregunté cómo reversionarlas así que les agrego un pimentón ahumado que es muy bueno y sale un montón, eso también es un golazo por suerte. El boca a boca siempre fue creciendo y en algún momento me dijeron: ‘che, ¿y para los vegetarianos no vas a hacer nada?’. Empecé a hacer de humita y la ofrecía en chala que es una pasta de choclo muy típica de Salta, pero se me encarecía mucho el producto así que me fui para allá y recorrí las casas de empanadas salteñas para ver qué receta distinta podía obtener, algo que sea medio raro y encontré las de quinoa. Salta es la principal productora de quinoa del mundo y yo le pongo, cebolla, verdeo, morrón y mucho queso y quedan tremendas”.

 

Abel señala que todos los condimentos los trae desde su provincia natal por una cuestión de calidad. “Al pimentón por ejemplo lo traigo exclusivamente de Cachi, porque claramente es el mejor que se consigue, no tiene comparación”, asevera.

 

Crecimiento.

 

Lovfall va a cumplir el mes próximo siete años en la ciudad. Su comienzo fue a puro pulmón, “con una bandejita de aluminio y hacía lo que podía, 15 docenas por semana más o menos. El problema que siempre tuve fue que la demanda supera mi capacidad de producción. Cuando empecé, vivía en el Pasaje Silva, en el barrio Fonavi 42, y ahí cocinaba. Después me puse en pareja y me mudé al barrio Aeropuerto. Ahí tenía espacio en el garaje y pude comprar un horno que después me costó horrores poder pagarlo, pero le metí muchísimo trabajo y las cosas se fueron dando”.

 

Y uno de esos golpes de suerte, siempre tan necesarios, llegó desde la Municipalidad porque el intendente Luciano di Nápoli lo impulsó a que solicite un microcrédito para emprendedores. “Creo que él había probado las empanadas y le gustaron, así que me dijo que le dé para adelante y que en lo que pudiera, me iba a dar una mano. Fui a pedir el microcrédito y con eso pude venir al centro y alquilar este local en el que estoy ya hace dos años, justo me agarró la pandemia pero por suerte a la gente le gusta lo que hago y me responde de la mejor manera”.

 

La producción de Abel, junto a su hermano y una ayudante, ronda las 150 o 200 docenas por semana. El pasado 25 de Mayo elaboró un locro bien patrio y la gran respuesta lo motivó a repetir para el 9 de julio, cuando otra vez se podrá reservar un buen plato de esa comida nacional.

 

Abel desgrana cada parte de su historia personal y revela que La Linda surgió por el mote clásico que lleva Salta pero también por su mamá. “Ella murió cuando yo tenía dos años así que es un lindo homenaje que me gusta hacerle. Mi padre falleció cuando yo tenía 9 así que creo que eso de salir a viajar y andar por todos lados en la adolescencia tiene que ver con esta cuestión, pero encontré esta provincia y esta ciudad y acá me quiero quedar. Me dio todo lo que buscaba y disfruto haber logrado que la empanada sea un motivo de felicidad y regocijo para quien la come. Es una gran caricia para mí y así lo vivo todos los días”.

 

' '

¿Querés recibir notificaciones de alertas?